Aseguran que hace años que vienen pidiendo que les saquen las vinchucas, pero no han conseguido nada. Ahora se mostraron dispuestos endurecer el reclamo.
La pandemia no permitió hacer los trabajos de campo el año pasado y el terremoto complicó al remover las casas de adobe donde, por lo general, crecen estos insectos.
Fueron casi 900 ciudadanos quienes se acercaron hasta el Programa de Control de Vectores para llevar uno o más insectos a analizar durante el año 2019. Esta cifra fue histórica porque se logró el compromiso de parte de la sociedad para erradicar la problemática.
En contacto con la directora del programa provincial de Control de Vectores reveló el dato. Hace unos meses se intervino la zona, pero no de forma integral y eso es lo que preocupa.