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Seguir adelante tras el dolor por el amor a sus hijos

El esposo de Mercedes falleció y el mundo se le vino abajo, incluso hasta dejó de enviar a sus hijas con Síndrome de Down a la escuela debido a que estaban mal anímicamente. Gracias a sus 9 chicos pudo seguir adelante y ahora está en plena búsqueda de DAI para que la menor pueda estudiar.

POR Eliana Ruiz SEGUIR
19 de mayo de 2019

19 de mayo de 2019

Hace 4 años ocurrió algo que marcó y entristeció la vida de Mercedes Durán, falleció su esposo. Esto impactó mucho en ella y en sus 9 hijos, principalmente, en la vida de dos de sus niñas que actualmente tienen 10 y 20 años y tienen Síndrome de Down. A pesar de que trató de huir ya que se quiso ir a vivir a Chile, la fuerza del amor de sus hijos la retuvo y fue el motor para que todos salieran adelante.

La tristeza que invadió a todos era tal que Mercedes decidió hasta dejar de mandar a sus dos hijas con discapacidad, Milagros de 10 años y Malena de 20, a la escuela. “La más grande dejó en segundo año de la secundaria porque salía del aula y se ponía a llorar, se quería ir todo el tiempo, decidí que se quedaran en casa hasta que se compongan”, relató la mujer. Sin embargo, ahora está en búsqueda de talleres para que realice y la ayuden a salir adelante “en el ámbito laboral pero también en la vida”, expresó.

Las dos niñas no son las únicas hijas de Mercedes ya que en total son 9, todos le brindaron su amor cuando ella trató de “huir” hacia Chile tras la muerte de su compañero de vida. Incluso se fue junto a  Milagros y Malena durante un tiempo pero el amor de sus hijos fue más fuerte así que volvió al país. “Yo sigo adelante por ellos, por el amor de mis hijos”, contó.

Agregó: “Mis hijos son mi fortaleza”.

Superar el miedo

Antes de que naciera Malena, su mamá sintió “mucha angustia”, “lloré mi vida, no porque no la fuera a aceptar sino porque me daba miedo que no la aceptaran, creí que se le iban a burlar, a reír, que iba a tener que luchar toda la vida”, aseguró.

No obstante, se llevó una gran sorpresa cuando se dio cuenta de la forma en la que incluían a su pequeña. “Me sorprendió mucho la actitud de la gente, en todas partes eran muy cordiales, nosotros nunca la ocultamos, nunca la dejamos de lado entonces todos le transmitían cariño”.

En la sociedad vio que “hay mucha inclusión porque jamás recibió discriminación”.

Algunos años después llegó Milagros, también con Síndrome de Down quien fue recibida “con el mismo cariño que a Malena”.

“Es una niña hermosa y muy cariñosa, es una ternura”, la describió su mamá.

Una lucha por conseguir DAI

Milagros está cursando el cuarto grado en la Escuela Honorio Pueyrredón, en Chimbas, pero todavía no le asignan la DAI correspondiente desde Desarrollo Humano por lo que su mamá debe acompañarla durante media jornada al establecimiento educativo.

“Ya empecé mi lucha por buscar DAI, por la Ley de Inclusión la tienen que recibir en todos lados, la directora con muy buena predisposición la recibió pero me dice que tengo que tener DAI si o si”, dio a conocer.

Añadió: “La niña está muy entusiasmada, le gusta mucho la escuela, ya está por jurar la bandera, al venir de otras escuelas ya tiene ese contacto con los chicos pero necesita una DAI que la acompañe”.

Mercedes no quiere que su hija asista a una escuela de Educación Especial por lo que asegura que va a luchar “todo lo que pueda por conseguirla”, sino, continuará acompañándola media jornada ya que la niña se siente muy bien en ese ambiente.

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