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Al gran pueblo argentino salud

El 11 de mayo de cada año se conmemora el nacimiento del Himno Nacional Argentino, esa canción emblemática que nos llena de energía cada vez que la entonamos, porque fue el día en el que, en el año 1813, la Asamblea del Año XIII la aprobó.

Félix V Lonigro

POR Félix V Lonigro
11 de mayo de 2019

11 de mayo de 2019

De cualquier manera, una larga experiencia docente me ha permitido advertir que, entre los alumnos de nivel universitario, son muchos los que no tienen claro si los autores de nuestra canción patria fueron dos o tres. Aunque parezca mentira, están quienes creen que fueron dos (Vicente Lopez por un lado y Planes por el otro) y quienes creen que fueron tres (Vicente Lopez, Planes, y Blas Parera). Por eso creo que, aunque parezca obvio, no está demás destacar que el himno nacional argentino fue elaborado por dos individuos: Alejandro Vicente López y Planes fue el autor de la letra, y Blas Parera Morat de la música.

Alejandro Vicente López y Planes fue un porteño nacido en Buenos Aires el 3 de mayo de 1775. Su primer apellido, López, era de su padre y Planes de su madre. En esa época estaba muy arraigada la costumbre española de llevar los apellidos del padre y de la madre respectivamente, en ese orden.

Vicente Lopez y Planes tuvo una extensa actuación en la vida política del país, que comenzó en 1806 participando en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. Luego, en 1810, fue uno de los vecinos ilustres invitados a deliberar en el Cabildo Abierto para decidir la continuidad o no del virrey Cisneros, votando a favor de su destitución y de la formación de la Primera Junta.

También fue ministro de economía con el Primer Triunvirato, integró la Asamblea del año 1813 (que aprobó formalmente el himno nacional argentino cuya letra escribió) y once años más tarde, en 1824, formó parte del Congreso Nacional reunido en Buenos Aires con el objetivo de organizar al país al amparo de una Constitución, objetivo que finalmente no se logró.

Además Vicente Lopez y Planes llegó a ser presidente provisional de la Argentina cuando Bernardino Rivadavia renunció a la presidencia en 1827, aunque solo duró un mes en ese cargo. Luego fue ministro de Manuel Dorrego en la provincia de Buenos Aires, presidió el Salón Literario creado por Marcos Sastre, y después de Caseros, Urquiza lo nombró provisoriamente gobernador de la provincia de Buenos Aires, en cuyo carácter asistió a la ciudad de San Nicolás para firmar el famoso Acuerdo mediante el cual las provincias se comprometían a sancionar una Constitución.

Falleció, a los 71 años de edad, el 10 de octubre de 1856.

Muy diferente fue el cursus honorum de Blas Parera Morat (autor de la música del himno nacional) quien nació en Murcia –España– el 3 de febrero de 1776. Fue un músico y compositor que se había radicado en Buenos Aires en 1797, y también participó activamente en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. Radicado en Buenos Aires, Blas Parera se ganaba la vida como músico, tocando el órgano en la Catedral Metropolitana y en las iglesias de San Nicolás, San Ignacio y La Merced. Además era profesor de música en el Colegio de Niños Expósitos (que albergaba a chicos huérfanos) y fue allí donde conoció a Facunda del Rey, una niña de quince años con la cual contrajo matrimonio, merced a una autorización expresamente concedida por el entonces virrey Cisneros, y con la cual tuvo un hijo.

Pero veamos cómo surgió la participación de estos hombres en la elaboración de nuestra canción patria.

El 22 de julio del año 1812, a poco más de dos años de producida la llamada Revolución de Mayo, el Primer Triunvirato envió al Cabildo una nota solicitándole que se encargara de gestionar la elaboración de una imponente y majestuosa marcha patriótica o canción nacional, para que se cantara en todos los espectáculos públicos y a la que los espectadores debieran escuchar y entonar de pie, como símbolo de respeto. En cumplimiento de esa solicitud el Cabildo le encargó la tarea a uno de sus miembros, Manuel José García, quien a su vez le encomendó la redacción del texto al sacerdote, periodista y poeta Cayetano Rodríguez, personaje que luego fue diputado en el Congreso Nacional que, reunido en Tucumán, declaró la independencia el 9 de julio de 1816.

El fray redactó la letra del himno y el Cabildo la aprobó de inmediato, ordenando que se hagan las gestiones para musicalizarla, tarea que se le encomendó al músico español Blas Parera Morat. Elaborada la música por parte de éste, el Cabildo también la aprobó y la canción patria se estrenó el 1 de noviembre de 1812, en la sede del mismo Cabildo de Buenos Aires.

Sin embargo la obra no tuvo acogida en la sociedad porteña, no tanto por la música sino por la letra. Por ello, al año siguiente, la Asamblea del Año XIII decidió reformular la canción patria, pidiéndole, por un lado al mismo fray Cayetano Rodríguez que modifique el texto original, y por otro lado encargándole la misma tarea a Alejandro Vicente López y Planes, con la idea que ambos elaboren textos por separado y luego, comparándolos, se escoja al mejor.

Los dos personajes presentaron sus proyectos y finalmente la Asamblea del Año XIII seleccionó el de Vicente López, confiando nuevamente su musicalización a Blas Parera Morat, quien en esta segunda ocasión tuvo algunos reparos en cumplir con el pedido, ya que la letra del nuevo himno contenía párrafos agresivos respecto de España, y Blas Parera era justamente español. Se dice que lo invadieron las dudas durante varios días y terminó negándose a musicalizar el texto de Vicente Lopez, lo cual fue considerado un agravio para las autoridades, las que lo habrían obligado a cumplir lo que entonces ya no era un pedido sino una orden. El pobre Blas Parera, puesto ante semejante presión, se apresuró a satisfacer el requerimiento, elaborando velozmente la nueva partitura.

Lo cierto es que, cinco años después, Blas Parera decidió regresar a España, y al poco tiempo fueron tras él su esposa Facunda del Rey y su pequeño hijo. Están quienes afirman que el motivo por el cual el músico abandonó al país fue la presión recibida por las autoridades para que musicalice forzadamente el proyecto de himno de Vicente Lopez. Otros atribuyen el regreso a su patria natal, a la medida adoptada por el gobierno argentino, de exigir a todos los españoles residentes en Buenos Aires la adopción de la ciudadanía argentina y de prestar juramento de fidelidad a la patria naciente. Pues sea cual fuera el motivo que tuvo Blas Parera para irse de la Argentina, la realidad es que lo hizo, y terminó falleciendo en su tierra natal el 7 de enero de 1840, a los 63 años de edad.

La nueva versión del himno nacional argentino elaborada por Vicente López, y nuevamente musicalizada por el español Blas Parera, tuvo una gran aceptación popular, aunque con los años la letra fue recortada, eliminándose versos agresivos tales como “y a sus plantas rendido un león”, “el orgullo del vil invasor”, “y con brazos robustos desgarran al ibérico altivo león” o “aquí el fiero opresor de la Patria, su cerviz orgullosa dobló”.

En efecto, en julio de 1893, durante la presidencia de Luis Sáenz Peña, el ministro del Interior Lucio Vicente López, nieto del autor de la letra del himno, propuso que solo se entone la última estrofa del mismo. La propuesta no tuvo acogida, hasta que Alejo Julio Argentino Roca, durante su segunda presidencia, firmó un decreto ordenando que, en los actos oficiales, se canten solo los cuatro primeros versos, los cuatro últimos y el coro.

Los considerandos del decreto, firmado el 30 de marzo de 1900, señalaban:

“El himno nacional contiene frases que fueron escritas con propósitos transitorios, las que hace tiempo han perdido su carácter de actualidad; tales frases mortifican el patriotismo del pueblo español y no son compatibles con las relaciones internacionales de amistad, unión y concordia”.

Desde entonces los argentinos entonamos la versión recortada del himno, respecto de su original elaborado por Alejandro Vicente Lopez y Planes.

En lo relativo al aspecto musical, la historia de nuestra canción patria también tuvo sus idas y vueltas, ya que fue sufriendo arreglos de adaptación para diferentes instrumentos musicales que terminaron alejándola de la partitura original de su autor español. En este sentido la adaptación más relevante la realizó, en el año 1860, el pianista y compositor Juan Pedro de Esnaola, por encargo del Director de las Bandas Militares de entonces, otorgándole a la versión original de Blas Parera una estructura musical más orquestal, lo cual a su vez le confirió mayor grandilocuencia a nuestro himno.

Sin embargo, a pesar de la popularidad que tuvo esta versión durante los sesenta y cinco años siguientes, el presidente Máximo Marcelo Torcuato de Alvear creó una comisión integrada por los compositores Floro Meliton Ugarte Rivero, Carlos López Buchardo y José André, para que elabore una versión musical definitiva del himno nacional argentino.

Al realizar la tarea de investigación, la comisión encontró, en el Museo Histórico Nacional, la partitura original de Blas Parera, que hasta entonces se consideraba perdida. Sobre ella decidió efectuar un nuevo arreglo musical de nuestra canción patria, la que fue interpretada el 25 de mayo de 1927 en una función de gala del Teatro Colón. Sin embargo, aunque se suponía más acorde con la partirura original, contra esta versión se produjeron violentas reacciones, ya que algunos cuestionaban y dudaban de la autenticidad de la partitura original que supuestamente se había localizado. Inclusive la cuestión adquirió ribetes escandalosos porque durante los desfiles del 9 de julio de ese año 1927, una multitud desafió al gobierno cantando el himno frente a la Casa Rosada con la versión musical de Esnaola, provocando la consecuente represión policial. A tal punto llegó el revuelo, que el presidente Alvear dejó en suspenso la nueva versión del himno y decidió volver a la de Esnaola.

Finalmente, en el año 1944, siendo presidente argentino el militar Edelmiro Farrell, se dictó el decreto 10.302 en cuyo Art. 6 se dispuso:

“Adoptase como letra oficial del Himno Argentino, el texto de la canción compuesta por el diputado Vicente López, sancionado por la Asamblea General Constituyente el 11 de mayo de 1813. Para el canto se observará lo dispuesto por el decreto del 30 de marzo de 1900”.

El decreto del 30 de marzo de 1900 es el que dispuso la eliminación de las estrofas del himno que resultaban ofensivas para con España.

Además, el Art. 7° del decreto 10.302 estableció lo siguiente:

“Adoptase, como forma auténtica de la música del Himno Nacional, la versión editada por Juan P. Esnaola en 1860, con el título: himno Nacional Argentino. Música del maestro Blas Parera. Será ésta, en adelante, la única versión musical autorizada para ejecutarse en los actos oficiales, ceremonias públicas y privadas, por las bandas militares, policiales y municipales, y en los establecimientos de enseñanza del país. El Poder Ejecutivo hará imprimir el texto de Esnaola y tomará las medidas necesarias para su difusión gratuita o en forma que impida la explotación comercial del Himno”.

Por su parte el Congreso de la Nación, a través de la ley 25.636 sancionada el 1 de agosto de 2002, obligó a todos los canales de televisión y radios autorizadas a funcionar, a que inicien sus programaciones con la emisión del himno nacional argentino. Además dispuso que las emisoras que transmiten durante las 24 horas deben emitir nuestra canción patria al comienzo de cada día. La norma ha sido reforzada por el Ente Nacional de Telecomunicaciones, organismo que a través de la resolución Nro. 20 del año 2016, dispuso que solo se toleraría una demora de no más de quince minutos para cumplir con la obligación de emitir el himno.

Que en este día del del Himno Nacional Argentino, nuestra emblemática canción sirva para inyectarnos la energía patriótica que tanto se necesita en la coyuntura para despegar definitivamente.

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