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Sobre eso de la grieta

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed SEGUIR
07 de julio de 2020

07 de julio de 2020

No sé quién o quienes instalaron eso de la existencia de “la grieta”, significada como un daño o una perturbación o una ruptura de algo, que no explican.  Que suena superficial, o como la ruptura de alguna complementariedad de la cotidianeidad de los individuos.

La Sociabilidad está destruida, y en una destrucción que no tiene la figura de una grieta, considerarla como “una grieta” es un reduccionismo. Aún, es una ocultación de la destrucción de la Sociabilidad, que es compleja, como la cotidianeidad de los Hombres. Y se hace complicada, cuando se ahonda por el atravesamiento de los dogmas. Y los dogmas se adueñan de lo público cuando se niega a los individuos la construcción de Sentido.

Entre los años 1976 y 1983, el autoritarismo militar, nos sometió a una negación de la Sociabilidad. Esta era subversiva, en las argumentaciones de los milicos. Esto habilitó el desplazamiento genocida, para raptar, violar, matar. Los nodos, conformados por los Sujetos, y las líneas bidireccionales de la Intersubjetividad, existían bajo amenaza de disolución.
  
En 1983, con la recuperación de la Democracia, supusimos, desde el Inconsciente Colectivo, que la Sociabilidad se reponía, con el estado de Libertad, que, desde el Inconsciente Colectivo, también supusimos, porque se reponía con el ejercicio de la votación todo lo que tuvimos negado en lo público.......y también en lo privado.
Entonces: al menos reconocíamos un límite entre nuestros territorios: público y privado.

Desde 1983 hasta ahora la Sociabilidad, débil, no inteligente, ha sido vulnerada hasta su destrucción, en la que convivimos.

Aunque “la grieta” se expone como un vocablo o una “definición”, de periodistas. Le pongo comillas, también, al término definición, porque no puedo ser riguroso en señalar lo que define.
Me provoca la representación de un territorio habitado por Hombres, con una ruptura en la superficie, que deja a unos de un lado y a otros del otro lado. Y si es publicada esta denuncia como tal o como alerta, es porque esa ruptura es muy amplia que no sería posible a Hombres no entrenados en deportes extremos cruzar de un lugar a otro. Impedimento, en lo físico, que no tiene el Hombre, en el pensamiento. 
Si existe este impedimento: No hemos construido el Sujeto del Sentido.

En principio entiendo esa amplitud de la ruptura directamente proporcional al uso y exposición que hacen los periodistas del término “la grieta”. Detrás de esa repetición va una multitud de no-periodistas con la actitud “revelada” de señalar “la grieta”. 
Me detengo en esto, no porque me encuentre al borde de algún precipicio, sino porque me atañe señalar lo que esa exposición, como verdad revelada, sacrifica a la Sociabilidad.

La elección de Alberto Fernández como Presidente, no iba a ser desaparecer este “vocablo” o esta “actitud” o esta “expresión de una impotencia” o ese “término” que desoculta una exclusión de clase.
Pero llegada la pandemia, con tanta amenaza y tanta angustia, pudo, al menos ponerla en una pausa. Y no. Al vocablo le asociaron una cacerola y marchas en autos y con barbijos.

Dice Heidegger: “Lo que más requiere pensarse en este tiempo problemático es el hecho de que no pensamos todavía”. (lo dijo ayer)

Habitamos en una diversidad de Ideas, de creencias, de propuestas de administrar lo público, de maneras y búsquedas de enfrentar las frustraciones. Aún, los llamados creyentes son una variedad. Ellos y los que pensamos que eso de “creyentes” es un apodo peyorativo a la humanidad de los individuos, aunque crean y sostengan un “pensamiento mágico”, como los niños. Siendo lo propio de la niñez que deberíamos mantener dentro del “juego”, que es la esencia de la niñez.
Refiero mi experiencia, como una muestra de una multiplicidad de experiencias similares, sólo similares. Y no cuento anécdotas por pudor y para no alejarme de los conceptos. Estuve y sigo estando de un lado de alguna, de una multiplicidad, de “marcas”-no grietas- en el territorio donde yo construyo mi Mundo, o como le diría el Chaman Yaki a Carlos, “donde construyo mi camino”. Y por lo tanto, voy yendo por “un corredor” que determinan figurativamente, unas marcas-de calificación-, que se fijan, con debilidad, en lo público, desde el desconocimiento, desde los prejuicios, desde la ignorancia. Este mal es el peor de todos. Ese sí que es dañino y perturbador de la humanidad de los individuos. 
Siempre estamos moviéndonos de un lado o de otro de una calificación o de otra. 

Yo soy ateo. Y me muevo y me relaciono con ateos y con hombres y mujeres que creen que hay un dios. ¿Desde qué anterioridad a mi hay Hombres Ateos y desde que anterioridad a mí hay quienes creen que hay un dios?
Con otros que dicen ser ateos, discuto el concepto del ateísmo. ¿Desde qué anterioridad a mi hay Hombres ateos que discuten con otros ateos el concepto del ateísmo?
¡Y esto sí que podría poner a unos de un lado y a otros del otro lado, porque me refiero a un objeto esencial de la Humanidad de los Sujetos!  Para mí, la Espiritualidad es la Humanidad (dejo esto para otra charla).
Y esto que apunto no es en el ámbito de lo privado. En las escuelas “públicas y laicas” de nuestra sociedad, los judíos y los ateos, fundamentalmente, tienen hora libre, cuando el docente, que ignora lo de “pública y laica” desarrolla una actividad católica apostólica y romana en el aula, en horario de clase. O, ateos y judíos, se quedaron sin la salida de visita a la ciudad porque el docente lleva a su “rebaño” a conocer la catedral.
¿En este breve párrafo, estoy hablando de “grieta”?

Los que acuñaron ese término lo hicieron-inconscientemente- sobre el modo que tuvo la adhesión al gobierno de los Kirchner, tal vez. Inspirados en el carácter, que consideraron que, tuvo todo el suceder durante esos doce años. Y no concluyeron el significado de “grieta”. Pienso.
Pero estos gobernantes ni fueron el comienzo de los Derechos Humanos ni los que redujeron a dos el contenido de la diversidad. Esta última propiedad fue difundida y fortalecida por aquellos, que fortalecieron y fortalecen, esa situación de propietarios de uno de los lados.

La dictadura militar nos persiguió, nos fusiló, nos desapareció, nos robó los niños, nos quemó los libros, pero no pudieron con la diversidad. Al menos entre ellos y nosotros. Tampoco el gobierno de los Kirchner pudo con la diversidad. 
El sistema de convivencia capitalista, destruye el contexto de racionalidad, que es donde deberíamos movernos los hombres en nuestra cotidianeidad.
La seducción hacia aquellas Subjetividades vulneradas, la caridad, la demagogia del discurso, no son particularidades de un gobierno. Son vicios, son taras del sistema de convivencia (poder político, poder económico e Imaginario Social) en que vivimos.

Los mismos que hablan de “grieta”, cuando hacen argumentaciones, que dice que son políticas, hablan de: polarización. ¿Será que eso incluye sólo a los que conforman el Estado y a los que pretenden conformarlo? Y “grieta” es una designación masiva que incluye a la Sociedad Civil.

¿No será que la repetición sobre la existencia de “la grieta”, contribuye con la vulneración de la Subjetividad de los individuos, que es en lo que se sostiene el sistema capitalista? 

Si se menciona con ese término de “grieta” la destrucción de la Sociabilidad, se hace en esta un reduccionismo, se la oculta.

La perturbación, la confusión de la trama social, tiene su génesis en el sometimiento de la Razón, fuertemente, por la no-secularización de la Sociedad Civil, la dogmatización del territorio público.
Los individuos nos desarrollamos en el territorio público.
En el territorio público donde se debe vigorizar la Razón, el poder político y económico la someten, y el Imaginario Social le da consentimiento. 
Los individuos son dispuestos a la siembra de convocatorias al sometimiento, se disponen y se someten.
Se convierten en constructores de un velo que vela la evidencia, si no hay evidencia no hay verdad.

En oposición, debemos tener: ejercicio de Aletheia, como decían los griegos.
Aletheia: esa especie de cascada de velos deslizándose para que las cosas se manifiesten, se hagan patentes, se revelen.
Aletheia-“revelación”, lo opuesto de oculto.

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