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Una sanjuanina está en situación de calle y pide ayuda: buscan convencerla para que vaya a un hogar

Se llama Rosa Rodríguez y tiene 59 años. Cobra una pensión de $67.55, no tiene hogar y se opone a ir a la Residencia Estatal Eva Perón.

La situación de Rosa se viralizó en redes. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

POR Eliana Ruiz
07 de mayo de 2021

07 de mayo de 2021

En la tarde del jueves se viralizó en redes la publicación de una sanjuanina contando la situación de una mujer en situación de calle, María Rosa Rodríguez de 59 años. El posteo lo compartieron cerca de 9.000 personas que se solidarizaron con ella. Muchos, la buscaron en la mañana de este viernes y le llevaron alimentos y hasta dinero para mejorarle un poco el panorama y que tenga algo en la panza. Incluso, hasta ella llegó personal de Desarrollo Humano que trató de convencerla para llevarla a un hogar.

Rosa estuvo sentada varias horas en la puerta de un local de seguros ubicado en calle Rivadavia entre Entre Ríos y Sarmiento. Junto a ella tenía dos bolsas con algunos alimentos entre los que no faltaban el arroz y los fideos. La acompañaba su amigo Marcelo Díaz, un hombre que dijo conocerla “de toda la vida” y la ayuda comprándole el Clonagin que su conocida debe tomar “para tranquilizarse porque se altera mucho”. Él es quien aparece en la foto viralizada en redes.

A ninguno le sobra el dinero. Marcelo es jubilado y llega con lo justo a fin de mes, pero ayuda con lo que puede a su amiga. Rosa, pasa algunas noches en la casa de una amiga que vive en Rawson o en la de otra de Rivadavia, pero el resto del día deambula por las calles céntricas ya que es empleada doméstica y no tiene trabajo. Aseguró que el único ingreso que tiene es una pensión de $700 y con los descuentos sólo percibe $67.55, lo cual pudo comprobar DIARIO HUARPE debido a que ella tenía el recibo de sueldo.

Generalmente los sanjuaninos pasaban por al lado de ella y no notaban su presencia, aunque todo cambió tras la publicación. No sólo recibió algunas ayudas económicas, sino que también arribaron trabajadores de Desarrollo Humano que trataron de convencerla de llevarla a la Residencia Estatal Eva Perón, pero ella se opuso firmemente.

“No puedo porque hoy en la tarde tengo que ir con mi psicóloga”, les dijo.

A pesar de ello, el sub director de Emergencia Social, Claudio Videla, volvió a insistirle. Le aseguró que podían buscar a su doctora para que la atendiera, le dijo que iba a estar contenta porque tienen actividades recreativas, alimentada e iba a contar con una cama para poder dormir abrigada en medio de las bajas temperaturas del otoño. Pero no hallaba la forma de convencer a Rosa.

“El hogar de ancianos no me gusta, yo no puedo estar encerrada, el médico me dijo que tengo que salir”, le contó a este medio con voz baja para que no escuchara el personal del área ni los policías que buscaban la forma de colaborar.

“Va a estar en la residencia y ahí le van a dar de todo. Si quiere tomar aire va a poder salir porque tiene unos jardines hermosos. Va a tener comida, médicos, baño con agua caliente, televisión, desayuno, merienda, cena, todo. También vamos a poder empezar los trámites para que le renueven la pensión, cobra eso porque no está renovada, si se la renuevan va a cobrar $13.000”, explicó con paciencia Videla.

Rosa seguía negándose a ir. Videla estuvo a nada de pedirle por favor que fuera, pero no hubo caso. Trató en varias ocasiones y el resultado siempre fue el mismo. Hasta trataron de comunicarse con las amigas en las que dijo pasar la noche y ella dijo no tener los números telefónicos.

Así fue que se reunieron varias personas a su alrededor, dos policías, tres periodistas, un fotógrafo, el sub director de Emergencia Social, dos trabajadoras de Desarrollo Humano y dos policías. La mayoría estaba tratando de convencerla para que fuera a la residencia estatal y tuviera una mejor vida, pero los esfuerzos fueron en vano.

Algunas personas comenzaron a alejarse y llegó otra. Un hombre robusto que cruzó la calle caminando despacio y medio rengueando, el propietario de la joyería y relojería Tic Tac que estuvo viendo la situación desde su local ubicado justo enfrente de donde ocurría.

— Quiero colaborar con usted, acá tiene $1.000 y todos los meses los va a tener, le doy esta tarjeta y puede venir todos los meses a retirar el dinero con este papel para identificarla –le dijo el joyero.

—Muchas gracias, que Dios lo bendiga siempre –respondió Rosa.

Rosa contó que es creyente. Incluso, afirmó que el coronavirus y la exposición al virus que está sufriendo al estar en la calle no le dan miedo. “Tengo a Dios que me protege, yo sé que él me va a ayudar”, manifestó.

Videla volvió a insistir: “Estamos haciendo abandono de persona si la dejamos, vamos, va a estar mejor en el hogar”.

No hubo caso. El personal de Desarrollo Humano se fue y los policías se quedaron con ella tratando de convencerla.

Su amigo Marcelo contó que Rosa tiene lugar para dormir desde este viernes hasta el lunes, ese fue el límite que le dieron para que abandonara la pieza en la que duerme. En ese tiempo él iba a tratar de convencerla para que fuera a la residencia estatal.

“Está muy alterada ahora, todo esto la agarró de sorpresa, pero cuando estemos más tranquilos voy a tratar de convencerla”, cerró Marcelo.

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