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Martín Güemes: la escuela que ayuda a dejar atrás los estigmas

A 15 kilómetros del centro de San Juan está la escuela secundaria Martín Miguel de Güemes, un lugar con muchas necesidades en donde los chicos del Quinto Cuartel luchan por salir adelante. 

08 de agosto de 2022

No es un viaje largo, la escuela Martín Miguel de Güemes queda a sólo 15 kilómetros del centro de San Juan, en Pocito. Pero al llegar al lugar y escuchar a las personas que allí trabajan o estudian, parece que quedara lejos, muy lejos, en un lugar en el que todo progreso cuesta el doble. 

Para llegar al establecimiento basta con viajar en línea recta hacia el sur por calle Chacabuco, más conocida como Costa Canal. Al llegar a Calle 8 hay que bajar por un puente y al poco andar se encuentra la escuela, cuyo frente se encuentra bajo la sombra de un añoso árbol y tiene paredes blancas, con el nombre en hierro y un escudo nacional que le da carácter más institucional. 

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DIARIO HUARPE llegó hasta el establecimiento para acercar las donaciones de la campaña solidaria Escribiendo el Futuro que todos los años organiza la empresa para ayudar a diferentes instituciones educativas de la provincia. 

Las camionetas con las donaciones se estacionaron a la vera de la calle y en cuestión de segundos salió la directora Analía Rodríguez a recibir a las visitas y agradecer las donaciones para la institución, ubicada en el corazón del Quinto Cuartel. 

Al entrar al edificio se observa que es una estructura pequeña, dos galerías en forma de L con las aulas para los chicos más grandes, una galería en la que se ubica la cocina y una construcción anexa en la que cursan los chicos de nivel inicial que asisten en la mañana. 

La directora explicó que en la mañana en este pequeño edificio cursan, además del jardín, el nivel primario y los chicos de los primeros tres años de la secundaria, mientras que en la tarde asisten los alumnos de cuarto, quinto y sexto.

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"Hasta ahora contábamos con una división por cada año, pero desde 2022 agregamos un segundo primer año, estamos felices", aseguró Rodríguez, que hizo su carrera como docente de Historia. 

La educadora contó que cuando ella entró a este establecimiento, hace 10 años, sólo tenía de primero a tercer año y contaba con 67 alumnos. La mayor parte de estos chicos llegó a tercer año de secundaria, ya que la Güemes no tenía el secundario completo, sino el ciclo básico. 

"Aquí casi no hay colectivos, no tenían cómo viajar para ir a seguir sus estudios y por eso la mayor parte de las generaciones anteriores sintió como un estigma que porque son del Quinto Cuartel, no pudieron terminar la secundaria", se lamentó. Agregó que recientemente añadieron los tres años que le faltaba a este establecimiento y en 2019 egresó la primera promoción de esta escuela. 

De inmediato y con una sonrisa que no le cabía en el rostro, Rodríguez expresó que de estos primeros chicos hay algunos que pudieron seguir estudiando y están cerca de recibirse en la facultad de Arquitectura, en el profesorado de Educación Física y de Psicología.

"Estamos muy orgullosos de ellos, sabemos lo que cuesta y los sacrificios que hacen estos chicos", manifestó Rodríguez, quien agregó que otro de los problemas de la comunidad es que no cuentan con colectivos suficientes para el traslado de estudiantes. Es que por la zona sólo pasa el 240 de la Red Tulum y tiene una frecuencia que no permite pensar en poder ir a estudiar y volver a casa en un horario razonable. 

Sobre las necesidades de la institución, la docente reconoció que son muchas. "La necesidad más acuciante es el espacio, yo sé que hay chicos que podrían venir a la secundaria, pero no tengo lugar para recibirlos, necesitamos más aulas. Tenemos un terreno contiguo que se usaba para la aerotécnica, allí podríamos tener un edificio hermoso", aseguró la directora. 

Pero eso no es todo porque, además de la falta de espacio, a diario se enfrentan con otras situaciones como las paredes con la pintura descascarada, la falta de un equipo de sonido para los actos o la necesidad de contar con pizarras acrílicas para dar clases y evitar el uso de la tiza, cuyo polvo daña las vías respiratorias. 

A esto se suma la situación económica de los chicos que cursan en esta institución. La mayoría proviene de familias muy humildes, con padres trabajadores de fincas, en algunos casos analfabetos. 

"Hay muchas necesidades, algunas veces los chicos reconocen que no pudieron almorzar o desayunar o vienen con poco abrigo. El otro día un profe se cruzó a un negocio cercano porque uno de los chicos tenía los pies casi desnudos", recordó la docente, que pidió también que los alumnos de secundaria reciban aunque sea una merienda seca para ayudarlos desde el punto de vista nutricional.

Mientras la directora mostraba el edificio y recorría con DIARIO HUARPE las instalaciones, los chicos del turno de la tarde miraban con curiosidad. A la hora de la entrevista, las chicas y muchachos contaron su realidad, hablaron de la necesidad de tener colectivos para poder viajar al centro. 

Ante la clásica consulta de qué querés ser cuando seas grande, Facundo Aguilera respondió que en 20 años se ve "en un laburo, bien estudiado y todo" y reconoció que no cree que sus padres abandonen el Quinto Cuartel, por eso piensa en no alejarse mucho de ellos para poder cuidarlos. 

Otro de los alumnos de la Güemes, Benjamín Domínguez, contó que él sueña con dejar todo atrás. "Yo me iría de Argentina, si yo tengo oportunidad, me voy a otro país. Mi mamá me dijo que no me quiere ver acá, me gustaría ir a otro país, vivir en otro lado", finalizó. 

Para ayudar

Las personas que deseen acercar donaciones a la escuela Martín Miguel de Güemes pueden comunicarse al teléfono 4-302406 o ir a la institución ubicada en Costa Canal y Calle 8. 

 

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