Pettinato confesó que, desconfiando de la vigilancia playera, compró un silbato que sonaba igual al de los guardavidas y lo utilizaba para localizarlos, un hábito que, según su hija Tamara, mantuvo hasta hace solo tres veranos.
El conductor se mostró molesto con el cronista del programa Los Ángeles de la Mañana que le consultaban sobre algunas causas de abuso que le endilgan, además de la salud de su hijo.