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Cómo se vivieron las clases por el coronavirus en los departamentos alejados sanjuaninos

A poco de empezar las vacaciones de invierno, directivos y docentes contaron cómo fueros las clases virtuales en Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil. 

POR Emilia Junco SEGUIR
05 de julio de 2020

05 de julio de 2020

El aislamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus hizo que desde el 15 de marzo las escuelas mutaran a las casas y que cambiara la forma de relacionarse entre docentes y alumnos. Tareas por WhatsApp, cuadernillos impresos y problemas con la conectividad marcaron la primera parte del 2020 para las comunidades educativas de Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil.

Calingasta – Escuela Técnica Manuel Savio

“Nadie esperó la pandemia y no teníamos experiencia en el trabajo virtual. En el principio fue bastante complicado, además hacía dos semanas que habíamos empezados las clases”, recordó Alejandro Ponce, director de la Escuela Técnica Manuel Savio, situada en Calingasta.

La escuela calingastina tiene 200 alumnos y tuvo que cambiar parte de su planificación por esta nueva modalidad de trabajo. Al respecto, Ponce comentó: “Muchos proyectos quedaron truncados, pero surgieron otros nuevos. Nos reconvertimos en este camino”.

En esta reconversión, los docentes realizaron máscaras protectoras y camillas cápsulas para prevenir la propagación del Covid-19. “Ahora estamos elaborando un túnel sanitizante para los alumnos de la escuela. La idea es tenerlo listo antes de que comiencen las clases”, explicó el director.

Profesores y directivos de la Escuela Savio en Calingasta. Foto gentileza: Alejandro Ponce.

Sobre cómo era el contacto con el alumnado, Ponce contó que “no podíamos conectarnos a la plataforma que nos indicaba el Ministerio de Educación porque en Calingasta tenemos permanentemente problemas con Internet”.

“Entonces nos conectamos vía WhatsApp. Los profes hicieron grupos con los estudiantes y por ahí se enviaban y recibían tareas. También se armaron algunos cuadernillos, especialmente para materias como matemática, física aplicada, geometría y dibujo técnico. Por el tema de la economía, muchos se imprimieron en la ciudad Capital. Los docentes se encargaron de llevarlos a la casa de los alumnos”, agregó.

En cuanto a la participación de los estudiantes, el docente manifestó que alrededor del 80% respondía y seguía las clases.

Iglesia - Escuela Secundaria de Angualasto

La directora de la secundaria de Angualasto, Mariela Mansur, expresó sobre cómo se trabajó en esta escuela iglesiana que tiene una matrícula de 105 alumnos: “Si hay algo que valorar de esta etapa es la predisposición de los docentes porque han tomado la posta, pese a que la conectividad no es buena en el departamento”.

Escuela Secundaria de Angualasto. Foto gentileza: Mariela Mansur.

“Los profes han respondido consultas en cualquier horario, justamente en el momento que llegaba la señal y que los chicos podían acceder a los materiales. Además, no todos los estudiantes podían entrar a las plataformas digitales y se armaron grupos de WhatsApp. Por esta vía enviaban las guías para que los chicos las resolvieran y ellos respondían con fotos de las tareas”, comentó Mansur.

Otro problema al que se enfrentó la comunidad educativa fue que no todos tienen acceso a celulares o computadoras. Ante esto, los docentes repartieron cuadernillos.

“No se habla de que los profesores también son víctima de la situación económica. Muchos no tenían computadora y tuvieron que trabajar con los teléfonos, algo difícil”, añadió la directora.

Sobre la respuesta del alumnado, Mansur concluyó: “La minoría de los estudiantes no se interesó en continuar con el proceso de aprendizaje. Eso también pasa en la parte presencial, hay algunos que cumplen y otros que no”.

Parte de la comunidad educativa de la Secundaria de Angualasto. Foto gentileza: Mariela Mansur.

Jáchal – Escuela Pedro Palacios 

Adriana Rodríguez es la directora de la escuela Pedro Palacios en la localidad jachallera de Tamberías, y contó cómo se vivieron las inusuales clases de esta primera mitad del año: “Nuestra escuela tiene la particularidad de ser de jornada completa, es decir, que los 205 chicos que tenemos entre nivel inicial y primario desayunan, almuerzan y meriendan en el establecimiento. Fue de gran impacto la pandemia para nuestra comunidad”.

El zoom de la escuela, el lugar donde los estudiantes compartían desayuno, almuerzo y merienda. Foto gentileza: Adriana Rodríguez.

“Cuando se suspendieron las actividades, nos avisaron que se iban a entregar módulos alimentarios. La primera vez, los porteros fueron los que hicieron la distribución de los bolsones. Luego la hizo el Ministerio de Educación”, contó Rodríguez sobre cómo se garantizó el alimento para el alumnado.

En cuanto al proceso de enseñanza aprendizaje, la directora explicó que “nos jugó en contra la conectividad. Es complicada la mensajería por WhatsApp y si bien la escuela tiene Internet, hay días que no funciona, la señal es débil”.

Aulas vacía en plena pandemia. Foto gentileza: Adriana Rodríguez.

Ante esto, la Pedro Palacios fue 1 de las 10 instituciones que recibió las guías impresas del Ministerio de Educación. Al respecto, Adriana comentó que “en un comienzo hubo demoras con este material, luego se organizaron y ya vamos al día con las tareas. Estamos esperando la guía 10, la última”.

 La primera entrega de estos documentos fue a domicilio pero las restantes las buscaron los papás por la escuela. En cuanto a la respuesta de los chicos, la docente contó que el  60% de los estudiantes trabajaron durante el semestre.

Valle Fértil- Escuela Albergue Marcos Gómez Narváez 

Javier Ortiz es docente y ex director interino de la Escuela Albergue Marcos Gómez Narváez, situada en Sierra de Elizondo, Valle Fértil, y también compartió cómo fue dar clases virtuales en medio del coronavirus: "Con la pandemia notamos muchas más falencias. Trabajamos en una escuela albergue en la que antes los chicos que se quedaban 10 días e iban a su casa 5 días y con esto cambio todo. Lo cierto es que tenemos muchas ganas de enseñar pese a todo lo que falta”.

Dentro de la falencia está la falta de conectividad. Al respecto, Ortiz dijo que “como docentes le buscamos la vuelta al trabajo virtual, no todos tenemos Internet”.

Escuela en medio de la Sierra vallista. Foto gentileza: Javier Ortiz.

“En el caso de la Sierra, los chicos en la escuela tiene Internet. Por lo tanto, algunos pudieron acercarse para descargar las tareas. Pero las casas están muy distantes a la escuela y eso es una dificultad para ellos. Otro problema fue que algunos teléfonos no son compatibles para descargar algunas aplicaciones o documentos en PDF. Eso se solucionó con el envío de cuadernillos”, añadió el profesor.

Las guías impresas. Foto gentileza: Adriana Rodríguez.

Sobre el índice de respuesta del alumnado, Ortiz relató que sólo uno de los 21 chicos que componen la matrícula de la escuela lleva al día las 10 guías.

“Seguimos poniéndole el hombro a la docencia, con o sin pandemia. Se extraña mucho el contacto con los estudiantes, pero durante este tiempo los chicos han podido estar más tiempo con su familia y eso también es muy valioso”, concluyó el docente.

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