Los sospechosos se presentaron espontáneamente junto a su abogada defensora. Negaron estar involucrados en el homicidio y aseguraron que decidieron entregarse por las amenazas contra su familia.
El joven permanecía internado en estado crítico desde el 13 de julio tras recibir un disparo en la cabeza. La causa tiene dos detenidos y dos prófugos.