Sencillo, dinámico y adaptable, “El Impostor” se convirtió en uno de los juegos sociales más populares del momento. Una propuesta que mezcla creatividad, deducción y humor en cada ronda.
La sensación persistente de que los logros se deben a la suerte y no al esfuerzo impacta en la autoestima y puede generar estrés, según la psicóloga Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología del Fleni.