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Mundo

Si pensabas que nunca verías un mamut de verdad, quizá te equivocabas

POR REDACCIÓN

13 de diciembre de 2021

El mamut es un animal prehistórico que se extinguió hace miles de años, pero ahora podría volver a la vida gracias a un revolucionario proyecto científico que busca crear un impacto positivo en el medioambiente.

La empresa biotecnológica Colossal ha recaudado 15 millones de dólares para resucitar al mamut usando una nueva técnica de modificación genética. En seis años, es posible que tengamos un mamut lanudo del siglo XXI entre nosotros.

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Cómo se resucitaría al mamut

 

El proceso girará en torno a una herramienta llamada CRISPR-Cas9, que pretende crear un híbrido inicial de mamut y elefante. Los científicos modificarían las células de la piel del elefante asiático para incluir genes de mamut y posteriormente insertar su núcleo en un óvulo que contenga células madre de mamut. El próximo paso consistiría en implantar el embrión en el vientre de una elefanta o incluso crear un vientre artificial para el período de gestación.

El objetivo es tener en seis años las primeras crías de mamut/elefante (o mamufante): un elefante capaz de resistir bajas temperaturas gracias a una capa de grasa y pelo adicional. Lo que vendría a ser un mamut lanudo, realmente.

El profesor George Church, de la Universidad de Harvard, dirigirá el proyecto de Colossal, que tiene una amplia experiencia en secuenciación genómica. Sin embargo, el reto del mamut es su proyecto más ambicioso hasta la fecha.

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Motivos para resucitar al mamut

En pleno siglo XXI, a los mamuts únicamente los conocemos por los libros de historia y de divulgación científica, aunque hemos podido verlos más de una vez en películas, juegos o tragamonedas. Sin embargo, hace 10 000 años eran una pieza clave de sus ecosistemas. Formaban parte de la cadena alimentaria del Ártico y retiraban capas de nieve para comer hierba.

Aunque este último aspecto no parece muy importante, es uno de los motivos clave del proyecto: los científicos creen que los mamuts podrían ayudar a combatir el cambio climático. Al exponer la tierra que cubre la nieve al aire, se conseguiría conservar el permafrost, indispensable para la zona. Es más, su costumbre de destrozar árboles y pisar fuerte contribuye a crear más pradera, algo de lo que el permafrost se beneficiaría enormemente.

Se cree también que recuperar a los mamuts ayudaría a conservar a los elefantes asiáticos que ya tenemos. Si el proyecto tiene éxito, los científicos podrían cruzar a las dos especies para que los elefantes desarrollaran los rasgos que les permitirían sobrevivir más al norte, lo que ampliaría enormemente las áreas de conservación de dicho animal.

Y ello sin contar lo fascinante que resultaría ver un mamut lanudo real en persona o en algún video publicado en redes sociales.

Posibles dificultades

A pesar de los beneficios potenciales del proyecto, también tiene detractores.

Algunas voces afirman que el hecho de destrozar los árboles podría dañar un entorno que se ha adaptado a las condiciones actuales desde la extinción del mamut. Está científicamente probado que el ser humano necesita los árboles por su capacidad para convertir el dióxido de carbono en oxígeno, lo cual podría resultar más importante que crear más prados.

Los críticos consideran también que la escala del proyecto no es realista. Para empezar, harían falta cientos de miles de mamuts, que necesitan dos años para gestarse y 20 más para alcanzar la madurez sexual. Por lo tanto, su efecto en la creciente descongelación del permafrost llegaría demasiado tarde.

Finalmente, existe también el componente ético. ¿Conseguirían los mamuts adaptarse a su nuevo entorno sin crear un descalabro en el sistema? El mundo ha cambiado mucho en los últimos 10 000 años. Además, ¿cómo reaccionaría un elefante moderno ante un mamut? ¿Habría conflicto entre ambas especies? El proyecto debe abordar todas estas preguntas para intentar tranquilizar a quienes no se sienten cómodos con que el ser humano «juegue a ser Dios».
 

Resultados y consecuencias probables

¿Llegaremos a ver un mamut lanudo del siglo XXI? Aunque los argumentos en contra del proyecto resultan convincentes, no cambian el hecho de que resucitar a un animal prehistórico sería un logro increíble. Gracias a los grandes avances en biotecnología, que ya permiten clonar animales, como el hurón de pies negros o la famosa oveja Dolly, la idea parece viable.

Sin embargo, los responsables de proyectos como este deben tener en cuenta sus consecuencias involuntarias. Reintroducir una especie en un ecosistema frágil podría causar un daño irreparable en la fauna existente y tener un impacto emocional negativo en el propio animal. Además, deberían existir controles en lo que el ser humano puede hacer, en especial cuando se trata de animales peligrosos que pueden suponer una amenaza para las personas.

Proyectos como el de la recuperación del mamut lanudo nos dirán qué podemos esperar en el futuro, ya que poco a poco vamos profundizando en el fascinante mundo de la secuenciación genómica.

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