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Opinión

La intrínseca Soledad

El Ensayo más extenso que podría escribirse ….los mass media titulan una guerra…

En un texto que titulé: “Sólo para situarse”, digo: 

“Cada “Hombre” necesita aprender, necesita saber, necesita comprender… hace, hace… “para Situarse”. 

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Cada “Hombre” aprende, estudia, indaga, investiga, lleva permanente la curiosidad, necesita saber, necesita comprender, necesita descubrir, necesita desocultar. Inconscientemente sólo “para Situarse”.

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 “Situarse”, no es lo mismo que “arraigarse”. El Arraigo, siempre es temporal…

“Situarse”… es intemporal. El Hombre es el Tiempo. Entonces: “Situarse” significa la intemporalidad del Tiempo.”

En un texto que titulé: “Una pregunta por la Vida”, en algunos de sus párrafos digo:

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El Hombre (en el texto uso el vocablo “Hombre” como una generalización, ya que “Sujeto” e “Individuo”, también ponen en masculino la referencia) se acaece como tal, en territorios que, desde entonces, no le serán ajenos. Desde entonces: es “la Tierra de los Hombres”.

Sobre esos territorios por los que caminamos y nos detenemos, definimos la “Propiedad Social”. Esa propiedad que no se privatiza. 

Sito al Hombre, que ya tiene el Lenguaje, lee, escribe, conoce el riego y el cultivo de la Tierra, se vitaliza con la salida del Sol y sueña en la multiplicidad de las estrellas. Lleva su sombra y se relaciona con los animales. En el tránsito y las relaciones, el Hombre es “Sujeto Social”. Un Hombre que ama y sabe que ama, que conoce y sabe que conoce y que crea porque es el creador, y porque tiene que producir su alimento y su abrigo....

...le va construyendo Sentido a su cotidianeidad. Desde entonces habita territorios en “la Tierra de los Hombres”. Con casi, casi todo lo que nos basta.

En el proceso de sociabilidad, que es nuestra salida del mundo animal, construimos nuestro mundo histórico y hablante.

Para eso construimos artificios necesarios.

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No es posible el desarraigo, porque el Hombre es un organismo abierto y, por lo tanto: el Hombre conforma la Naturaleza que lo conforma”.

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“Llevamos con nosotros el par contradictorio Finito-Infinito, que nos causa dolor”.

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En el inicio del Pensamiento que es el inicio de la Palabra, en el inicio de la Palabra que es el inicio del Pensamiento, esto es: donde el inicio de uno, como inicio se diluye en el inicio del otro (Palabra y Pensamiento), al que señalo como “Lugar” o “Tópica”, le llamo “Significante”, ahí está el Inconsciente o Alma del Hombre.

Al Hombre lo define su humanidad o Espiritualidad, lo singulariza su Inconsciente o Alma””.

El Sujeto es: Sujeto-haciéndose Sujeto… El Sujeto es, inacabado. 

Somos habitantes del Absurdo. Dice Albert Camus que lo Absurdo no está en el individuo ni en el mundo, sino en su presencia común. Dice, que: Nace de su confrontación. 

Yo nombro esa confrontación: El “Hombre”, que pregunta, que requiere, que indaga desde el par contradictorio Finito-Infinito, frente al Mundo, frente a la sabiduría del Mundo, frente a la Vida, frente a la sabiduría de la Vida, que no le da respuesta…

El “Hombre”, crece y se sociabiliza frente a “un Mundo” que no tiene la respuesta a la Incertidumbre, que el “Hombre” lleva a cuestas…

….La Incertidumbre que nos hace humanos…

Entonces: Algunos “Hombres”, Inconscientemente, frente al “Absurdo”. Por debilidad de su espiritualidad, por debilidad de su Alma, y doy esto no como un justificativo, si no como un pensamiento de explicación del origen del puto desasosiego en que vivimos, que es mercado, riqueza-pobreza, exclusión, muertes por hambre, muertes por avaricia, guerras por apropiación… es un “Hombre” que procura “poder”, que construye “poder” y lo desarrolla, y lo expone, que desconoce “al otro”, lo ignora, y lastima al “Hombre” y lastima la Naturaleza de la que supone desarraigarse. Construye “un mundo” y se adueña de ese mundo.

El pensamiento calculador obnubila al “Hombre”. El “Hombre” no practica el Pensamiento Meditativo.

Comportamiento que da origen a los dos dogmas más dañinos, y más penetrantes, y destructores del Sujeto, a los de mayor invasión en el dominio de la racionalidad de los individuos. El religioso y el de la economía. 

Creadores de sus dos Amos absolutos: dios y el dinero. 

Martin Heidegger, en su libro “Serenidad”, dice, en 1955: “De momento... -no sabemos por cuanto tiempo- el hombre se encuentra en una situación peligrosa en esta tierra. ¿Por qué? ¿Sólo porque podría de pronto estallar una tercera guerra mundial que tuviera como consecuencia la aniquilación completa de la humanidad y la destrucción de la tierra? No. Al iniciarse la era atómica es un peligro mucho mayor el que amenaza, precisamente tras haberse descartado la amenaza de una tercera guerra mundial. ¡Extraña afirmación! Extraña, sin duda, pero solamente mientras no reflexionemos sobre su sentido.

¿En qué medida es válida la frase anterior? Es válida en cuanto la revolución de la técnica que se avecina en la era atómica pudiera fascinar al hombre, hechizarlo, deslumbrarlo y cegarlo de tal modo, que un día el pensar calculador pudiera llegar a ser el único válido y practicado.

¿Qué gran peligro se avecinaría entonces? Entonces, junto a la más alta y eficiente sagacidad del cálculo que planifica e inventa, coincidiría la indiferencia hacia el pensar reflexivo, una total ausencia de pensamiento. ¿Y entonces? Entonces el hombre habría negado y arrojado de sí lo que tiene de más propio, a saber: que es un ser que reflexiona. Por ello hay que salvaguardar esta esencia del hombre. Por ello hay que mantener despierto el pensar reflexivo.”

El “pensamiento calculador” que obnubila al “Hombre”, que es el único practicado, el que lo fascina, es: el positivismo que atraviesa su cotidianeidad, es el mercado que tiene su “razón de mercado”, es el que propone “carreras”, “metas” y “fines”, es el que construye sistemas de convivencias donde el “Hombre” no significa ni tiene significación.

Con el que no se puede entender a Don Juan, el Chaman Yaqui, cuando le dice a su discípulo, que la Vida es un camino a construir, para habitar. Y que debe ser con corazón.

El “Hombre”, diariamente, simula la muerte, para poder conocer, amar y crear. 

Y, también, el “Hombre” pasa de la simulación, a la negación y al olvido de su Finitud”

Propongo este texto como la ventana abierta a la calle, de la pieza de arriba, donde tengo mis libros y escribo, y en la que, con frecuencia, me apoyo a mirar las calles… algunas que caminamos. Seguramente podríamos contarnos, una multiplicidad de cosas similares de ese mundo que no habitamos. Y si alguien las apuntase, y además los hechos que titulan los mass media, y los que no titulan, haría de este texto, el ensayo más extenso que pudiese escribirse.

 

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