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El golpe en la cabeza que cambió la vida de Noel Morando, la biongeniera que ayuda a epilépticos

Por el golpe cabeza permaneció 16 años bajo tratamiento.

POR Federico Rodríguez SEGUIR
01 de julio de 2020

01 de julio de 2020

Noel Morando tiene 26 años. En 2019 se recibió de bioingeniera en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). Trabaja en el Laboratorio de Neurología y Sueño, y es especialista en la lectura del procesamiento de señales. Cuando habla su tono es enérgico y parece una maestra explicando su trabajo, mueve las manos y sonríe mucho. Esta es la historia de un golpe que le cambió la vida.

La joven cuenta que entre los 6 y 7 años recibió acoso escolar en el colegio Saint Paul. Un día una compañera la empujó y su cabeza golpeó con el cordón de la vereda del patio. Este golpe fracturó el hueso temporal y generó un disritmia cerebral focalizada. Es decir, por una parte de su cerebro no pasaba electricidad necesaria y le generaba dolores muy intensos de cabeza.

"¿Viste una migraña? Bueno, multiplicala por 10", dice. Lo que recuerda después de eso fue estar acostada en la camilla del hospital y en la nariz tener tapones de algodón para parar la hemorragia.

“Tuve pequeños flashes de lo que pasó, no puedo acordarme. La doctora me dijo que es tan grande el dolor que el cerebro borra el evento traumático como mecanismo de defensa”, cuenta Noel.

Después del golpe era una niña callada, que no hacía los deberes, nada. “Fue como que se me reseteó el cerebro”, señala. "Gritaba y lloraba porque me dolía la cabeza".

Recuerda que iba al consultorio donde le ponían cables en la cabeza y le practicaban activaciones como la fotoestimulación que consiste en exponerse a un flash directamente en los ojos para poder activar la zona visual y ver cómo responde. También la hiperventilación para estudiar la respuesta física.

El tratamiento duró 16 años, terminó a los 23 años de su vida. Comenzó a los 7 años con sesiones cada tres meses para realiza un mapeo cerebral para tener un seguimiento del foco que tenía y si éste disminuía y se expandía. Luego pasaron a estudios semestrales, poco a poco fue mejorando. Sin embargo, cada tanto tenía recaídas que la llevaban a repetir los intensos dolores de cabeza y el sangrado de nariz.

“Eran tantos y tan fuertes los dolores de cabeza que pedía que por favor me durmieran”, recuerda.

A los 17 quería saber qué estaba pasando, cómo podían saber si estaba mejor o peor viendo una líneas en un monitor. Motivada por esa curiosidad, Noel le pidió a su mamá Ana Maffeis — quien además es la médica que la atendió durante todo el proceso — que le enseñara a leer esas “rayitas”.

Un año después ingresó en la carrera de Bioingeniería. Desde el primer año sabía qué quería de ahí: entender cómo un cable podía ser un instrumento para estudiar el cerebro.

“Ahora los papeles se dieron vuelta, mi mamá me pregunta cómo leo los resultados” dice entre risas.  

En la actualidad forma parte del equipo BioNL junto a Lucas Saleme, los encargados de confeccionar los barbijos inclusivos de pantalla transparente. También es instructora en el levantamiento olímpico de pesas y como bioingeniera tiene programadas distintas charlas para lo que queda de año.

Matemática para salvar vidas

La tesis con la que Noel se recibió fue sobre predicción de crisis epilépticas en señales electroencefalográficas de niños. Procesando diferentes señales logró identificar un patrón que podría usarse en aplicaciones médicas y así avisar a la persona cuando está por tener una crisis.

“El 1% de la población de Argentina es epiléptica, que parece nada, pero son cerca de 400.000 personas. Con el Covid muchas enfermedades quedaron olvidadas, pero mi intención es poner en práctica lo más pronto posible el algoritmo para dar calidad de vida a quien lo necesite”, cerró.

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