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Deportes > Una historia de vida

Un ex jugador de San Martín que sigue luchando contra una grave enfermedad

El futbolista sufre de la enfermedad de Wilson.

POR Pablo Karki
27 de julio de 2020

27 de julio de 2020

El defensor Maximiliano Kondratiuk se inició en el fútbol en Gimnasia y Esgrima La Plata y, sin lugar en el equipo de Primera División, decidió jugar en el ascenso para continuar con su sueño de ser futbolista. Fichó por San Martín y en el año 2007 llegó a lo máximo cuando logró subir de categoría con San Martín de San Juan del Nacional B a la Primera por primera vez en su historia. En la actualidad atraviesa uno de los peores momentos de su vida.

Desde 2011 el defensor libra una dura batalla contra la enfermedad de Wilson, una enfermedad que afecta las funciones hepáticas, renales, neurológicas y visuales. Es un trastorno hereditario poco común que hace que el cuerpo absorba y conserve más cobre del que puede soportar, generando así un mal funcionamiento en los órganos afectados.

Kondratiuk vive en Berisso, donde nació en 1984, y se encuentra al cuidado de sus hermanas, Vanesa y Marcela, ya que su madre falleció hace algunos años y su padre se encuentra internado en un geriátrico. Lejos de los millones que mueve el fútbol y que asombran al mundo, Maximiliano necesita unos $30.000 por mes para llevar adelante su tratamiento.

El propio Maximiliano Kondratiuk, aquel fornido defensor que jugó en el Verdinegro en la temporada del primer ascenso a Primera está realmente desconocido por como lo atacó cruelmente dicha enfermedad. Pero de todos modos Maxi, sin poder hablar aún, le escribió a DIARIO HUARPE sobre su vida.

“La enfermedad comenzó en diciembre de 2011 en Italia. No estaba jugando en ese momento, yo me encontraba tramitando la doble ciudadanía. Todo empezó en noviembre de ese año cuando empecé a sentirme cansado sin ningún motivo. Explotó una noche con un dolor renal muy fuerte, fui a la guardia del hospital de Nardo y al otro día me dijeron que vaya por el consultorio. Ahí me dejaron una semana internado y ahí mismo me detectaron cirrosis”, dijo.

“Salí del hospital y me vine para Argentina, donde me recomiendan ir a ver a un hepatólogo especializado en enfermedades raras y empezó el periplo, el cual fue durísimo y que ya suma dos cirugías con pésimos resultados y una con excelentes resultados. La última cirugía que me hicieron, fue el puntapié inicial para la recuperación, hace siete meses que empecé a caminar como factor más importante que pude recuperar hasta el momento. Pero yo sé que esto es una lucha constante y que día a día iré recuperándome de a poquito. Esta enfermedad me ha costado dos matrimonios, con peleas familiares pero yo sigo de pie”, contó Maxi.

Además Maxi cuenta que su recuperación nunca lo dejará como antes, pero que está muy contento porque, asegura, está en un 90% de lo que él puede dar. Aseguró que su hijo Santino, de 10 años, "me da muchas fuerzas para no bajar los brazos”.

Tras ser consultado sobre lo que recuerda de su paso por San Martín, no dudó en decir “El ascenso del 2007, fue el mejor momento de mi vida como jugador. Recuerdo que todo San Juan salió a la calle, era impresionante la cantidad de gente. Y me parece que los otros ascensos no fueron tan emotivos como fue ese que logramos nosotros. Recuerdo el gol de Seba Brusco en la final, los goles de Luis (Tonelotto) y esa invasión de cancha que hubo”, recordó con emotividad.

 

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