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Fin de Año

Imagen de redes sociales.
Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
31 de diciembre de 2020

31 de diciembre de 2020

“Fin de año y comienzo del próximo”. Así lo pensamos y así lo decimos, es una particular necesidad de superponer “fin y comienzo” o significamos con el término “fin”, el fin de un año y el comienzo de otro año. Con el término “fin” también decimos “comienzo”, comienzo y recorrido. 

Pensamos “fin” como el final de una sucesión de tareas hasta la época del descanso, más explicito para quienes descansan y, sin trabajar, cobran ese periodo, más débil para quienes no trabajan en relación de dependencia. Claro está, que me refiero a los trabajadores en oficios o en pequeños emprendimientos, no a los a-gentes del poder económico cuyo ejercicio de apropiación no tiene periodos de descanso. 

Con el término “fin” significamos “comienzo”. Termina un año y comienza otro, esto es: nosotros terminamos de vivir un año y nosotros comenzamos a vivir otro año. Esto de significar con un solo término el fin y el comienzo, dos sucesos posibles en el tiempo, es pensar sólo en el ser y negamos el no-ser. Sucesos en el Tiempo, que somos nosotros. Y el suceso de cada uno de esos sucederes, es nuestra Vida…….la Manifestación de la Vida. Claro, no queremos morir. Y si eso fuese, así: “tener una voluntad obstinada por la vida”.

Pero lo que escuchamos con mayor frecuencia, es: “hay que renovar las esperanzas”: Yo no entiendo si esta frase significa: que tengamos esperanza en otras cosas distintas a las que tuvimos, o si las esperanzas son las mismas y hay que re-cogerlas, re-cordarlas, re-mendarlas, como lo necesario por arrastrarlas tanto tiempo.
Seguro que lo más coherente es esto último, porque “esperanza” es un término vacío.

La Esperanza, es un artificio que fuga de lo humano (Humberto Maturana).
No se relaciona ni con la voluntad, ni con la libertad.
No se relaciona ni con la Conciencia, ni con la Autoconciencia.
Tiene que ver con la seguridad de la nada. Reprime, desprecia, ignora la incertidumbre de algo. De un algo que adviene, puesto en, o desde un momento en la exterioridad, que es objeto de la existencia; que es lo que concluye la Expectativa. Lo concluye con la inquietud, con la incertidumbre, con la inseguridad, que son humanos. 

También se propone perdonar, y se habla del perdón, otro término vacío. 
Vacíos para el sentido, para la inteligencia, para la Razón, por lo tanto, también para la emoción humanizante. Son del orden de la mueca, de la forma, de lo inconsistente, del simulacro.
Unos de los términos más dañinos trasladados del dominio del dogma y del dogma más dañino que es el de la religión, al dominio de la cotidianeidad, al dominio de lo público, al dominio de la Razón. 
Y así aparece con claridad lo opuesto a lo supuesto anteriormente: a esa sentencia Nietzscheana de que “hay que tener una voluntad obstinada por la vida”.

Esperanza no es expectativa, Esperanza no es utopía, Esperanza, es un artificio que fuga de lo humano, como “perdón”.

La no secularización de la Sociedad Civil, dañó las Subjetividades el año que terminó y las dañará el año que viene. El atravesamiento con esas figuras, con ese escenario, con un lenguaje cargado de términos trasladados del dogma religioso, con el contenido grotesco del discurso político, con el reinado del discurso de la ciencia, con el narcisismo en el ejercicio de la administración de lo público, con un discurso cotidiano cargado de términos trasladados desde la máquina, que monopoliza el lenguaje, son objetos del Tremendo Desmoronamiento en que vivimos. Y que fortalece el poder político, ya que es inherente al capitalismo desde donde ejercen la administración de la apropiación.

Generalmente, los “gobernantes” concluyen sus discursos de asunción o de continuación (que para ellos es lo mismo) pidiéndole a dios para que ellos sepan escuchar, para que ellos no se equivoquen y para unos etcéteras, que quedarán vacíos, y que serán puestos en el ámbito de la esperanza. Aun para los creyentes eso es una desestructuración, una ausencia de fundamentos y de seguridad en lo publico. Inconscientemente, es una revelación de lo que pueden respecto de la gente, es una revelación de su situación en el dogma y no en la Razón, dogma religioso y dogma del mercado, que es desde donde hablan y desde donde ejercen……. el ejercicio…….ejercitado.

Expectativa…….y, no esperanza: expectativa es la espera con un objeto que adviene. En la Expectativa, hay, al menos, dos Voluntades, dos Caracteres, dos “Yo”. Al menos, dos humanidades, en relación.
 
Tenemos que tener sentido de Aletheia, de esa especie de cascada de velos deslizándose para que las cosas se manifiesten, se hagan patentes, se revelen.
(concepto original) aletheia = “revelación”, lo opuesto es “oculto”.

Esto debemos disputárselos al poder político y al poder económico. Donde podamos y como podamos, en los lugares de trabajo, en la elección de lo que escuchamos y leemos en los medios masivos de comunicación, en el aula, en cada curso, en lo que publicamos.

Asistimos, a decir de Jaques Derrida, a una “convulsión-conversión-confesión virtualmente cristiana, un proceso de cristianización que ya no necesita de la iglesia cristiana”.
Hay una universalización de las imágenes y del lenguaje de la decadencia y la debilidad, hay una epidemia de esa enfermedad. Que procurar la salud para la vida nos obliga estar atentos, expectantes, profundos en la mirada y en el preguntar, en el implacable preguntar, obstinados en la búsqueda, implacables en la critica, minuciosos en la elucidación.
 
Yo digo: higienicemos, purifiquemos, limpiemos nuestra cotidianidad, para que podamos construir sentido en nuestra cotidianeidad, para que podamos oponer al sometimiento de la Razón su vigorización, poniendo atención al habla del habla del Otro. No traslademos los términos de la religión, ni del mercado, ni de la tecnología informática, para mostrar, para explicar los deseos, las emociones, los sentimientos, el conocimiento, las provocaciones de lo humano.

Si consideramos el comienzo de un nuevo año como un comienzo de cambio, pensemos que significa cambio, y luego: cambio de qué. Cuando digo pensemos, digo: deconstruir los conceptos propuestos por el sistema, y después: si nos atañen, re-construirlos y después analizarlos, discutirlos, proponerlos.

Todo esto tiene que ver con la Vida humana, tiene que ver con la Tierra, tiene que ver con el Agua, tiene que ver con los árboles, tiene que ver con los pájaros. Tiene que ver con la Propiedad Social…….esa Propiedad que no se privatiza…….tiene que ver con el Deseo.

Un feliz año nuevo, puede ser aquel en que vayamos comprendiendo que para una nueva Socialidad, es necesario la reconstitución del Sujeto del Sentido. 
Ese Sujeto que entre en el Sentido, pensemos como inmediato, y superficial pero necesario, el sentido como equivalente a significado, a significación, a tendencia determinada, a búsqueda pensada por el Sujeto.
Sentido es el sentido del Ser. Darle sentido a la realidad es estar en camino hacia las proximidades del Ser. Llevar el pensamiento cotidiano a pensamiento meditativo.    
Inmediato y más superficial pero necesario, será: estar atento para oponernos a la argumentación-expuesta como pensamiento-mercantilista, instrumentalista, tecnológico, herramental, enajenante. En oposición al pensamiento calculador que obnubila al Hombre, y es el único que practica.

Procuremos un feliz año nuevo, teniendo en cuenta, que: “La vida misma nos recompensa de nuestra voluntad obstinada hacia la vida (...............) y nos recompensa ya de toda mirada atenta que le lanza nuestro reconocimiento, que no deja escapar ninguna ofrenda de la vida, aunque fuese la más pequeña y la más pasajera. Ella nos da, en cambio, la ofrenda más grande que pueda darse: nos devuelve nuestra tarea”. 
(F. Nietzsche- “El viajero y su sombra”) 

Durante el año que termina, con pandemia. En los años que terminaron antes y antes y antes y antes…….sin pandemia, hombres y mujeres durmieron y duermen en las calles, se murieron niños de hambre. Hubo hombres y mujeres sin trabajo, esto es que no pueden realizarse como Sujetos. Aumentaron los comederos de la desgracia. El narcisismo de los que gobiernan nos sigue provocando. La Escuela pública tuvo y tiene pocos bancos y pocos Maestros…….la Salud pública tuvo y  tiene pocos Médicos, pocos Enfermeros y pocos insumos…….

Que el año que comienza, no sea de atropello y decadencia. Que nos provoque la soberbia del poder económico, que nos provoque la decadencia que administra lo público…….que si nos provoca, entonces: no estaremos enajenados……que si nos provoca, entonces:  no tendremos una Subjetividad debilitada.  


¡Que procuremos un buen año!
 

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