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Peticiones y alertas para frenar el ingreso de ropa usada al país
Una campaña impulsada por la Fundación Pro Tejer busca reinstaurar la prohibición de importar ropa usada a la Argentina, generando un debate nacional sobre sus posibles impactos ambientales, sanitarios y productivos.
POR REDACCIÓN
Una campaña masiva lanzada por la Fundación Pro Tejer propone que la Argentina vuelva a prohibir la importación de ropa usada, algo que estuvo restringido por decreto hasta mayo de 2022 pero quedó habilitado cuando la norma dejó de renovarse. Los impulsores advierten que el fuerte crecimiento de estas importaciones (con más de 4,6 millones de kilos ingresados en 2025) podría convertir al país en un “basurero del fast fashion mundial”, como ya sucede según sus ejemplos en otras regiones del continente.
La petición en la plataforma Change.org, denominada NoEsRopaEsBasura, sostiene que la ropa usada no es sinónimo de economía circular ni acceso al consumo, sino que representa descartes de excedentes textiles que pueden tener efectos negativos en el ambiente y la salud. Entre los argumentos se señala que muchas prendas importadas contienen fibras sintéticas que tardan décadas en degradarse, liberando microplásticos y careciendo de infraestructura de gestión de residuos adecuada en el país.
Históricamente, la importación de indumentaria usada estuvo restringida en Argentina por motivos de salud pública, higiene y protección de la industria local; el Decreto 2112 de 2010 y su prórroga posterior hasta 2022 sostuvieron estas limitaciones. Tras el fin de esa prohibición, la actividad (que fue marginal en 2022 y 2023) se aceleró de manera “exponencial” desde 2024, con récord de volumen importado en 2025 y preocupaciones de sectores industriales.
Además de los aspectos ambientales, los promotores de la campaña advierten sobre riesgos sanitarios, argumentando que la ropa usada importada puede portar hongos, bacterias o residuos químicos peligrosos, con potenciales efectos sobre la salud pública, especialmente en comunidades vulnerables. Reclaman la restitución inmediata de la prohibición para revertir esta situación y proteger tanto al medio ambiente como a la industria textil nacional, que genera empleo directo para más de medio millón de personas.
El tema se inscribe en un contexto más amplio de debate sobre las importaciones de indumentaria en Argentina, donde la industria local ha manifestado su reclamo contra la baja de aranceles y la competencia extranjera, argumentando que decisiones recientes han afectado la producción y la capacidad de competir con prendas importadas, situación que también alimenta discusiones políticas y económicas sobre la apertura comercial y el futuro del sector.