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Revolución de los espacios de trabajo: las nuevas oficinas anti Covid

La pandemia aceleró la revolución de los espacios de trabajo que, ante el presente contexto sanitario, obligó a repensar la estructuración de las oficinas. En esta nota, analizaremos las claves para adaptarnos a los cambios asegurando, también, la máxima efectividad a la hora de cumplir con las labores.

POR Laura Cocinero
10 de junio de 2021

10 de junio de 2021

La pandemia trajo consigo el deseo por permanecer en lugares abiertos, donde puede haber distanciamiento y el aire circula sin problemas. Al pensar en los espacios de trabajo, esto tuvo que implementarse de manera rápida, ya que la forma de contagio del COVID-19 hizo necesario reestructurar la forma es que se estructuran la oficinas y, en muchos casos, hasta optar por el homeoffice o la semipresencialidad.
A más de un año de haber iniciado esta pandemia, y por más que muchos ponen la ficha salvadora en la vacuna, sabemos que esta evolución llegó para quedarse y, en ese sentido, hoy vamos a analizar las claves para que puedas adaptar tus espacios de trabajo para dar seguridad a tu entorno.

• Cambiar la forma de organización

Debemos asegurar las medidas de prevención y distanciamiento social. Para ello, es necesario reducir la capacidad de ocupación física de las oficinas. Es importante acomodar el mobiliario para despejar el espacio y asegurar que sea más fácil su limpieza y desinfección.

Recomendamos organizar el trabajo de tu empresa/organización mediante plataformas online, hay algunas que en su versión gratuita son muy eficientes como ASANA y SLAC, entre miles que han surgido con estas nuevas dinámicas. Con esto podrás controlar la labor que se hace desde el home office y reducir la ocupación de la oficina, logrando grupos de labor por burbujas.

Los mesones de trabajo o escritorios deberán estar a una distancia mínima de tres metros entre sí, podrás disminuir la distancia siempre que los espacios queden con divisiones físicas altas y con posibilidad de ventilación individual. 

En zonas de sociabilización donde antes, tal vez, había una gran mesa donde se compartían almuerzos y tiempos de recreación, hoy es preciso reemplazarlos por varios espacios más reducidos que estén separados entre sí, generando burbujas de interacción, las cuales también deben contar con el uso de elementos de separación fijos y/o móviles. 

De ser posible, es recomendable trabajar en el diseño del mobiliario, ya que a través de él se puede dar respuesta a cómo manejar de manera óptima el espacio. Existen, por ejemplo, diseños de escritorios que permiten que dos o mas personas trabajen en un mismo espacio sin tener contacto.

• Señalización y delimitación

En este punto entra todo tipo de comunicación hacia el personal o gente ajena a él, ya sea delimitando el área de trabajo de un trabajador, el espacio de permanencia, de espera, capacidad máxima de personas en cada lugar, direcciones de circulación, como así también todo tipo de señal que nos recuerde las medidas básicas, como por ejemplo el uso de barbijo, de alcohol en gel, etc. 

Para lograr que las personas respondan a estas indicaciones se debe manejar el diseño de ellas de manera creativa, para que tengan una clara lectura y entendimiento.  

• Materiales 

Es importante elegir materiales, tanto para el mobiliario, como para decoración del lugar, que sean de fácil lavado y desinfección, como pueden ser las melaminas, metacrilatos, plásticos o el metal.

Las mamparas o paneles de protección, que tanto se usan para dividir espacios, pueden ser de varios materiales como: el metacrilato antes nombrado, cristal acrílico o plexiglass, PVC compacto, policarbonato compacto ( es mas duro que el anterior y más transparente), vidrio, etc.

• Tecnologías

Ya hemos visto incorporaciones de tecnologías en grandes edificios, pero también están al acceso de los más chicos. En nuestras oficinas podemos incorporar sensores inalámbricos en las ventanas para asegurarnos que las mismas se encuentran debidamente abiertas para que permitan la correcta ventilación. También hay sensores que miden la saturación del aire e indican cuando está lo suficientemente viciado para que comience a ser peligroso.
Además, si las oficinas son muy concurridas, pueden incorporarse módulos y sensores inalámbricos que miden la cantidad de personas en un determinado ambiente y que alertan al exceder el límite permitido. Así mismo, estos módulos tecnológicos también pueden bloquear el acceso a espacios hasta que ya estén debidamente desinfectados.

Finalmente, es importante recordar que los espacios de trabajo que tienen mayor seguridad y confort, resultan en un nivel superior de productividad de los trabajadores. Es por eso que, tanto para grandes empresas como para pequeños emprendimientos, la idea de hacer inversiones en el espacio de trabajo siempre es una opción rentable. Cada cuál elegirá la manera en la que le hace frente pero, a modo de conclusión, se trata de una revolución que la pandemia aceleró, pero que sin lugar a dudas llegó para quedarse.

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