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Debate presidencial: primer tiempo

El debate pasó y les costó a los argentinos 24 millones de pesos. Se viene el segundo tiempo, pero a diferencia del fútbol los candidatos no podrán guardar restos para un posible alargue, se deben jugar todo por el todo.

Nestor "Roly" Olivera

POR Nestor "Roly" Olivera SEGUIR
14 de octubre de 2019

14 de octubre de 2019

Es muy bueno para la democracia que tengamos debate. A algunos podrá gustarle poco, mucho o nada, pero no podemos negar que esta obligación nacida de la ley 27.337 es positiva para el debate mental que debemos tener los argentinos.


Aunque mirando algunos resultados, la verdad que pienso que nuestra cultura democrática es paupérrima, y no habrá debate que lo cambie. 
Después de ver lo sucedido en Chaco, esa provincia que tiene entre pobres e indigentes el 63% de la población y que es una constante de las últimas décadas; la verdad que asusta nuestra cultura electoral.


Capitanich Ganó. El ex Jefe de Gabinete gobernó dos veces la provincia y hasta fue un insultante intendente de Resistencia que es donde más pobres hay, eso lo ubica en un responsable principal de esta realidad. Ahí vemos, como una muestra criolla del síndrome de Estocolmo, una muestra del cúmulo de vacío mental que tenemos los argentinos a la hora de elegir.


Con esta realidad, hablar del debate es un tema menor; además el rating lo ganó Telefé con 7,5 puntos, y fue el único que NO TRANSMITIÓ EL DEBATE.
Veamos que podemos aportar desde mi mirada que trata de ser objetiva, pero seguro será bastante criticada por aquellos sectores enceguecidos por la pasión y sin pensar racionalmente.


Partiendo desde la base que el perdedor de arranque era Macri, por la realidad económica negativa que vive el sector mayoritario de la Argentina; lo escuchado fue, al menos, vergonzante.


No hubieron propuestas, sólo chicanas y discursos. 


Lo de Del Caño, el mundo irrealizable que no existe en ninguna parte del universo.


Gómez Centurión, un perdedor del debate, que sólo se limitó a plantear el monoconcepto del aborto. Algo muy importante pero que es sólo una parte de la necesidad argentina. 


Lo de Lavagna, realmente lamentable; pero que habla de el mismo. Si alguna vez me escucharon en radio, saben que desde el comienzo dije que el peor enemigo de la candidatura de Lavagna, era el propio Lavagna y su soberbia. Aquí quedó demostrado. No se dejó asesorar en materia de comunicación. Está claro.


Alberto-Mauricio o Macri-Fernandez, un juego de chicanas de ida y vuelta; y en realidad estaban los dos principales responsables de la realidad actual: El antes y el hoy, son los responsables de este desastre; y es por eso que los argentinos hoy tenemos que elegir entre el mal y el mal para alcanzar el Paraíso. De verdad una encrucijada terrible para quienes razonan.


Lo que si debemos tener en claro, es hasta donde es cada uno responsable, y quien puede abrir la puerta o al menos la ventana para ingresar al Paraíso tan esperado.


Propuestas concretas sólo tres: La creación del Ministerio de la Mujer, la muestra más clara de un acto de discriminación si se quiere hacer eso con la mujer. Desde la responsabilidad institucional, un acto demagógico que sólo producirá más gastos y más gastos, cuando la necesidad es reducir.
El arancelamiento de las Universidades. Acompaño en el concepto a analizar y estudiar. Por ejemplo: Los extranjeros que paguen su estudio y su estadía a valor no subsidiados. Los que hoy pueden pagar una cuota de 8 lucas en la privada podrán pagar una de 4 en la pública y con eso subsidiar el traslado y la estadía de los pibes del interior que quieren estudiar. 


No me asusta hablar de arancelamiento universitario, si pensamos un modelo parecido al planteado. Pero claro, en la Argentina es SI o NO, no se aceptan discusiones racionales para lograr lo mejor.


Sacar las obras sociales a los gremios. Una propuesta osada, y que a más de un trabajador lo hizo pensar. A este tema lo vemos después porque merece mucho análisis.


En conclusión, me quedo con la demagógica alocución de la mayoría sobre Malvinas, es decir nada, una lástima.


Así pasaron los candidatos, y pensar que ahí estaba el futuro presidente. Mejor me voy a leer el Patoruzú, por ahí Isidoro Cañones con más creatividad me hace soñar en un mundo más creíble.


A esperar el segundo tiempo, por ahí me sorprenden.


Hablemos en serio. 


 

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