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Jabón neutro y sal para pies: para qué sirve y cómo usarlo
Una rutina sencilla con jabón neutro y sal puede mejorar la higiene y el bienestar de tus pies, ayudando a eliminar bacterias, malos olores, suavizar la piel y reducir la sensación de cansancio después de un día largo.
POR REDACCIÓN
El lavado de pies con jabón neutro y sal es una práctica sencilla, económica y accesible que puede formar parte de la higiene personal regular y contribuir al bienestar de los pies, sobre todo luego de caminar mucho o hacer ejercicio.
Especialistas señalan que este método no sustituye tratamientos médicos o productos especializados, pero sí puede ser un complemento útil para mantener los pies limpios y cómodos.
Principales beneficios de lavarse los pies con jabón neutro y sal
Elimina bacterias y hongos: la combinación ayuda a limpiar profundamente, removiendo suciedad y microorganismos acumulados por la transpiración diaria.
Previene el mal olor: la sal actúa de forma natural contra los malos olores al reducir bacterias responsables de los mismos.
Suaviza la piel: puede ayudar a ablandar zonas resecas o con durezas.
Reduce la sensación de cansancio: el agua tibia y el masaje suave pueden relajar los pies tras una jornada extensa.
Higiene sin irritar: el jabón neutro (con pH suave y sin fragancias fuertes) limpia sin agredir las pieles sensibles.
Cuándo conviene hacerlo
Se recomienda realizar esta rutina al final del día, especialmente después de largas caminatas, ejercicio físico o cuando los pies están cansados, para promover sensación de descanso y limpieza antes de dormir.
Según la nota, la frecuencia sugerida es una o dos veces por semana, lo suficiente para aprovechar sus beneficios sin excederse ni irritar la piel.
Cómo hacerlo paso a paso
Preparar el agua tibia en un recipiente amplio.
Agregar una cucharada de sal al agua.
Mojar los pies y aplicarse el jabón neutro.
Frotar suavemente, prestando atención a talones y entre los dedos.
Enjuagar bien y secar con cuidado, especialmente entre los dedos, para evitar humedad que favorezca hongos.
Aunque este tipo de remojo y limpieza puede ayudar con la higiene general y la sensación de bienestar, no hay evidencia contundente de que la sal cure infecciones o problemas médicos específicos de los pies. Para condiciones persistentes como hongos, irritaciones severas o dolor crónico, siempre es aconsejable consultar a un profesional de la salud. Además, secar bien los pies tras cualquier lavado es clave para evitar infecciones por humedad.