Huarpe Deportivo > En redes
Manuel Armoa y su dramático escape de la guerra en Medio Oriente
El voleibolista sanjuanino relató las noches de horror en los búnkeres de Abu Dhabi y el angustiante vuelo de regreso al país junto a su madre.
POR REDACCIÓN
Con el pulso todavía acelerado y la sensación de haber vuelto a nacer, el voleibolista sanjuanino Manuel Armoa rompió el silencio tras lograr escapar del recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente. Lo que debía ser una etapa de éxito deportivo en el Al Jazira de Abu Dhabi, se transformó en una pesadilla de misiles, drones y refugios subterráneos que hoy relata con un "nudo en la garganta".
Todo cambió el sábado 28 de febrero. Su madre había viajado a Emiratos Árabes Unidos para acompañarlo en la final de la liga, pero el estallido de la guerra trastocó los planes. "Abu Dhabi comenzó a ser atacada con misiles y drones contra bases militares y aeropuertos. Por más increíble que parezca, la final no se suspendió", relató Manuel, quien pese al contexto, anotó 30 puntos con la mente puesta en las explosiones que sacudían la ciudad.
Noches de búnker y alertas al celular
El postpartido no fue una celebración, sino el inicio de una resistencia psicológica. Manuel describió escenas que parecen sacadas de una ficción: noches enteras encerrados en el baño o utilizando el segundo subsuelo del estacionamiento como búnker. "No dormíamos. El teléfono no paraba de sonar con alertas que decían: 'protéjase en un lugar seguro, estamos interceptando misiles'", detalló el sanjuanino.
En medio del caos, la prioridad pasó a ser la supervivencia. Armaron un kit básico y esperaron una oportunidad para salir de la zona de peligro. En ese proceso, Armoa destacó la figura de su madre: "No tienen idea de todo lo que hizo para que hoy podamos estar contando esta historia. Sos una guerrera, mamá".
El vuelo de la libertad
La salida no fue sencilla. La escasez de vuelos hacia Sudamérica convirtió la partida en una carrera contra el tiempo. Finalmente, a bordo del vuelo Emirates 261 con destino a Brasil, Manuel pudo respirar. "Los primeros minutos de vuelo fueron clave para salir de la zona de peligro y que ninguno de los misiles que vimos sobre nuestras cabezas nos alcanzara", confesó con alivio.
Ya en suelo seguro, el joven deportista envió un mensaje de paz y agradecimiento, mencionando incluso una conexión espiritual con su abuela, a quien sintió presente en los momentos más críticos. "Deseo con todo mi corazón que pare la guerra. Que de a poco los sonidos y luces dejen de aparecer en mi cabeza", concluyó, dejando en claro que, aunque el cuerpo ya está lejos del frente de batalla, las heridas emocionales tardarán en sanar.