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Creencias y costumbres sanjuaninas: los amigos

Leticia Victorio

POR Leticia Victorio SEGUIR
22 de julio de 2020

22 de julio de 2020

Cuando estaban terminando de edificar el observatorio astronómico de El Leoncito en Barreal, Calingasta; con el doctor Cesco y como investigador entre otros Oscar Abarca. 

Parte de los obreros e investigadores contaban con un amigo incondicional: Purec. Un perro que había sido criado desde cachorro. A pesar de llegar al observatorio zorros y animales propios del lugar nunca los atacó. 

Todo estaba listo para recibir a nuestros investigadores y extranjeros interesados en observar constelaciones y galaxias en uno de los cielos más grandes del mundo donde a veces parece que se pueden tocar las estrellas con las manos. 

Así fue que este perro se crió entre ambiente de cariño de todos. Siempre una caricia ante sus gracias para llamar la atención. 
Los acompañaba en todas sus tareas. 

Terminada la tarea de construcción tenían que ubicar a Purec. No sé lo podía dejar en el observatorio. 
Uno de los obreros lo adoptó y lo llevó a su casa en Zonda, otro departamento muy alejado por muchos kilómetros del lugar. 

Pero un día a pesar del cariño, la casa y la comida desapareció. 

Lo buscaron, lo llamaron sin hallarlo por mucho tiempo. Tanto que creyeron que pudo sufrir un accidente, un robo o simplemente se fue. 

No pasaron días, sino meses. Todos en la familia miraban cuando salían pretendiendo verlo pero no, no era. Era otro perro. 

Mientras en el observatorio con un personal nuevo y otros que eran de planta, es decir, permanente. Un anochecer encontraron en el hueco de una puerta un perro esquelético herido y sólo. 

¡Y sí, era Purec! 

Había recorrido Dios sabe cómo todos los kilómetros desde Zonda a Barreal. Los había sorteado sin agua, alimento o siquiera abrigo. Sin un puma que lo acechara. 
Todo fidelidad, amistad, sólo guiado por constelaciones o galaxias. 

Había aprendido a ser astrónomo. 

Hoy hay un telescopio nuevo en un cerro que los obreros e investigadores llamaron, claro, Purec. 
Homenaje a nuestros amigos de cuatro patas. 

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