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De docente al creador de las pastas de autor más originales de San Juan  

A Puro Huevo surgió como una alternativa en la pandemia y hoy provee a catorce restaurantes de la provincia. El sueño del restaurante propio y los sabores que sorprenden por su impronta. Por Ángeles Irusta

POR REDACCIÓN

06 de diciembre de 2022

Es uno de los tantos emprendimientos que surgieron en pandemia y luego se consolidaron. La premisa que predomina es aprovechar la oportunidad del momento difícil y lograr la reconversión.

Así pasó con “A Puro Huevo” un emprendimiento que nació en ese contexto y que hoy ya posiciona como un clásico al momento de elegir pastas de autor. Lo particular es que, en este caso, significó el salto de un docente al rubro gastronómico. Toda una apuesta que se convirtió en una empresa con sello propio.

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“Mi papá y yo éramos docentes, es más, mi padre no hacía mucho que se había jubilado. En pandemia decidimos apostar a la producción de pastas, estábamos encerrados y en mi caso, el home office se había vuelto invasivo y necesitaba oxigenar con otra cosa”, contó Leandro Espinosa, el alma matter de la firma.

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Y así empezó la idea, con tallarines y sorrentinos clásicos de jamón y queso, o los de ricota, que comenzaron a vender entre sus vecinos. Todo caserito. Todo desde casa y en un camino que a Leandro lo llevó a hacer delivery por las resticciones, pero que después se convirtió en su mejor carta de presentación, porque ya contaba con un público que lo conocía.

“Siempre me gustó cocinar, mi papá y yo somos los que manejamos la cocina en casa porque mis hermanos están afuera, así que llevar adelante este emprendimiento me permitió innovar y adentrarme en un mundo que me conquista día a día”, dijo Leandro.

Innovar, poner impronta, son sus características y cuando su papá decidió dar un paso al costado con el proyecto (recientemente jubilado ya quería descansar), Leandro siguió con la posta, pero concentrado en sabores nuevos.

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Sorrentinos de cordero ahumado, batata y roquefort, de osobuco al malbec braceado, o relleno de vacío, forman parte de una carta de once sabores de autor con los que sorprende al paladar de quienes prueban estos productos. Su producción es un arte, así por ejemplo para hacer el relleno de osobuco braceado, lleva un proceso de cocción de cinco horas y se lo deja reposar en Malbec hasta que se enfríe; por lo cual es un relleno que recién suele utilizarse un día después.

El sello propio no queda solo en los rellenos, ya que la masa que acompaña a los sorrentinos es con líneas de colores. Estos colores identifican el sabor del relleno, como es el caso del caprese, que viene con líneas verdes y rojas, o el de cordero, identificado con los colores naranja y marrón, los cuales se logran por el uso de chocolate y morrón rojo.

“Me gusta salirme de lo clásico y así fue que empecé a pintar la pasta para identificar a los productos”, dijo la fuente.

El nombre de la marca, hoy registrado, surgió una vez que el emprendimiento se amplió a una planta de producción. Según Leandro, hablaban con su padre y en una lluvia de ideas salió el comentario de “son pastas de puro huevo”, en relación a cómo son elaboradas. Y así surgió el nombre que además ahora lleva el logo de un bigotito. “Cuando era más chico me decían Bigotin, por una especie de bigote que se me formaba cuando era adolescente y por el cual muchos me conocen, así que tuvo que ser mi sello”, dijo Leandro.

La firma actualmente tiene un volumen de producción estimado en de 1500 sorrentinos semanales para una caja de 15 unidades y de 50 kilos de tallarines. La fábrica se encuentra en Caseros entre Santa Fe y Mitre donde, además, venden la vianda de pastas con una porción de seis unidades, salsa mixta y dos pancitos. A su vez, desde la casa central se provee de productos a 14 restaurantes de la provincia.

Recientemente inauguraron un nuevo punto de reventa en Rivadavia frente al Chalet Cantoni. A futuro, el sueño de este docente devenido en chef, será tener su propio restaurant de pastas. “Sería el cierre perfecto para este camino recorrido, incluso ya se el diseño arquitectónico que quiero tenga y con qué productos me gustará sorprender, además de ampliar nuestra cocina”, cerró Leandro.

Direccionario

La casa central de A Puro Huevo funciona en Caseros 376 sur. Allí y de 11 a 14 horas, puede solicitarse la vianda de sorrentinos. El horario de atención para los interesados en los productos, es 10:30 a 14 y de 19 a 21 horas. Además de pastas, también se pueden adquirir diferentes salsas y se ralla el queso para el público.

El nuevo punto de venta es por Libertador 3332 oeste, frente al Chalet Cantoni.

Precios

Según los sabores, parten desde $1400 a $1900 (el de cordero) con 15 unidades de sorrentinos. Comprando en fábrica los productos tienen 10% de descuento en efectivo o débito.

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