Policiales > En Rosario
Brutalidad grabada: las cámaras registraron el ataque a una joven dentro de una mueblería
Una joven de 23 años fue golpeada, mordida y robada por un hombre que ingresó a una mueblería de Rosario haciéndose pasar por cliente.
POR REDACCIÓN
Un hecho de extrema violencia conmocionó a la ciudad de Rosario. Una joven empleada de una mueblería del barrio Echesortu fue brutalmente atacada, manoseada y asaltada por un delincuente que se hizo pasar por cliente. El episodio, ocurrido el martes pasado por la tarde, quedó registrado en las cámaras de seguridad y fue revelado en las últimas horas.
La víctima, identificada como Luz de 23 años, se encontraba completamente sola dentro de la sucursal ubicada en Mendoza al 3300. En ese momento, mantenía una videollamada con su jefa, circunstancia que permitió que el intento de auxilio comenzara en tiempo real y que parte de la agresión quedara documentada.
La farsa del cliente y el desencadenante del horror
Según pudo reconstruirse, el agresor ingresó al local y, con aparente normalidad, explicó que iba a esperar a su madre para ver muebles. Se sentó en un sillón frente al escritorio de la empleada. Sin embargo, la joven, presintiendo el peligro, le pidió que se retirara, argumentando que pronto cerraría el local.
Ante la negativa y la quietud amenazante del hombre, Luz insistió con firmeza: “Necesito que te retires”. Luego, con un tono de voz que fue tornándose desesperado, repitió el pedido y amenazó con llamar a la policía. En paralelo, le dijo a su jefa por videollamada: “Pauli, me da miedo, boluda”.
El forcejeo y la escalada de violencia
La respuesta del atacante fue inmediata y brutal. Comenzó un feroz forcejeo, tironeándola del cabello. En la resistencia de Luz, cayó una estantería. Mientras la joven gritaba “¡Ayuda!”, el hombre logró derribarla al suelo.
“Salí, no me toques. Llevate mi celular”, alcanzó a suplicar Luz, intentando negociar para que la dejara en paz. En cambio, recibió una patada. El agresor le ordenaba con insistencia: “Quedate quieta”.
El momento más brutal: la mordida
La violencia escaló a su punto más salvaje cuando el hombre empujó a Luz sobre un sillón y le mordió con fuerza el dedo meñique de la mano derecha. La mordida le provocó una herida abierta y una posible fisura ósea.
“Ayudame, me está cagando a palos”, fueron los últimos gritos desesperados que Luz pudo articular antes de que el delincuente, tras robar sus pertenencias, huyera del lugar.
Tras el ataque, Luz fue trasladada al Sanatorio Mapaci, donde recibió atención médica por:
Golpes en la cabeza.
Lesiones leves en las piernas.
La grave herida por mordida en el dedo.
Recibió analgésicos, antibióticos, tranquilizantes y posteriormente fue dada de alta. Las cámaras de seguridad del comercio registraron toda la secuencia del ataque, por lo que las imágenes son consideradas clave para la identificación y captura del agresor, quien hasta el momento sigue prófugo.