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Cultura y Espectáculos > Historias Sanjuaninas

Sub City, el portal por el que la cultura friki emergió en San Juan

Fue la primera comiquería de San Juan, pero además fue el punto de encuentro para la generación de frikis y otakus de los '80 y '90.

31 de mayo de 2021

San Juan, 1998. Sobre calle Rivadavia 164 oeste, Gustavo Giménez abre Sub City, la primera comiquería de la provincia. Un lugar que sirvió a una generación como portal de entrada al mundo de la historieta y las producciones japonesas como el manga y el anime, la ciencia ficción, las cartas Magic, los juegos de rol y donde la subcultura jóvenes de la década del 90 encontraron un lugar para reunirse.

Pero vamos a empezar por el principio. DIARIO HUARPE buscó a sus protagonistas, su fundador, empleados y clientes para entender lo que significó Sub City para San Juan.

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Año uno, orígenes secretos

Gustavo Giménez, quien fundó la comiquería, reveló a DIARIO HUARPE que Sub City nació por su amor al cómic. Las historias de superhéroes le fascinaban tanto que no cabía tanta pasión en un cuerpo así que decidió compartirlo.

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Con esa función evangelizadora el local comenzó a ser el punto de referencia para conseguir los tomos y las grapas de editorial Vid o Zinco. Antes de eso, quien se atreviera a leer qué pasaba con Thanos y los Vengadores debía recorrer los puestos de revista de Capital. A veces comprando o, la mayoría, cambiando dos o tres por un número nuevo.

Gustavo Giménez el fundador de la comiquería. Foto: Mariano Martín/DIARIO HUARPE

Pero en el imaginario que quedó de aquél diminuto local, Sub City era más un espacio para el manga y el anime situación que a Gustavo nunca terminó de cerrarle.

Sucede que el auge de la ola japonesa llegaba al país, la cultura otaku comenzaba a anidar. Con historias como Dragon Ball, los Caballeros del Zodiaco, Evangelion, Sailor Moon, la revista Lazer o Robotech y el uno a uno (un peso equivalía a un dólar) el ingreso del material importado vivía una época de oro.

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“Me acuerdo de las cajas con los tomos de Dragon Ball y la Lazer, era que llegaban y se las volaban. Venía mucho chico con el guardapolvo. Eran las publicaciones que sostenían el negocio” comenta entre risas.

Pero no sólo material japonés, el juego de cartas Magic fue otro de los pilares, así como los juegos de rol.

“Creo que Sub City sirvió para que todo eso que estaba pasando se pudiera reunir", afirmó Gustavo.

Una comiquería para reunirlos a todos

El impacto de la llegada de este material no sólo pasó como un fenómeno económico. Es decir, el local no sólo vendía historietas y merchandising, también fue un lugar de formación. Sub City dejó una huella en la cultura de San Juan.

Federico Hueso es ilustrador, artista visual, trabaja en el Museo Agustín Gnecco y es papá. En su currículum también ostenta ser quien atendía el negocio.

“Mientras otros encuentran su lugar en la escuela o en el barrio, yo lo encontré en Sub City” comentó.

Allí se daban calurosas discusiones sobre por qué Mirilla era mejor que Rick Hunter. Allí la cultura friki sentó sus bases en San Juan.

Federico Agüero, el primer empleado del local. Foto: Mariano Martin/DIARIO HUARPE

Victoria Oro es docente de artes visuales y su relación con el dibujo tuvo su génesis allí. Su biblioteca es un recorrido por la ilustración japonesa, organizado como material de estudio. Mientras habla saca una carpeta, tan grande que tiene que sostenerla con las dos manos. En ella hay hojas amarillentas con dibujos desteñidos dentro de folios.

“Era otro espacio, lejos de lo académico, aprendía algo que se parecía mucho a lo que veía en la tele. En ese momento estaban las Clamp (colectivo de ilustradoras autoras de obras como Sakura Card Captor) y nosotras salíamos de ahí diciendo que íbamos a ser las Clamp”, dice mientras recorre las hojas de ejercicios en lápiz.

Victoria Oro una de las que fundó el movimiento fanzinero de historietas en San Juan. Foto: Mariano Martin/DIARIO HUARPE

Federico Agüero es ilustrador, su casa tiene las paredes repletas de muebles con repisas en las que abultados tomos descansan. Desde sagas como Juego de Tronos hasta libros del arte del videojuego Warcraft. Además fue uno de los participantes de los fanzines que se vendían allí. Los fanzines eran pequeñas publicaciones, por lo general fotocopiadas, con historietas y escritos.

“No se si había antes o publicaciones anteriores, pero si fue un lugar para que todos nosotros (ilustradores) encontráramos gente con las mismos gustos. Y pudiéramos hacer lo que más nos gustaba”.

De esos encuentro salieron fanzines como la Trinchera, que reunía historias cómicas, de ciencia ficción y acción. En los anaqueles de Sub City estuvieron a la venta las primeras publicaciones de artistas sanjuaninos que hoy trabajan en el exterior como Joel Salinas o Antonio Acevedo, por nombrar algunos.

Federico Agüero, ilustrador que formó parte del colectivo de ilustradores. Foto: Mariano Martín/DIARIO HUARPE

Superman vs Doomsday, el día que el sueño acabó

Diez años después de aquella tarde de 1998, Sub City cerró sus puertas. El recuerdo de todos es más bien de un local desgastado por el tiempo. La comiquería se sobrepuso a la crisis económica del 2001, pero nunca se recuperó del todo.

Sin embargo, en ese momento en el que se vendían más mochilas de bandas de rock nacional que tomos de la Liga de la Justicia, sirvió para que en el estertor un puñado de gente, los últimos ya, conocieran Sub City.

Gustavo contó por qué cerró: “No lo podía sostener más. Justo pasó algo en mi vida que me llevó a atravesar un duelo, además de la devaluación económica. A todo eso, el local que era de la curia, cambió de gestor y para seguir tenía que desembolsar una cantidad de plata que en ese momento no tenía ni contaba con las energías para juntar”.

En la actualidad un local de ropa ocupa el lugar.

Fue así que diez años de frikismo se desvanecieron. Gustavo vendió todo lo que quedaba en el local.

Sin embargo, si bien las cosas materiales no perduraron, el legado continuó. Muchos de aquella camada de fanzineros continuó el camino de la ilustración, otros le legaron el conocimiento de mundos fantásticos a sus hijos y otros continúan avanzando en la vida con el recuerdo de las tardes de Sub City.

En la cultura friki y otaku le siguieron locales como Atelier, Locura Magic, Omega, Khazad-dûm. Así como eventos como las tardes japonesas, la Otaku Yoobi y la Friki Feria.

Para Gustavo el cierre de Sub City fue duro. “Fue como mi primer hijo”, dice con los ojos cristalinos. “Todavía me sorprende que haya gente que se acuerde de un local”, contó.

Y es así como las leyendas perduran al paso del tiempo, por el relato que se cuenta de ellas. “Hubo una vez en San Juan una comiquería llamada Sub City”.

 

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