Un informe de la Universidad Católica Argentina advierte que el 53,6% de los menores vive en pobreza. Aunque hubo una leve mejora, crece la inseguridad alimentaria y persisten múltiples privaciones.
En su primera conferencia como jefe de Gabinete, Manuel Adorni resaltó la baja de 17 puntos en la pobreza infantil reportada por UNICEF y la continuidad del proceso de desinflación, con un 31,3% interanual, el nivel más bajo desde 2018.
Según la 9ª Encuesta Rápida de Unicef Argentina, la pobreza en hogares con niños y adolescentes bajó en el último año gracias a la desaceleración inflacionaria y al fortalecimiento de políticas de protección social.
El informe destaca una mejora en la situación económica de familias con niños y adolescentes, aunque advierte sobre el aumento del endeudamiento en sectores medios y la persistencia de desigualdades.
La inseguridad alimentaria infantil alcanzó su pico histórico: 1 de cada 3 niños no accede a una alimentación adecuada. Según la UCA, el empleo informal y la deserción escolar agravan una problemática que las políticas sociales no logran contener.
A pesar de la estabilidad macroeconómica de fin de año, el informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela que la pobreza infantil alcanzó su punto más alto desde la crisis de 2001.
Los niños que habitan en hogares pobres subieron a un total de 3,45 millones de chicos. El aumento de la Asignación Universal por Hijo sólo posibilitó atenuar el impacto de la aceleración de la inflación.