Con solo cuatro ingredientes básicos y siguiendo un truco clave en el batido, cualquiera puede lograr un postre de textura suave y caramelo impecable, sin dramas ni quemaduras.
Un clásico postre reconfortante que combina la suavidad del flan tradicional con el sabor natural de la manzana, hecho con ingredientes accesibles y una preparación sencilla.