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Provinciales > Escribiendo el futuro

En la Sierra de Chávez los chicos estudian "como en familia"

En medio de un paisaje paradisíaco, 20 chicos de diferentes edades estudian y pasan su tiempo con los docentes que se encargan de educarlos y cuidarlos. 

30 de agosto de 2022
La seño Patricia le da clases a ocho chicos de primaria de la escuela Magallanes. Foto: Sergio Leiva / DIARIO HUARPE.

En el medio de las sierras vallistas, a 287 kilómetros de la Capital de San Juan, una pequeña escuela alberga a 20 alumnos de distintos niveles. Los chicos comparten un espacio reducido en el que estudian y conviven con sus docentes y cuidadores. 

Se trata de la escuela Hernando de Magallanes, que está enclavada en la Sierra de Chávez, en Valle Fértil. DIARIO HUARPE llegó al lugar para entregar donaciones recolectadas dentro de la campaña "Escribiendo el Futuro" que encara todos los años este medio. 

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A la escuela se llega recorriendo el denominado "Camino de los Sueños" que, una vez que esté terminado, unirá las sierras de Chávez, Elizondo y Riveros. Es una huella que ahora llega hasta Elizondo, se debe recorrer en un vehículo 4x4, que serpentea entre las laderas de los cerros en un terreno lleno de abruptas subidas y bajadas.

Al llegar a Chávez, lo primero que se encuentra es el puesto de salud, al lado hay una pequeña capilla con las puertas siempre abiertas de par en par y en tercer término se halla la escuela. 

El edificio de la Magallanes es pequeño, de color blanco y con una puertita verde. Desde lejos se ve salir el humo de la única estufa a leña que tiene la institución. Al trasponer la puerta, se encuentra la primera aula. Es un espacio de pocos metros cuadrados, en los que hay dos filas de bancos, muchas láminas didácticas y una pizarra negra.

Allí cursan la primaria ocho alumnos de primero, tercero, cuarto y quinto grado. Todos lo hacen juntos, cada uno concentrado en la tarea que diseñó para ellos la seño Patricia Roldán, docente a cargo de todos los chicos del nivel primario.

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Patricia dio la bienvenida a las visitas y explicó que el espacio en el que estudian los chicos es el SUM de la escuela, pero ante la falta de aulas, han colocado un biombo para que una parte sea usada para los estudiantes de primaria y del otro lado están los alumnos de secundaria.

En el caso de la secundaria son ocho jóvenes que reciben clases de sus profesores que viajan a una vez a la semana. "Los alumnos reciben las actividades que les dejan sus docentes y luego el profe Mario Guzmán, quien es el director de la escuela, les ayuda a hacer las guías", explicó Patricia. 

La docente agregó que los alumnos de la secundaria pueden hacer hasta tercer año, ya que allí sólo cuentan con el ciclo básico. "Los chicos que quieren terminar la secundaria deben ir a San Agustín o a la Capital, pero no todos pueden", reconoció la maestra.

Además de estos dos niveles, allí cursan cuatro alumnos de entre 3 y 4 años que hacen el jardín de infantes. Esto eleva la matrícula de la institución a un total de 20 alumnos de los diferentes niveles. 

Los estudiantes, sus docentes, porteros y celadores comparten un edificio central y una construcción más pequeña pensada como depósito. En este lugar, además de las aulas, está la cocina, las habitaciones de los chicos de los distintos niveles, los dormitorios del personal y los baños que cuentan con calefones que se alimentan con la leña que los empleados recolectan en los campos cercanos. 

En las diferentes habitaciones hay espacios en donde guardan elementos de todo tipo: desde libros, material didáctico, los elementos de las clases de Educación Física y los comestibles. 

La maestra Roldán reconoció que el "edificio les quedó chico", pero agregó que tienen esperanza de que dentro de poco habiliten los módulos habitacionales que están justo enfrente de la escuela. Es que cruzando la calle de tierra, que sirve como arteria principal de este poblado, hay un gran terreno donde ya están instalados los módulos de paredes blancas y techos azules.

La idea oficial es que los chicos se muden a vivir en estos módulos que cuentan con dormitorios, baño, cocina y hasta un salón comedor para que los chicos compartan sus alimentos allí. Este edificio ya está listo, pero le falta la conexión eléctrica, por eso los alumnos no han podido trasladarse. 

"Una vez que estén listas las habitaciones y los chicos se muden, vamos a tener todo el edificio de la escuela liberado para poder redistribuir las actividades", explicó Patricia. 

Mientras algunos charlaban, otros ayudaban a bajar las donaciones de la camioneta de DIARIO HUARPE. Había ropa, calzado, comestibles y los esperados juguetes que los chicos se repartieron en cuestión de segundos. 

Los chicos tienen clases en la mañana. Mientras estudiaban en las aulas, el olor a la comida que preparaban en la cocina invadía el lugar. El día de la visita de este diario, el menú fue polenta con carne picada a cuchillo y abundante queso. El almuerzo fue en un comedor con tres tablones. 

En una de las mesas comieron los chicos, en la otra parte el personal y en una tercera los docentes. Una vez que terminaron con sus actividades, los chicos se lavaron las manos y se sentaron a comer. La sopa caliente reavivó a todos tras una mañana fría. La mayoría pidió un segundo plato. El postre fue una ensalada de frutas recién picadas. 

Tras la comida, todos esperaron que la docente a cargo les diera permiso para levantarse de la mesa. Los presentes salieron de manera ordenada a disfrutar de la tarde de sol y jugaron a la pelota en el predio que está junto a los módulos a los que se mudarán dentro de poco. 

Las risas de los niños se escuchaba a lo lejos en medio de la calma de las verdes sierras vallistas. Sabían que tenían que aprovechar su tiempo de descanso, ya que a los pocos minutos debían entrar a su escuela para hacer los deberes y descansar para enfrentar el nuevo día. 

El refugio

En una reciente visita a la escuela Magallanes, el gobernador Sergio Uñac explicó que ya se licitó y terminó con la obra de los módulos habitacionales para la institución. Ahora resta que estas instalaciones tengan conexión a la línea eléctrica.

El funcionario detalló que desde hace un tiempo vienen colocando el tendido eléctrico en el lugar. "El trabajo y la traza es una inversión importantísima", aseguró el mandatario, quien reconoció que hubo una demora de algunos meses, pero agregó que esperan que esté terminada en el mes de noviembre. 

Una vez que se concluyan estos trabajos de tendido, se conectará el refugio de la escuela y los chicos podrán vivir en las instalaciones. 

En cifras

20 es el total de alumnos de la escuela Magallanes: ocho son de primaria, ocho de secundaria y cuatro de jardín de infantes. 

10 es la cantidad de días que cursan los chicos de manera consecutiva, luego descansan por cinco días corridos. 

Estudiar entre las sierras

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