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Comedores sanjuaninos en cuarentena total: hay más hambre y menos alimentos

Un relevamiento en Caucete, Rivadavia y Rawson.

POR Eliana Ruiz SEGUIR
07 de abril de 2020

07 de abril de 2020

El aislamiento social obligatorio por la pandemia de coronavirus afectó a los comedores y merenderos de San Juan, que dejaron de recibir las donaciones y tuvieron que implementar distintas estrategias para seguir dándoles comida los chicos que más lo necesitan. 

La ayuda de alimentos que da el Gobierno es fundamental. Pero no alcanza: en estos tiempos se incrementó la cantidad de bocas porque muchos hacen changas y en medio de la cuarentena no pueden salir a trabajar. 

DIARIO HUARPE relevó algunos comedores de Caucete, Rivadavia y Rawson y todos coinciden en que la situación “es muy difícil”. Es más: uno de ellos que tuvo que cerrar debido a la falta de ayuda de los sanjuaninos, que quizá apenas pueden ir al supermercado para abastecer a sus familias. 

Foto: Mariano Martin/DIARIO HUARPE

Caucete

"¿Cuándo va a abrir para que podamos venir a almorzar?".

Es la pregunta que más escuchó Vanesa Aballay, de 42 años. Y se la hicieron los chiquitos que iban a su comedor de Pie de Palo, en Caucete. Y a ella se le estremece el corazón: tuvo que cerrar por falta de colaboración.

“Me importan mucho los niños porque una persona grande puede subsistir con una taza de té, pero un niño no y todo el tiempo me preguntan cuándo voy a abrir”, cuenta Vanesa.

Hace 5 años abrió el espacio, que funcionaba en la galería de su papá Enrique.

Al comedor iban 70 chicos y 3 adultos una vez a la semana para almorzar y merendar. Desde que comenzó el aislamiento obligatorio una empresa que les mandaba alimentos dejó de trabajar, y de ayudarla.

También recibía 10 módulos de Desarrollo Humano, pero no pudo trasladarse hasta el Centro Cívico a buscarlos por la cuarentena.

“Nadie nos está ayudando en nada”, dice Vanesa.

Agrega: “Me gustaría que el Ejército les dé la comida por lo menos 2 veces por semana, porque yo ya no sé dónde pedir”.

En Pie de Palo “está muy fea la cosa” porque ya terminó la época de cosecha y “la gente ya no está trabajando”.

Teléfono para ayudar: 2645851353.

Rivadavia

En el garaje de una casa del Lote Hogar 20, en Rivadavia, funciona el comedor Corazón Solidario de Claudia Frías.

Las familias a las que ayuda ya no se concentran ahí a comer debido a la cuarentena. La mujer, de 44 años, sigue haciéndoles viandas que reparte una vez a la semana. Antes de que el coronavirus llegara, eran 3 días los que hacía la comida para cerca de 80 personas. Pero las donaciones también bajaron.

Y los sanjuaninos que le pidieron una mano también se incrementaron: “Hay 150 personas que se sumaron pero no las puedo ayudar porque no consigo más mercadería”, dice Claudia.

Recibe colaboraciones desde el banco de alimentos, aunque asegura que “el comedor realmente se mantiene con donaciones de la gente y ahora han bajado muchísimo”.

Incluso hay semanas en las que no puede hacer de comer porque no tiene suficientes provisiones. Entonces trata de armar bolsas con un poco de mercadería para que las personas se lleven a sus casas.

A veces quiero bajar los brazos y ellos me dicen que no, porque los ayudo mucho. Gracias a ellos trato de seguir”, afirma Claudia.

Añade que en la zona todos están “asustados” porque creen que “puede venir más pobreza y necesidad”.

Teléfono para ayudar: 2645699351.

Rawson

Barrio Güemes

"Vengo a pedir algo de comida con toda mi vergüenza: en mi vida lo he hecho, pero no tengo qué comer y no puedo salir a trabajar", le dijo un changarín a Charito Tejada, propietaria del comedor María Jovita.

El hombre trató de salir a trabajar, consiguió cortar el pasto en una casa pero cuando estaba yendo lo detuvo la Policía por incumplir el aislamiento.

Es una de las decenas de historias que escucha Charito, de 67 años, en el comedor que abrió hace 4. Asistía a 300 personas y con la cuarentena obligatoria se agregaron cerca de 60.

“Se me está haciendo muy difícil paliar esta situación con las pocas donaciones que recibimos”, dice la mujer.

Hay comerciantes de la zona que ayudan con alimentos, un hombre le aporta algunos kilos de pollo y de carne: “Todo suma”, afirma.

También una fábrica de Mar del Plata le envía pescado una vez al mes. Y Desarrollo Humano suele darle una mano, aunque de esas colaboraciones por estos días no sabe nada: “Me dijeron que llame después del 15”.

Cuando se quedan sin alimentos, juntan dinero entre los 8 integrantes de la comisión que se formó: Natalia Morales, Ezequiel Casivar, Adrián Echegaray, Carlos Barrios, Peñaloza, Eduardo Mercado y su hijo Fernando más Charito.

Entre todos se la rebuscan para darles la vianda del almuerzo 2 días de la semana a las familias de la zona.

“Sería una alegría agregar un día porque ellos viven el día a día, trabajan en negro o haciendo changas y la están pasando muy mal”, cuenta.

Aunque admite: “En este momento es muy difícil, me da una pena”.

Teléfono para ayudar: 2645221936.

Colonia Sarmiento

En un barrio de módulos habitacionales de emergencia funciona el comedor y merendero Los Peques, que hasta antes de la cuarentena asistía a 80 chicos y ahora, a cerca de 150.

El espacio en la casa de Olga Farías, la creadora, es tan pequeño que a los chicos les da la comida en la puerta de la casa. Los vecinos llevaban mesas y sillas para estar más cómodos.

Con la cuarentena todo cambió. Son los papás los que hacen filas 3 veces a la semana con distancia de 2 metros entre ellos para recibir alimentos. Van en la mañana y en la tarde, porque les dan el almuerzo y la cena.

Foto: Mariano Martin/DIARIO HUARPE

Durante las vacaciones de verano el espacio abría todos días para que los niños se alimenten: "Ahora las donaciones han sido muy pocas y no podemos hacerlo”, cuenta Olga, de 36 años.

Ella y un grupo de mamás que la ayuda con la comida (integrado por Marisol Alfaro, Estela Riveros, Mónica Luna, Susana Gutiérrez, Alicia Yacanto, Jackelina Reinoso, Gema Benegas y Elba Arroyo) solían recorrer negocios céntricos de Rawson para pedir colaboraciones.

Foto: Mariano Martin/DIARIO HUARPE

Ya no cuentan con esos ingresos, pero eso no impide que continúen con la tarea: solo que ahora abren cuando pueden.

“Acá están totalmente agradecidos, la gente trabaja haciendo changas y ahora un 70% no puede salir porque no tiene permiso. Algunos no tienen hijos y no cobran nada, no tienen para vivir”, dice Olga.

Foto: Mariano Martin/DIARIO HUARPE

Teléfono para ayudar: 2645838688.

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