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Extraño

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
07 de enero de 2021

07 de enero de 2021

Extraño…….si, de extraño, y de extrañar. A veces, me pareció que no…….pero sí. Cuando me pareció que no, lo estuve negando. Conscientemente…….¿cómo sería posible una desestructura en cada objeto que hace a mi espacio y en cada emoción y en cada sensación que hacen mi Tiempo. ¿Cómo no negarme?

¿O, tal vez nos rodee una resistencia, que se activa, cuando nos damos cuenta que se debilita la similitud “a lo de antes”?....... “Nos damos cuenta”, es un trabajo “el darse cuenta” es parte del haciéndose-Sujeto. Es un trabajo antisistema. Es una necesidad permanente para ponernos a salvo…….bueno, o debe serlo. La extrañeza, esta, se manifiesta en un silencio, decidido, necesario, porque le es inherente, al menos al comienzo…….mientras hay un estado de “tranquilidad”. Entre comillas esa tranquilidad, o de asombro, o de espera, o de expectativa a ver si pasa…….pero no pasa…….¡la puta madre!

Nos quedamos en aquel silencio para ponernos frente a la extrañeza, que es la superposición de todo lo que no entendemos, de todo lo que no comprendemos, porque es inexplicable…….parece serlo, al menos. Los estudiosos de ese maldito mal que nos acecha, no pueden sostener sus argumentaciones más de una o dos locuciones, se contradicen, intentan echar mano a conceptos de su ciencia, que se les vuelven efímeros, débiles y perecederos. Sesgados y no-absolutos es inherente a los conceptos, pero los de estos expertos que se esfuerzan, leen, trabajan y tienen la voluntad de hablar en los medios, los conceptos que ensayan no les alcanza para una próxima vez. Para hacerle frente a la extrañeza necesitamos el silencio. Si no nos detenemos en el silencio, y hacemos comentarios y conjeturas, seguramente serán vacíos y repetitivos, y serán una señal de querer salir de un encierro que no hemos podido distraer. Del que no hemos podido distraernos, con la actividad que supimos distraer, antes, situaciones de fastidio……..caminando, leyendo…….

Cuando digo “antes”, “como antes” ……. No es: “Ser otro para ser el mismo”, a decir de Heráclito, “El Ser es el no-ser”. No, esto es otra cosa…….No me bañaré dos veces en el mismo río. Pero, si…….pienso y extraño, el “como antes”, Como antes……. ¿Qué es “antes”? Y, puede ser definido así: cuando los hombres y mujeres podíamos simular y ahí sostener nuestra cotidianeidad. Cuando en la “manifestación de la Vida”, no había que negar al otro, cuando no había que negar a los demás.

En esta época, la simulación que hacemos los hombres y mujeres es superficial, como un antifaz, es una emergencia de mierda. Simulamos la amenaza, cambiando de canal, buscando en la radio donde sólo pasen música, no leyendo el diario. Es una simulación frágil, perecedera, que como simulación no ayuda al desarrollo de la cotidianeidad. Sólo la va llenando de fastidiosos estorbos.

Extraño caminar por las calles de la ciudad, aun con las veredas colmadas gente y, sucedía que alguno me atropellaba la cartera que cuelgo en mi hombro izquierdo, y yo buscando sostén para mi tranquilidad cruzaba a la vereda de enfrente. Aun, así extraño caminar las calles. Si había incomodidad, era pasajera, sólo uno de los rasgos de la urbanidad, que me gusta. Que hace mi carácter…….ahora desde lejos, sin el otro, sin los rostros……Extraño mis búsquedas en la librería, atestada de libros, con pasillos pequeños, con otros pidiéndoles permiso, sólo por amabilidad y comodidad, sacando de a uno, los libros, de los estantes para mirar la contratapa, reponiéndolo, preguntarle a la dueña por el título que busco, sonriéndonos, de cerca, y poder pasar mi mano por las superficies leyendo en voz baja lo que busco, demorarme…….pidiéndole a la dueña que no los envuelva, que los llevo así en mi cartera. Eso es un “como antes”. Extraño mi lugar en el café de siempre, ese saludo con el mozo, sin alcohol en gel y sin barbijo. Extraño el bullicio en el que es lindo hablar con un amigo, escribir o leer, en la mesa del fondo o en las que están junto a las ventanas para mirar las calles. Como si fuese un observador clandestino, como si el vidrio fuese, sólo transparente desde adentro…….me gusta ese juego en el café. Claro…….digo, que me sigue gustando…….porque tengo todo eso en “el como antes”.

Extraño la exhibición, en la calle, de los apuros, de la alegría o de la tristeza, los gestos de los rostros que sostenían los saludos, aun los desconocimientos. Extraño ser uno de la multitud que camina por las calles…….todo eso que extraño, aun sin extrañarlo, me provoca un nudo en la garganta…….aun, sin extrañarlo…….tal vez sea por la negación. Estamos negados de una parte importantísima de la Manifestación de la Vida…….estamos negados de la experiencia…….ya no podemos, “estar ahí”.

Muchas veces escuché, eso de “los viejos tiempos”. ¿Qué es eso de “los viejos tiempos”…….¿son mejores, los viejos tiempos?.......Siento una confusión. En mi Filosofía: el Hombre es el Tiempo. Y en esta época las mujeres y los hombres viejos son de riesgo. Y para unos cuantos jerarcas del mercado de mierda, que es el único que hay: los viejos deben morir porque provocan un gasto inútil y excesivo para la economía del mundo…….¡hijos de puta esos tipos y tipas!

Extraño…….de extraño y de extrañar

Estamos confinados en una extrañeza.
 

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