El macabro hallazgo ocurrió en la prefectura de Ibaraki, al noreste de Tokio. La mujer, de 75 años, confesó ante la policía que el cadáver pertenecía a su hija Makiko, nacida en 1975. Los investigadores informaron que el cuerpo estaba “en avanzado estado de descomposición”.
Un hombre deberá pasar un tiempo en prisión por robarse una gorra y una remera del tender de un vecino de Rawson. Al llegar la policía, se intentó esconder dentro de un contenedor de basura.