Cultura y Espectáculos > Historia
Soledad Villamil: cine, música y 30 años con Federico Olivera
Soledad Villamil analiza su nuevo film, la crisis del cine y sus 30 años junto a Federico Olivera.
POR REDACCIÓN
Soledad Villamil protagonizó en el 2025 con el estreno de la película Una muerte silenciosa, lanzada el 9 de enero. En este thriller dirigido por Sebastián Schindel y coprotagonizado por Joaquín Furriel y Alejandro Awada, la actriz interpreta a un guía de caza del Sur que busca esclarecer el fallecimiento de su sobrina Sofía.
Sobre la importancia del entorno en Lago Hermoso, Villamil señaló: “La naturaleza y la geografía del sur es protagonista, aportando clima a la película. En la lectura del guión ya se dejaba en evidencia a estos personajes que viven de forma hermética, aunque no teníamos real dimensión del escenario que te da la nieve y la montaña. Terminaron potenciando a la trama”.
El trabajo estuvo condicionado por el ambiente: "Fue un rodaje muy especial en ese sentido porque todo se iba definiendo en base al clima. De repente estábamos filmando una escena con el día nublado, pero luego salió el sol y tuvimos que grabar todo de nuevo. Cada paso se hacía en base a eso porque sino se rompía la continuidad".
La producción fue posible por un subsidio de 2023, situación que Villamil ve irrepetible hoy: "Lamentablemente no. Es muy triste y muy preocupante. Esta película es un claro ejemplo de lo que el cine argentino puede hacer, y le puede mostrar al mundo. Desde nuestras geografías a nuestras costumbres. Esta película se hizo con un subsidio porque sino no se hubiera podido hacer. Es una producción grande, hecha con mucho esfuerzo y con un aporte fundamental del Instituto del Cine. Ojalá que esta producción y alguna otra llamen un poco a la reflexión al gobierno y a los que toman decisiones sobre el ámbito de la cultura para poder sostener el financiamiento y no cortarlo".
Ante las críticas al sector, expresó: "Todos estos discursos uno los siente como una agresión muy grande. Son una piña en la cara. Es como cuando te dicen 'no servís'. Yo haría todo lo contrario. En Estados Unidos en los años 30 decidieron subsidiar muy fuerte a su industria audiovisual y hoy dominan en mundo... El cine argentino logró muchas cosas. Hacer esos comentarios son de una ignorancia… no comparto para nada esa visión. Ojala se puedan tomar políticas activas en cuento a esto".
Sobre la pérdida de oficios, advirtió: "Tal cual. La industria audiovisual son personas formadas a lo largo de los años en oficios muy específicos. Todo se aprende haciéndolo. Podes ir a la Universidad del Cine, pero lo terminas de sacar cuando haces la película. Se termina cortando una cadena de formación. Lo que pasa es brutal".
Asimismo, defendió el impacto de las producciones locales: "Absolutamente. Los estrenos de series o películas argentinas son primeros en el país y michas veces a nivel mundial. Yo participe de la serie de Cromañón, una serie bien nuestra que relata una herida enorme que nos quedó en el país... es importante que desde el Estado tomen conciencia de las posibilidades de multiplicar que tenemos los argentinos".
En paralelo, busca recuperar su espacio en la música: “Quiero seguir cantando porque me da mucha felicidad”. Reconoce que la exigencia actoral afecta su instrumento: "La voz es muy jodida, delicada. Para estar con la voz entera me sirve descansar, comer bien y estar en un ritmo que no es compatible con los rodajes que duran muchas horas o se hacen en lugares como este en donde el frío se apodera de la escena".
Pese a ello, mantiene sus metas: "Me conformo con poder seguir haciéndolo, disfrutar y escribir canciones nuevas. No pienso en un reconocimiento, aunque siempre es lindo. Subir al escenario a cantar es una de las cosas que más me gustan". Para ella, el escenario es vital: "Arriba del escenario siento una libertad muy grande cantando. No hay cuarta pared, me da mucha energía".
En lo personal, celebra tres décadas junto a Federico Olivera y la crianza de sus hijas Clara y Violeta. Respecto a sus ausencias por trabajo, comentó: "Obviamente que tiene su punto en el que uno extraña porque a mi me encanta estar en casa. Cuando tocan períodos largos extraño, pero también me dan mucha felicidad los rodajes. Este año estuve cinco semanas por un proyecto afuera y eso me llena el alma. Siento que es como un equilibrio que hay que ir manteniendo y en casa lo sienten así".
Con sus hijas ya mayores, la dinámica cambió: "Sí. Para mi está bueno. Creo que es un momento en el que estamos en otro momento familiar, con más independencia, porque nuestras hijas están grandes... ahora me siento libre en relación a todo: a ellas y a Fede. Los dos estamos tranquilos y sabemos que tenemos nuestros espacios, algo que está bueno".
Finalmente, reflexionó sobre el paso del tiempo y el apoyo familiar: "Es una doble. Me da alegría porque crecen y van por el mundo haciendo su vida, pero me invade esa sensación de nostalgia por un tiempo que cambió. A mi me cuesta actualizarme y tomar conciencia de que las cosas son de otra manera, es como que me quedo aferrada a esas cosas" y concluyó: "Si. En mi familia todos son de apoyarme mucho, contenedores. Cuando ven una peli se genera siempre algo positivo y alguna critica constructiva".