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Por qué Jaime Durán Barba llevó a Mauricio Macri a la derrota

Diego Dillenberger

POR Diego Dillenberger SEGUIR
18 de agosto de 2019

18 de agosto de 2019

"Lo que le pasó a Durán Barba me pasó a mí también", admite Felipe Noguera sonrojándose. El encuestador, matemático y consultor de estrategia política explica: "Es un error que yo he cometido hace años, pero aprendí: no se puede dejar en las mismas manos el asesoramiento estratégico y las encuestas que deben verificar si ese asesoramiento está dando resultado, porque se corre el riesgo de que se terminen acomodando las encuestas para justificar el asesoramiento".

Noguera es argentino, fue socio y discípulo en su juventud del célebre sociólogo Manuel Mora y Araujo, que también fue profesor del ecuatoriano Jaime Durán Barba durante sus estudios en Argentina. Pero Noguera concentra su trabajo de asesoramiento y encuestas políticas desde hace décadas en Centroamérica, Perú y México. Se lo podría calificar como una suerte de "Durán Barba argentino de exportación".

Noguera llega a la conclusión de que el asesor ecuatoriano de Mauricio Macri terminó "acomodando" las encuestas para justificar los desvíos de su asesoramiento. Pero sus sondeos y focus group no solo llevaron a la derrota electoral del oficialismo en las elecciones primarias del 11 de agosto, sino que también amplificaron la debacle por el efecto catástrofe que generó la sorpresa para la que Macri no estaba preparado.

Las PASO tomaron a Macri, pero también a toda la Argentina, desapercibidos. La actuación posterior, de marchas y contramarchas, enojos y disculpas, son el resultado de no haber estado estratégicamente preparado para escenificar adecuadamente la caída. Ahora cualquier intento de recuperación será más difícil.

Si bien es cierto que ninguna encuestadora -incluso las que trabajaban para el peronismo- anticipó la magnitud total de semejante vuelco del electorado contra el presidente Macri, un sondeo de la Universidad de San Andrés ayudó a descifrar que había un voto vergonzante oculto de una clase media que no quería confesar que iba a votar por el kirchnerismo por la mala imagen de la ex presidente Cristina Kirchner.

Es improbable que ese voto escondido no hubiese sido descubierto claramente en los infalibles focus group de Durán Barba.

En abril, el equipo de focus group del consultor ecuatoriano, liderado por el español Roberto Zapata, había hecho el mayor despliegue de grupos focales sobre el territorio argentino del que se tenga memoria.

Esos grupos motivacionales que sirven para desentrañar el verdadero pensamiento oculto de indecisos y disconformes debían ser la justificación para tomar las decisiones estratégicas clave: ¿Macri era a esa altura suficientemente competitivo para aspirar a su reelección? ¿La directiva de no abordar el espinoso tema del fracaso económico y reemplazarlo por la enumeración de obras y, mientras tanto, seguir insistiendo en que "este es el camino" era la estrategia de comunicación adecuada?

"Es un fenómeno que la teoría del comportamiento denomina en inglés irrational escalation of commitment", explica Noguera. Podría ser algo así como el escalamiento irracional del compromiso: "Irracionalmente se va escalando con una idea, por más que esté equivocada. También se lo podría llamar empecinamiento terapéutico, cuando se tiene el diagnóstico equivocado y se insiste en la misma terapia que no funciona", dice el consultor.

Noguera cree que también ese empecinamiento tuvo que ver con otro fenómeno que contribuyó a que Macri estuviera muy mal asesorado: "Se llama group think o pensamiento grupal: el que trae una idea distinta, que no refuerza la del grupo, se queda afuera". En la jerga política argentina también se lo llama "entornismo".

De hecho en las horas previas a la votación trascendieron sondeos de varias encuestadoras de renombre que reforzaban la idea de que la intención de voto por el Gobierno se había recuperado tanto que el resultado se encaminaba a un empate.

Los mercados financieros explotaron de euforia el viernes previo al comicio en base a esos falsos pronósticos: Poliarquía e Isonomía, entre otras encuestadoras contratadas por el Gobierno, estaban entre esas marcas prestigiosas que vaticinaban un empate técnico en el sprint final.

El caso de Isonomía es emblemático, porque esa consultora había desatado un derrumbe de los mercados cuatro meses atrás, cuando se había publicado un sondeo que mostraba a Macri perdiendo por nueve puntos contra Cristina Kirchner.

Desde entonces, todas las encuestadoras contratadas por el Gobierno estaban mostrando una notable recuperación de la imagen y la intención de voto por el oficialismo, aunque la economía no diera señales de recuperación y la inflación bajaba mucho más lentamente que los pronósticos oficiales.

Ante la consulta de si semejante pifio, de más de 10 puntos, es atribuible a un error metodológico, desde la empresa de sondeos hicieron silencio.

¿Los encuestadores temían quedar fuera de las contrataciones de encuestas, si mostraban números más cercanos a la realidad? ¿Las encuestadoras oficialistas fueron motivadas a sumarse a ese group think del que habla Noguera?

Al final, como dice el dicho, la mentira tiene patas cortas: las urnas fueron inapelables.

"Cuando un gobierno busca asesoramiento estratégico, no puede contratar a una persona que sea árbitro y DT del equipo al mismo tiempo", insiste el consultor.

De hecho, allá por abril, cuando estuvieron listos los focus group de Jaime Durán Barba, Macri tenía opciones que se descartaron: antes incluso que apelar al "Plan V" -por la idea de que que fuera reemplazado como candidato por la gobernadora María Eugenia Vidal- podría haber presentado un plan económico totalmente distinto para su segundo mandato, como le había sugerido el ex ministro Domingo Cavallo. Macri podría haber admitido que su plan económico actual no estaba dando resultado.

Las encuestas estaban mostrando claramente que la preocupación principal de los argentinos -incluso los votantes propios- era la economía. En eso coincidían todas: oficialistas y opositoras. Pero la línea estratégica que bajó Durán Barba ya en noviembre del año pasado era "no hablar de economía" y no responder a las críticas económicas de la oposición. En todo caso, reemplazar la falta de logros económicos con la obra pública: una muestra de gran insensibilidad política.

Por el contrario, la respuesta del Gobierno fue apelar a la idea fuerza de "este es el camino", aunque los sondeos que hacía el encuestador Ricardo Rouvier estaban demostrando que la frase era ampliamente rechazada por 75 por ciento de la población, incluso por los propios votantes de Macri. Ahora quedó claro: la mayoría estaba pidiendo otro camino y "no hubo big data, ni timbreos ni WhatsApp que subsanara ese error estratégico", sintetiza Noguera.

Hoy Durán Barba está fuera del país, sus contratos fueron congelados, y no queda claro si el ecuatoriano u otro consultor retomarán el asesoramiento en la crisis y la campaña de cara a las presidenciales de octubre.

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