Especialistas destacan que una fruta en particular puede ayudar a reducir las ganas de comer azúcar. Además de ser saludable, tiene propiedades que influyen directamente en los receptores del sabor dulce.
Especialistas de Harvard explican las causas de estos impulsos, las diferencias entre hambre real y antojo, y cómo pequeños cambios en la alimentación y el descanso ayudan a reducirlos.