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Los datos de la historia y la ceremonia de traspaso de mano

El martes próximo se iniciará el noveno período presidencial desde que en 1983 la Argentina recuperó el rumbo de la democracia. Será el trigésimo período constitucional desde que en 1853 se sancionó la Constitución Nacional

Félix V Lonigro

POR Félix V Lonigro SEGUIR
03 de diciembre de 2019

03 de diciembre de 2019

El martes próximo se iniciará el noveno período presidencial desde que en 1983 la Argentina recuperó el rumbo de la democracia. Será el trigésimo período constitucional desde que en 1853 se sancionó la Constitución Nacional.

Asimismo Alberto Ángel Fernández será el décimo segundo presidente de la democracia restaurada por Alfonsín, y el cuadragésimo segundo desde el fundacional año 1853. Y a la luz de estos números, fríos pero testimoniales, es posible decir que la posibilidad de que Fernández termine su mandato dentro del período presidencial para el que fue elegido (2019-2023) es del 55%.

En efecto, la afirmación puede parecer temeraria, pero como acabo de señalarlo, encuentra su fundamento en la compleja historia de nuestro país, en el que desde el año 1854 –en el que asumió la presidencia Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de la Argentina- se iniciaron veintinueve períodos presidenciales constitucionales, de los cuáles solo dieciséis presidentes pudieron comenzarlos y terminarlos ellos mismos.

Esos dieciséis mandatarios fueron Urquiza (1854-1860), a Mitre (1862-1868), a Sarmiento (1868-1874), a Avellaneda (1874-1880), a Roca (1880-1886 y 1898-1904), a Yrigoyen (1916-1922), a Alvear (1922-1928), a Justo (1932-1938), a Perón (1946-1952), a Menem (1989-1995 y 1995-1999), a Kirchner (2003-2007), Cristina Fernández (2007-2011 y 2011-2015) y se sumará a esa lista Mauricio Macri, quien logrará, en el marco de una increíble epopeya, ser el primer presidente constitucional en completar un mandato completo desde que el peronismo existe en la Argentina.

La notable coincidencia es que el último en lograrlo fue también otro ingeniero, aunque también militar de profesión: Agustín Pedro Justo, quien gobernó desde 1932 hasta 1938.

Tal vez esta ajetreada historia sea la que nos haya impedido prestar atención a uno de los espectáculos cívicos más interesantes que los sistemas republicanos de gobierno pueden mostrarnos, cual es la ceremonia de traspaso de mando de un presidente a otro. Hasta el 2007, la última vez que un presidente que había desarrollado un período presidencial completo, entregó la banda presidencial y el bastón de mando a otro que luego también lo haría, fue en 1922, cuando Hipólito Yrigoyen entregó los atributos de mando a Marcelo T de Alvear. Ello volvió a ocurrir ochenta y cinco años más tarde, en 2007, con Néstor Kirchner y Cristina Fernández, ya que no es posible mencionar al año 2015, en el que el delirio narcisista de quien será la futura vicepresidente de la Nación, le impidió entregar el poder a su sucesor Mauricio Macri.

Lo cierto es que la ceremonia de traspaso de poder del próximo 10 de diciembre, se realizará íntegramente en el Congreso de la Nación, el que con sus dos cámaras juntas en un mismo recinto –Asamblea Legislativa- recibirá el juramento del presidente y vicepresidenta electos, quienes luego recibirán los atributos de mando (bastón y banda presidencial).

Habitualmente en la Argentina, la ceremonia de traspaso de los atributos de mando se ha realizado en la Casa Rosada, después de que los presidentes prestaban el debido juramento. Sin embargo esa tradición se ha abandonado desde el año 2003. Esto obligará a Mauricio Macri a asistir a la jura de Alberto y Cristina Fernández, lo cual habitualmente no ocurría desde que los presidentes salientes esperaban a los nuevos en la Casa Rosada.

Por su parte, si bien el juramento debe ser prestado en manos del presidente del Senado, la Constitución Nacional no especifica si se trata del presidente del Senado saliente o del nuevo, que es el nuevo vicepresidente de la Nación. En este caso Gabriela Michetti tomará juramento a Cristina Fernández, quien ya asumida como vicepresidenta, tomará a su vez, juramento a Alberto Fernández.

No es lo ideal, pero no puede considerarse inconstitucional, pero teniendo en cuenta que el presidente comienza su gestión a partir del momento de la jura (no desde que recibe el bastón y la banda), lo que sí ocurrirá como hecho histórico y singular, es que por algunos instantes (en el tiempo que transcurra entre el momento en el que Cristina jura y el acto de juramento de Alberto), en el que Cristina será vicepresidente de Macri.

¿Será tal vez el fin de la grieta?. No lo sabemos. Lo que sí sabemos, y debemos valorarlo, es que cada vez que un presidente deja el poder en manos de otro, no solo se afianza la democracia, sino también la república.

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