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Economía > Son 45 sanjuaninos

Incertidumbre y desesperación entre los empleados de Garbarino en San Juan: “Hace 3 meses que no cobramos”

Javier Mier es uno de los trabajadores que esperan una solución por parte de la empresa.

El local de peatonal Rivadavia, que también tiene salida por Avenida Rioja, hace una semana está sin luz. Foto: archivo DIARIO HUARPE.

POR Gustavo Bruni
20 de julio de 2021

20 de julio de 2021

Una mezcla de bronca, furia y dolor es lo que expresa Javier Mier en su voz y no es para menos. Tiene 44 años y pasó los últimos 16 trabajando en la sucursal de Garbarino ubicada en la peatonal sanjuanina. Su presente laboral es incierto y el futuro aún más debido a que la compañía, que pasó hace un año a manos del empresario Carlos Rosales, no puede hacer frente al pago de proveedores ni de los sueldos de los empleados.

La crítica situación afecta a 45 empleados de la casa dedicada a la venta de electrodomésticos que pertenecen a la sucursal del centro como el que está ubicado en el Híper Libertad. Desde hace tres meses no cobran ni un peso y cada día que pasa se hace más cuesta arriba comprar la comida y cumplir con los pagos de servicios.

“Después de 16 años trabajando en el mismo lugar tengo un sentido de pertenencia y así les sucede a mis compañeros. Los que estamos en la peatonal somos los más viejos, por decirlo de alguna manera. Mientras trabajaba en Garbarino nacieron mis tres hijos”, dijo Javier con la voz entrecortada en diálogo con DIARIO HUARPE.

Lejos de mejorar, la realidad de la tienda empeoró. Hace una semana que no tienen luz en el local y tampoco sistema para cargar las ventas, aunque poco queda de mercadería porque el centro de distribución de La Tablada, desde donde salen los camiones con electrodomésticos, se encuentra tomado por parte del sindicato de Camioneros ante la falta de pagos.

Mier contó que los clientes que compraron por internet llegan al local a reclamar porque no les envían el artículo adquirido, pero los empleados no pueden restituirles el dinero ni anular la venta que se hizo a través de una tarjeta de crédito ante la falta de sistema: “Muchos se acercan con buen ánimo y entienden la situación, pero se enojan si no les damos una solución y es entendible porque gastaron dinero en algo que no tienen”.

Además, el trabajador señaló que el Sindicato Empleados de Comercio (SEC) en este más de un año que llevan de reclamo solo les envió dos bolsas con mercadería. “Cuando se comenzó a hablar que Falabella se iba, salieron desde el SEC a hacer reclamos en la peatonal con bombos y demás. A nosotros nos dicen que esto lo maneja la federación a nivel nacional, pero nada más”, expresó.

“El año pasado solo cobramos el REPRO (la ayuda económica que otorgó el Gobierno nacional durante la pandemia para empleados en relación de dependencia) pero eran $22.000, eso corresponde más o menos al 25% de un sueldo nuestro. Hace tres meses que no cobramos nada, Garbarino nos adeuda sueldo, aguinaldo y vacaciones. Encima no hace los aportes y casi todos tenemos prepagas, así que las deudas se acumulan”, insistió.

Los trabajadores ya no tienen ni para cargar la SUBE e ir al local, que abre sus puertas solo los días y horas que el gerente de cada sucursal decide. Sin embargo, según las palabras de Mier, en San Juan están acéfalos porque no tienen comunicación con Buenos Aires y la angustia va in crescendo.

En el caso de Javier, como sucede en otros tantos, su esposa es un sostén fundamental para soportar estos momentos de incertidumbre. “Tenemos tres hijos de 10, 13 y 17 años. Por suerte ella trabaja y podemos darnos vuelta. Pero mi mamá me presta para pagar internet y que los chicos puedan seguir estudiando y entregando las guías del colegio”, relató Javier.

La esperanza es que un inversor intente un salvataje de la empresa, cuyo pasivo asciende a más de $4.800 millones en concepto de deudas a bancos y cheques rechazados. Además, enfrenta numerosos pedidos de quiebra. “No sé qué futuro tengo, me deben mucho dinero y a los 44 años quedarme sin trabajo sería algo grave. Tengo miedo, estoy preocupado porque veo un futuro oscuro”, concluyó Mier.

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