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¿En situación de qué?

Compartir mis escritos, tiene el carácter de la historia que en “El libro de los abrazos” cuenta Galeano, en "La función del Arte/1", cuando el niño, ante la inmensidad del mar, dice: - ¡Ayúdame a mirar! - 

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
02 de abril de 2021

02 de abril de 2021

En situación de "calle".

¿Quién o quienes pondrían esa nominación a los infelices que duermen cada noche en las calles, porque viven en las calles? 

¿Quién o quienes determinarían con ese título, con esa categoría “el estado” de los hombres y mujeres que cada noche, para dormir, tienen que armar su cama de cartón en las calles?, por estar excluidos de la Sociabilidad por estar excluidos de “lo que abarca” “de lo que cubre” la humanidad y la racionalidad de los que “gobiernan”.

La humanidad y la racionalidad de los que “gobiernan” nada abarca, nada cubre, porque lo que estos tienen es sólo narcisismo y ambición. La “razón del mercado”, no cruza ni la racionalidad ni la humanidad de los Individuos. Sólo los fascina, y la fascinación es del dominio de la inmovilidad, de la enajenación, de la pasividad del Inconsciente.

Los que cada cuatro años son elegidos para administrar lo público son quienes excluyen a hombres y mujeres de la Sociabilidad.

Un hombre o una mujer “situado” o “situada” es aquel que en el Espacio que determina, es consciente de las referencias que se establecen con los Sujetos y objetos de su Entorno. “Situado”, es el “Ser-en”.

El tipo o tipa de mierda que acuñó esa nominación para los infelices que viven en las calles, porque son excluidos de la construcción de su Mundo histórico y hablante, porque son excluidos de la construcción del escenario de la Cultura. Porque son excluidos de la constitución de Sujetos Sociales. Porque no pueden constituirse como Sujetos Deseantes, ni como Sujetos Cognoscentes, ni como Sujetos Productivos. Tienen perturbado el Deseo, negado el Conocer y negada la posibilidad de producir su alimento y su abrigo. Esto último, aun, con la significación del capitalismo, es el Trabajo. La intersección de estos tres Sujetos, definen el Sujeto Social. El Sujeto Social que deberíamos ser todos, para habitar la Sociabilidad que haga posible una Sociedad, que, como contenido de su conceptualización, tenga eso que llaman solidaridad.

El tipo o tipa de mierda que acuñó esa nominación para los infelices que viven en las calles, determinó la exclusión. Le dio una categoría, la concluyó, para facilitar el ordenamiento de su desprecio, en las planillas del Estado, en los borradores de la burocracia.

Un hombre o una mujer para “estar situado” o para sentirse incomodo en alguna situación o para procurar cambiar su situación, previamente debe estar “Arraigado”.

El individuo se arraiga consciente o inconscientemente al lugar que habita. Al territorio, a su geografía, a las variaciones de su clima, al carácter de las relaciones con el otro. Y a las condiciones para satisfacer las necesidades cotidianas. En ese tránsito, el individuo construye su ámbito de seguridad. Y al lugar lo va convirtiendo en “Lugar”. El individuo se va constituyendo en Sujeto Social. Esto si no se le perturba desde el Estado su necesidad inherente de Amar (Sujeto Deseante), Conocer (Sujeto Cognoscente) y Producir (Sujeto Productivo).

Mientras constituye este arraigo, y anterior y posterior, el Sujeto-haciéndose Sujeto debe arraigarse a la Vida. El Sujeto se arraiga a la Vida Viviendo, esto es: pensando su Existencia.

El arraigo a la Vida se realiza creando. El Hombre es el creador. El Sujeto debe Crear, como Producir asimilado a Trabajar. Debe mirar lo poco evidente, para que encuentre lo extraordinario en lo ordinario. Ver.

El Sujeto debe revelar en su discurso, su Mundo Histórico, que construye y, a él mismo. 

Debe construirle Sentido a su cotidianeidad. Debe poder construirle Sentido a su cotidianeidad.

Los hombres y mujeres que viven en las calles, no tienen arraigo, no pueden tenerlo. No tienen Suelo. El Suelo es referido a su Subjetividad, a su Carácter, a su Voluntad, a su Ser.

Los que gobiernan en la residencia donde tienen el trono, tienen, según los diarios, “la sala de situación”, hablan de “la sala de situación”, hablan desde “la sala de situación”,  los tipos de mierda, que hablan de los infelices excluidos, como: “hombres y mujeres en situación de calle”, tal vez  confunden el desamparo ajeno con ese aposento donde se sientan “a discernir”, “a reflexionar”, “a analizar” la realidad de los hombres y mujeres que habitamos el territorio público que ellos deben administrar. Todo esto va como pregunta (estos tipos no pueden: discernir ni reflexionar, ni analizar). Estos tipos que son presidente, gobernador, ministro,  de cualquier vacío, secretario de cualquier vacío, intendente, etcétera de cualquier vacío, ¿no caminan por las calles, no se tropiezan con los cartones y los nailon con los que “se abrigan” los infelices? estos equilibristas del poder político y económico, ¿Cómo soportan caminar por la ciudad con los ojos cerrados? ¿o los llevan tapados con un trapo, porque se sienten que encarnan la justicia?  

Y se los escucha decir: “necesitamos otro periodo”, “necesitamos otro periodo”.

Estos, que necesitan otro periodo son culpables desde su “sala de situación” y son la causa de:

-Los niños que se mueren porque están desnutridos o porque no tienen la atención
 médica necesaria.

-Los hombres y mujeres que andan comiendo en los basureros.

-Los hombres y mujeres que duermen en las calles porque viven en las calles.

-La indiferencia que tienen por los jubilados que cobran migajas, y el privilegio que ustedes se otorgan aun cuando se jubilan.

-La desocupación.

-La ruptura de la vida ética del pueblo.

-La vulneración de la Subjetividad de los Sujetos.

-La destrucción del contexto de Racionalidad en lo público.

-La invasión de lo público por el dogma.

-La destrucción del Sujeto de la Razón.

El “somos todos responsables”, que se escucha hasta por los medios de comunicación, es una estupidez como “el sentido común”, ese artilugio de enseñarle a la gente que se haga cargo de algo de la culpa que cargan “los que gobiernan” y que desprecian o ignoran, es puesto por algún artificio oculto del poder, tal vez, para aliviarles la confesión del domingo.

Hombres, Mujeres y niños, “en situación de calle”: es una perversidad, es una burla de clase, es una burla racista, es una significación de desprecio.

Es una exposición-que pasa desapercibida, que es el ejercicio inmediato y permanente del Sistema- de “la naturalización” que provoca el poder político, de su perversidad, del desprecio, de las mentiras conque escriben sus discursos y sus carteles de campaña. 

Cuando “en la ciudad” por la que caminamos, hay una violación, un crimen, un rapto, una muerte por sobredosis o por hipotermia, aunque la ambulancia o la policía o la gendarmería o quien sea llegue al segundo de tiempo siguiente, siempre el “Estado” llega tarde……. siempre el “Estado” llega tarde…….El estado debe llegar antes que la exclusión.

Claro: como si la “exclusión” llegara sola o brotara como los hongos.

El Estado debe existir: Para que no haya exclusión de hombres y mujeres en la construcción de su Mundo histórico y hablante. Para que no haya exclusión de hombres y mujeres en la construcción del escenario de la Cultura. Para resguardar la Propiedad Social, que es la propiedad que no se privatiza y que los que “gobiernan” la convierten en “propiedad privada”. 

Una Propiedad Social”, primitiva, como el Aire, como el Agua, como los árboles, como los pájaros, es la Tranquilidad. La Tranquilidad en lo público. Y como: La Salubridad del Hombre es una sola: es la interioridad exterior y es lo exterior de nuestra interioridad.

Debemos tener en la Conciencia, en “el darse cuenta” el concepto de Tranquilidad.

Tranquilidad: conformada por objetos esenciales de la Vida, como: Salud, Relación: con el Otro y con el otro, Trabajo -no en el concepto capitalista- o al menos teniendo esto en disputa. Tiene como sinónimo: Felicidad.

Tranquilidad es el concepto.

Tranquilidad es la esencia de eso que denominamos con el término Felicidad. 

Felicidad: un sinónimo; que se relativiza, se frivoliza, se desgasta y confunde, se utiliza. Es objeto de intercambio del mercado. Es un vocablo debilitado en los discursos del poder político.

“En situación de calle”.

¿Quién o quienes pondrían esa nominación a los infelices que duermen cada noche en las calles, porque cada día y cada noche viven en las calles? 

Sin alguna duda: ¡Qué tipos y tipas de mierda, los que acuñaron esa nominación y que tipos y tipas de mierda los que la sostienen desde el Estado!

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