Policiales
La abogada argentina detenida en Brasil por racismo habló por el 8M
Páez cumple prisión domiciliaria en Río de Janeiro. Asegura haber sufrido amenazas de muerte y violencia de género.
POR REDACCIÓN
En pleno Día Internacional de la Mujer, la abogada argentina Agostina Páez, quien permanece detenida en Brasil bajo la acusación de racismo, rompió el silencio con un crudo mensaje en sus redes sociales. Desde la prisión domiciliaria que cumple en Río de Janeiro, la joven de 29 años denunció ser víctima de un proceso judicial parcial y de haber sufrido violencia sistemática desde el momento de su detención.
Páez, cuya situación tomó relevancia internacional tras un video a la salida de un boliche, utilizó su cuenta de Instagram para exponer su versión de los hechos. “En estos meses conocí una cara muy dura del mundo. Viví y sigo viviendo situaciones profundamente violentas. Desde el segundo UNO de todo lo que pasó, sufrí violencia”, sentenció la letrada.
"No soy racista"
La defensa de la abogada sostiene que los gestos captados en video fueron una respuesta a una agresión previa de carácter sexual por parte de un ciudadano brasileño. En su descargo, Páez hizo referencia a esto: “Mi cara y mi nombre se mostraron una y otra vez, mientras nunca se vio de la misma forma a quienes me trataron mal, me sexualizaron y se burlaron de mí”.
Además, apuntó contra las autoridades policiales y judiciales de Brasil, cuestionando la imparcialidad de la Fiscalía. “Ignoran pruebas y todo se limita a lo que unos cuantos cuentan. La policía a los cuatro días lanzó una campaña antirracismo sin tener contexto ni estar condenada. Y no, no soy racista”, aseguró con firmeza.
Un presente crítico y sin recursos
Más allá de la batalla legal, el entorno de Páez manifestó una creciente preocupación por su subsistencia. Tras casi dos meses privada de su libertad y con el pedido de traslado a la Argentina denegado nuevamente esta semana, advierten que la joven se está quedando sin recursos económicos para mantenerse en el país vecino.
Desde su encierro, la abogada relató haber recibido amenazas de muerte y de violación, lo que ha afectado profundamente su estado de ánimo. “Hay días en los que siento que no puedo más, que me quiero morir. Pero junto fuerzas y decido seguir de pie”, escribió para cerrar su mensaje de conmemoración por el 8M, apelando a la fe y a la esperanza de que la justicia reevalúe su caso.