La joven de 23 años, que vive junto a su tía, padece una enfermedad que le impide movilizarse por su propia cuenta. Pasa sus días postrada en una cama y pide ayuda para conseguir una silla de ruedas apta.
Leo Soria tiene 41 años, se moviliza en silla de ruedas y, ante la falta de empleo formal, realiza entregas como repartidor para sostener a su familia.