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Opinión > Columna

Destino: un artificio que fuga de lo humano

(Compartir mis escritos, tiene el carácter de la historia que en “El libro de los abrazos” cuenta Galeano, en "La función del Arte/1", cuando el niño, ante la inmensidad del mar, dice: - ¡Ayúdame a mirar! - )

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
16 de mayo de 2021

16 de mayo de 2021

Destino, referido en tratados antiguos como fatum. Término latino, “significa al parecer, “lo predicho” (por un oráculo), el conjunto de “las cosas dichas” (fata) acerca del porvenir” (Diccionario de Filosofía de J.Ferrater Mora). 

Pienso el vocablo Destino, que es vacío -igual que el vocablo “Esperanza”, entre otros- como un artificio que fuga de lo humano.

Ahí, no hay Humano, no está el Yo, hay una ausencia de Carácter. Es un término del dominio del dogma. Y del más dañino de los dogmas, el religioso.
Trasladamos términos del dominio del Dogma al Dominio de la Razón. Hemos naturalizado ese traslado.

El dominio público, donde se desarrolla el individuo, es dominio de la Razón. 

No es posible asociar el vocablo “destino” a la conceptualización que doy de Sujeto y de Tiempo.

Destino, es: desprecio del Deseo, del Cuerpo, de la Palabra, de la Voluntad, del Sentido. Es desprecio por la Vida.

Este vocablo internalizado por el Hombre, le obstruye la constitución del Sujeto del Sentido. Es un artificio de De-Subjetualización.

Debilita la Subjetividad, por lo tanto, hace precaria la Intersubjetividad.

Nuestra actitud vital en la cotidianidad es hacia la construcción del Sujeto del Sentido.

Destino

Es un término al que asociamos, inconscientemente, el miedo a la muerte. 

Inconscientemente, le damos contenido con la ocurrencia predeterminada, de sucesos de nuestra vida, que no incluyen  la muerte. No limitamos su significado a que todos vamos a morir.

Sólo la muerte puede ser asociada a esa expresión que da: “enojo, temor, resignación, dolor”.

Es un término que se cargaría de sentido, si en él, sólo refiriéramos el hecho de que vamos a morir.

Claro: no pensamos permanentemente en la muerte, en nuestra muerte. Si no, no podríamos construir nuestro Mundo histórico, no podriamos vivir.

Por lo tanto al término “destino”, no lo usaríamos. Porque no es posible vivir pensando permanentemente en la muerte.

Entonces: en el uso cotidiano el término “destino”, nos significa lo que nos ocurrirá, predestinadamente, en nuestra vida, sin incluir la muerte.
Y nuestra Vida no son sucesos predeterminados.
O sea: cuando usamos el término “destino” expresamos simuladamente lo que nos provoca terror, porque va a ocurrir…….y “lo que va a ocurrir” es la muerte.

Todos los humanos cargamos una Angustia “natural”. Porque llevamos en nosotros el par contradictorio, primitivo: Finitud-Infinitud. Del que no podemos escapar.

El  término “destino” lo usan  los creyentes, a pesar de: que intentan fugar de la Existencia, que intentan fugar del par contradictorio, quebrándolo  con la invención de dios que les represente la Infinitud. 

De la Existencia también se puede escapar por la locura.

También usan el término “destino” algunos que dicen ser ateos, que no conceptualizan la Angustia primitiva. 
No la recordamos permanentemente, pero: permanentemente tratamos de debilitarla.

A “destino”, no debemos asociarlo al azar, tampoco al determinismo, si a la predeterminación.
De otro modo, en la Vida: destino se relaciona sólo con la nada. Y la nada, no como nada de algo.

Don Juan, el Chaman yaqui que le enseña otra realidad o realidad no ordinaria a Carlos Castaneda, para que se transforme en hombre de conocimiento, le dice: Que lo importante es decidir el camino, que el camino no lleva a ninguna parte, pero que el tránsito por él, debe provocarle felicidad y satisfacción, Que eso es posible si eligió un camino que tenga  corazón.

Debemos decidir un camino que tenga corazón…….y transitarlo.

En el tránsito de la cotidianeidad, en el tránsito del camino decidido, debemos tener presente un viejo principio, que dice:   “Nada existe sin una razón de ser”, esta es la traducción que prefiere Schopenhauer (traducción Wolfiana), y que llama: Principio de razón suficiente.

En la traducción de Martin Heidegger, dice: “Nada es sin fundamento”, lo que nos facilita la comprensión del Ser como fundamento.

“Todas las “cosas” que de algún modo sean tienen un fundamento”

- Aquello que cada vez es efectivamente real tiene un fundamento de su realidad efectiva.

- Aquello que cada vez es posible tiene un fundamento de su posibilidad.

- Aquello que cada vez es necesario tiene un fundamento de su necesidad. Nada es sin fundamento.

En los conceptos que propongo: “destino” es un artificio que fuga de lo humano.    


                            Sobre mi concepto de Destino


La Praxis, lo que vamos haciendo para lo que somos: es la combinación de “la necesidad” y “la contingencia” (en la práctica). Puedo decir: “la necesidad” y “la Incertidumbre” (haciendo consciente la contingencia). “La necesidad” tiene su raíz en el impulso vital del individuo, es instintivo, es de la Voluntad (esta en concepto de Schopenhauer) y la Incertidumbre tiene su raíz en la relación del individuo con el otro o con los animales o con las manifestaciones de la Naturaleza.
 

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