Una campaña impulsada por la Fundación Pro Tejer busca reinstaurar la prohibición de importar ropa usada a la Argentina, generando un debate nacional sobre sus posibles impactos ambientales, sanitarios y productivos.
La importación de ropa usada se disparó en 2025 y ya supera miles de toneladas, generando alertas en la industria textil local sobre la competencia con prendas a precios muy bajos y el posible impacto sanitario y ambiental asociado al ingreso masivo de indumentaria de segunda mano.
La importación de ropa usada se multiplicó por más de 40 en los primeros ocho meses de 2025 y encendió alarmas en la industria textil. El crecimiento despierta preocupaciones sanitarias, ambientales y comerciales.