Casi 6 millones de argentinos acumulan más de tres meses de atraso. Bullrich pidió alternativas a bancos y fintech, pero rechazó una asistencia estatal.
Ante la imposibilidad de pago, las entidades financieras venden las deudas de tarjetas y préstamos a terceros, alimentando un circuito de remate de carteras y estudios de cobranza.