Una mujer de 65 años, que había sido considerada muerta por su familia, recobró la conciencia dentro de su féretro en un templo budista de Bangkok. Golpeó las paredes del ataúd para pedir ayuda justo antes de ser trasladada al crematorio.
El conductor se golpeó la cabeza con una estalactita mientras acompañaba a Karina Jelinek en una cueva y fue atendido con medicina china sin necesidad de puntos.
En un intento por revolucionar el sistema de vigilancia y reducir la inseguridad, Tailandia ha dado un paso hacia el futuro con la presentación de un robot policial humanoide.
Primero atacó a unos compañeros de milicia, luego robó un vehículo oficial y se fue a un shopping en donde emprendió a tiros contra todos los presentes.