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¡Otro Mundo… otra exterioridad!

(Compartir mis escritos, tiene el carácter de la historia que en “El libro de los abrazos” cuenta Galeano, en "La función del Arte/1", cuando el niño, ante la inmensidad del mar, dice: - ¡Ayúdame a mirar! - )

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
03 de mayo de 2021

03 de mayo de 2021

Los hombres y mujeres tenemos que sobreponer el mundo animal, el mundo de la naturaleza, para construir el mundo histórico y hablante, en el que nos sociabilizamos. Eso es: la construcción del escenario de la Cultura. Y eso no es desarraigo, como nos los propone y nos lo intenta permanentemente el Capitalismo, “sistema de convivencia" que habitamos. Si no: cada individuo construye su Mundo.

Cada hombre y cada mujer construye: su “Camino para habitar”, como dice Don Juan, el Chaman yaqui. Significa, con esto, que no hay metas, que no hay fines, que no hay una carrera por concluir. Que sólo se trata, de: La Construcción de nuestro camino, para Habitar. Y que sea “un Camino con corazón”, dice Don Juan.

Esto es: hacer la Vida… De cada uno: hacer su Vida.

Y esto-menos los que el capitalismo en sus sistemas de convivencias: dictatoriales o democráticas democracias, excluye, ignora, que no tienen trabajo ni comida ni casas ni atención de la salud ni atención de aprendizajes, y que tienen que vivir en las calles, o a la intemperie de nailon y cañas, en la periferia de la Humanidad-lo venimos haciendo. Construyendo cada uno su Mundo. Con la Singularidad que expresamos la Vida, con la Singularidad que necesitamos intersectar nuestro mundo con otros mundos, con la Singularidad en la construcción del Sentido. El Sentido es Subjetual. Con placeres, disfrutes, dificultades y dolores particulares. Dificultades y dolores que se hicieron similares, cuando atravesaron una comunidad. Por ejemplo, cuando el “Mundo Natural” haya puesto sus fuerzas por encima de la debilidad del Mundo Histórico construido por los hombres y mujeres, y tuvimos tormentas con crecientes que rompieron los sembrados, lluvia de piedras, terremotos… El Mundo Natural, siempre es más fuerte que el Mundo Histórico construido por los hombres y mujeres.

Desde el comienzo del año 2020, la construcción de cada Mundo, fue atravesada por una confusión que “se endurece” y se vuelve amenaza, inexplicable por los expertos de la salud. Les es incomprensible a pesar de sus voluntades y practicas científicas. Y se publican una multiplicidad de explicaciones, que se convierten en conjeturas, que se cruzan y se contradicen y la pandemia no se debilita, si no que muta y muta y muta y amenaza y asusta y desestructura la cotidianeidad de los hombres y mujeres del Planeta.

Y es que: sobre la construcción de su Mundo, cada uno (generalizo, porque la amenaza es común y colectiva, porque el motivo de la enfermedad es colectivo. Y la generalización me permite desarrollar este pensamiento) hace su cotidianeidad, en un estado de inexplicación, de incomprensión, y eso es desestructuración para el Sujeto, de miedo, de una expectativa figurada, supuesta, sin fijar un Yo, un carácter, una Subjetividad, y eso no es “expectativa”, entonces: estamos situados en un estado de “esperanza”, que es un término vacío, un artificio que fuga de lo humano, propio del dominio del dogma y no del dominio de la racionalidad.  En cada uno, se modificó el desarrollo de la cotidianeidad, se perturbó la construcción de su Mundo. Estamos en ese estado de no comprensión, de no entendimiento, de inexplicación, de miedo, de espera, atrapados en lo contingente.

Pero… hay una Singularidad construida y sostenida, aunque haya sido cruzada por una perturbación de dolor…  Y eso tenemos y esa Singularidad somos.

Del comienzo del martirio, hace, casi, un año y medio, y los estudiosos de la salud, del porqué y del cómo, no encuentran una solución para, al menos, atenuarlo. A pesar de sus voluntades y conocimientos. Que entre tantos y de tantos centros prestigiosos de estudio no puedan… eso nos desalienta.

Si el virus fue hecho en un laboratorio, este martirio es de otro de los reinos del desierto del Capitalismo, que desconocíamos, que sólo lo suponíamos, que nos lo representábamos con los testimonios que día a día, “el pensamiento calculador” pone en la Vida de hombres y mujeres. El pensamiento calculador que obnubila al Hombre y que es el único que practica- anunciado por M. Heidegger en Octubre de 1955. El mayor peligro de la Humanidad. Dijo el Maestro.

Si el virus no fue hecho en un laboratorio, es un testimonio más de que el Mundo Natural es siempre, más fuerte que el Mundo Histórico construido por el ser Humano. Y que eso del desarraigo, que promueve el capitalismo, es el artilugio más poderoso de destrucción que tiene. El capitalismo se alimenta de la destrucción del Sujeto. El desarraigo no es posible. Somos “un Sistema abierto”. El Hombre conforma la Naturaleza y la Naturaleza nos conforma. La Naturaleza es lo más íntimo que tenemos afuera. Esta es una comprensión que debe ser primitiva.

De la construcción de mi Mundo-antes del martirio.

En la Singularidad que me es propia, yo puedo reconocer “los espacios” o “los estratos…” infinitos, donde yo voy construyendo mi Seguridad, donde defino el Placer, yo puedo reconocer permanentemente con qué Existenciarios (que corresponde a la Existencia) voy constituyendo mi Tranquilidad (Tranquilidad, es la esencia, es el concepto de lo que nombramos “felicidad”).

En la Singularidad que me es propia, yo puedo reconocer permanentemente “como miro la Vida”, “como miro el Mundo…¨ y ahí está todo: el Deseo, el Amor, el Tiempo, el Miedo, está el Otro. Este “Otro”, es con el que yo intersecto mi Mundo. La extensión de esa intersección y el modo, pertenecen a la Sociabilidad, que me hace humano. Humano, soy por la Palabra y por la Incertidumbre.

Todo esto que apunto, es intransferible y no puede ser negado, ni anulado, ni hurtado, por ningún tipo de amenaza. Seguramente que no hemos sido desplazados del Mundo que veníamos construyendo. De ese “ahí” no podemos ser desplazados. Porque es “el Lugar” que tenemos, en nuestra constitución de humanos, para cobijarnos. Es cada tranco del Camino que venimos construyendo, es cada palmo de nuestra responsabilidad, es cada objeto de nuestra Identidad.

Con mayor o con menor fuerza es de donde podemos tomarnos. Aún, con más o menos síntomas de debilidad es de donde podemos tomarnos. Entonces. Es “el Lugar”, que no debemos dejar de visibilizar. Es “el Lugar”, que no debemos dejar de ocupar…  “somos de ahí…” Es el único lugar “de donde somos”

Es la Interioridad, que nos constituye frente a la exterioridad que nos amenaza. La exterioridad también nos constituye, pero, más ahora, en estado de amenaza, la interioridad es el refugio, no el escondite.

Mi concepto de Salubridad, dice: La Salubridad del Individuo es una sola: es la Interioridad exterior y es lo Exterior de nuestra interioridad.

Desde aquí escribo lo que sigue del texto, sin negar ni ocultar “la duda” que tengo.

Aun, con lo incomprensible, con lo inexplicable que nos rodea, debemos situarnos en un “lugar de no-espera”, fuera de la “expectativa figurada”.
¿Cómo? bueno, yo no tengo un algoritmo para citar. La manera, el modo, será, singular, será propio.
Pero, cada uno tiene que seguir construyendo su Mundo.

Como si pudiésemos levantarlo, desde aquel “anterior” al comienzo del año 2020, ponerlo en el mismo nivel, digo: en la misma cota, de esta situación en la que estamos, de este estado de no comprensión, de no entendimiento, de inexplicación, de miedo, aún. No de espera ni atrapados en lo contingente. - (la figura que propongo es como si nosotros parados en una extensión con aguas estancadas, tomáramos “un baúl” que nos es propio y único, que está ahí sumergido y lo vamos levantando hasta ponerlo por encima del nivel de las aguas estancadas, y abrirlo y ponernos frente a eso que tenemos…) Para ocuparnos de la construcción del “Camino para habitar, y que tenga corazón”, como dice Don Juan Matus, el maestro de Castaneda. Digo: “levantarlo” hasta la altura de la realidad que vivimos, porque no podríamos sacarlo, librarlo, alejarlo de la realidad que vivimos desde hace más de un año.

Y esto es, ocuparnos de la Exterioridad, que refiero en mi concepto de Salubridad.

Y en esa Exterioridad, están: mis conductas, mis modos.  Y, tendremos que incorporar, los elementos de seguridad propuestos por los expertos, a los comportamientos. Sin esperar o tener por delante lo que deciden los gobiernos respecto de nuestras conductas y cuidados que seguramente, están impregnadas de sus intereses partidarios. Y nosotros queremos seguir construyendo nuestro Mundo. Esto, también es parte de: el disputarle al sistema de convivencia en el que estamos, la forma, la manera, el modo de nuestra Sociabilidad.

Tengo unas preguntas en voz alta…

¿Qué Sociabilidad pretendemos?
¿Qué entendemos por Propiedad Social-esa propiedad que no se privatiza? ¿Entendemos que debemos construirle Sentido a nuestra cotidianeidad, y que eso del “sentido común” es una barbaridad, una idiotez?
¿Entendemos?, que: La Vida es la Vida, y eso es: está poblada con la Belleza, toda la Belleza está en la Vida. Y está poblada con dolor.

Por eso el Hombre tiene la Razón y tiene la posibilidad del Conocimiento. Con el Conocimiento y el uso de la Razón, el Hombre tiene que debilitar el Dolor. Lo que le permitirá visibilizar y sentir la Belleza

¿Entendemos?, que: La Vida tiene lo que no se desvanece ni extingue.

Lo que no se desvanece ni extingue es la muerte.

La Vida tiene lo que no se desvanece ni extingue, porque se desvanece y extingue. Esto es: la Vida tiene la muerte por eso es la Vida - (inspirado en Heráclito)

¿Entiende el hombre y la mujer que llevamos a cuesta el par contradictorio: Finito-Infinito..?
¿Entiende el hombre y la mujer que no podemos extensificar la Vida, pero si debemos y podemos Intensificar la Vida?

“Vivir” y “miedo” son inherentes a la Vida. Y si es una necesidad y nunca dejará de serlo, entonces es nomás, inherente a la Vida. Ahora lo pienso como la esencia de la Incertidumbre. Y la Incertidumbre nos hace humanos. La Palabra nos hace humanos, y no son lo mismo. La Incertidumbre está asociada al Misterio de la Vida.

Los individuos, todos, ateos y creyentes, llevamos a cuestas un “par contradictorio”, primitivo, terrible, doloroso que es “Finito-Infinito”.

Es la primitividad de lo que llamamos Angustia. Los ateos llevamos a cuesta el par y eso nos conceptualiza la Libertad. La Libertad Existencial. Que, entonces, es inherente a la Vida, pero hay que sostenerla.

En nuestra cotidianeidad, ateos y creyentes, simulamos la muerte. De lo contrario no podríamos amar, trabajar, estudiar, vagar… no podríamos vivir… Sí, eso… no podríamos Vivir. Pero… está ahí, abajo, detrás.

Por eso usamos ese vocablo “destino” en nuestros sucederes de la cotidianeidad, que es vacío, que fuga de lo humano. Y que sólo se significa si lo referimos “a la muerte”. Pero no es así en el multiuso que, en su cotidianeidad, le da el individuo.

Entonces, sí: “vivir sin miedos”. Será posible, sin los miedos que nos asocia la ignorancia, sin los que nos asocia el sistema de convivencia para debilitarnos la Subjetividad. Por ejemplo: sin los que usa el mercado para amenazarnos por el costado de la Salud, por el costado del Trabajo, por el costado de la Libertad.

En este sistema capitalista, de acumulación y daño, que se sostiene en la destrucción del Sujeto, cada uno de nosotros es el centro de una multiplicidad de amenazas. El capitalismo nos amenaza e inmediatamente nos ofrece el artificio que debilitaría esa amenaza. Así el individuo tiene una mirada tecnológica y la era en que vive es tecnológica.

Vivir sin esos miedos provocados en la cotidianeidad, requiere del “darse cuenta”, es un estado de oposición, de consciencia. Necesita del conocer.

Y, en voz baja… o sin que suene mi voz… mientras apago mi máquina de escribir…

Los que pensamos que este sistema de convivencia del capitalismo, en el que estamos, se fortalece de la destrucción del Sujeto, que procura permanentemente debilitarnos la Subjetividad, para que la Inter-Subjetividad sea débil, no inteligente, vulnerable… sólo debemos tener actitudes antisistema… Llevar nuestro pensamiento, de pensamiento calculador a pensamiento meditativo. Escuchar la apelación de lo conforme a esencia, primero, por encima de la apelación de lo que hace falta… la apelación del mercado…

Debemos Construir nuestro Mundo. Y eso no es volver a alguna normalidad conocida, transitada. No es volver al Mundo de antes…

“Repetir”, en conceptos de Deleuze: es comportarse, pero con respecto a algo único o singular, que no tiene algo semejante o equivalente.

Dice el Filósofo: Repetir, no es agregar una segunda y una tercera vez a la primera, sino elevar la primera vez a la “enésima” potencia.

De lo que somos, que es lo que tenemos, de aquella Singularidad, construir nuestro Mundo.
No habrá vuelta a “la normalidad de antes” ni que sea “una nueva normalidad”. Esa normalidad podría incorporar los estados de los que debemos salir, ni espera, ni expectativa figurada.

Y además, remarco:

Esperanza: es un artificio que fuga de lo humano (Humberto Maturana).
No se relaciona ni con la Voluntad, ni con la libertad.
No se relaciona ni con la Conciencia, ni con la Autoconciencia.

Tiene que ver con la seguridad de la nada. Reprime, desprecia, ignora la Incertidumbre de algo. De un algo que adviene, puesto en, o desde un momento en la exterioridad, que es objeto de la existencia, que es lo que concluye la Expectativa. Lo concluye con la inquietud, con la Incertidumbre, con la inseguridad, que son humanos.

Expectativa, en vez de esperanza…
Entonces: Expectativa, en vez de esperanza.

Volver a lo mismo no es “Repetición”. Tendremos que construir una nueva exterioridad, y eso es inherente a nuestra Salubridad. Tendremos que poner la Atención y la Volunrtad en nuestra exterioridad. Determinar, ¿qué es nuestra exterioridad? ¿Cómo necesitamos que sea nuestra exterioridad?  Debemos definir el límite entre el territorio público y nuestro territorio privado.

Esto es: tenemos que tener Ejercicio de Aletheia.
Tenemos que tener sentido de Aletheia; de esa especie de cascada de velos deslizándose para que las cosas se manifiesten, se hagan patentes, se revelen.
(concepto original) aletheia = “revelación”; lo opuesto es “oculto”.

Tenemos que seguir construyendo “nuestro Mundo”. Tenemos que seguir construyendo “nuestro Camino para habitar” y que sea un Camino con corazón.

Tendremos que construir una nueva exterioridad.

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