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Mujeres policías que movieron cielo y tierra para estar al volante

Mirtha Dalendati y Nora Herrera fueron las primeras mujeres de la Policía en manejar los patrulleros en 1993, esto fue gracias a los trámites que hizo la jefa comisario de la Alcaldía. No fue el único logro, sino que, poco después les permitieron dejar de lado la pollera y trabajar con el uniforme de combate.

POR Eliana Ruiz SEGUIR
27 de mayo de 2019

27 de mayo de 2019

“Cuando nos permitieron manejar el patrullero rompimos el hielo”, dijo con una sonrisa en la cara Nora Herrera, una de las primeras mujeres policías a las que les permitieron manejar los móviles de la Fuerza. Quien también se puso a cargo del volante fue Mirtha Dalendati que considera que fue “uno de los mayores logros” en sus años como efectivo. No obstante, esto pudo ocurrir gracias a los incansables trámites y conversaciones que mantuvo la comisaria de la Alcaldía de Mujeres, Mary Cabanillas, que luchó para poder lograr los mismos derechos que los hombres.

El camino no fue fácil, allá por el ´93 estas tres mujeres trabajaron con pasión y amor hacia la institución, lo que le enseñaron cuando se formaron, pero también, algunas diferencias. Ellas sentían que no tenían los mismos privilegios que sus compañeros hombres pero decidieron luchar y de a poco fueron obteniendo logros y abriendo caminos para sus compañeras.

Todo comenzó con una propuesta de Herrera y Dalendati ya que la Alcaldía de mujeres dependía de la de varones “y teníamos problemas con los detenidos y con los choferes”, dijo Dalendati.

Cabanillas, que en esa época fue la superior de ambas agregó: “Ellas un día largan la conversación de tener movilidad propia, entonces me fui a jefatura y se lo transmito al comisario general Báez y a Ortega, subjefe. Esto llegó a conocimiento del doctor Salcedo Garay que me preguntó si las mujeres estaban decididas, ´si´, le dije”. Es que las mujeres que lo propusieron ya sabían manejar y se sentían capaces de hacer lo mismo que sus compañeros, además, era algo necesario para no depender de ellos en el traslado de las detenidas.

“Había grandes problemas, a veces pasaba que los jueces pedían a tal hora a una detenida y nosotros dependíamos de la Alcaldía de hombres. Cuando me llevaron la inquietud yo seguí siempre adelante”, relató quien en ese entonces era jefa comisario. Y lo consiguió. A Herrera y Cabanillas les permitieron manejar los patrulleros, aunque, “las mandaron a hacer un curso 6 meses, a pesar de que tenían el carnet, ellas fueron las primeras mujeres policías choferes”, expresó orgullosa la comisaria. Algo a tener en cuenta es que a los hombres no se les exigía dicha capacitación.

“En 1993 nos dieron las llaves de un Torino y fue un día muy feliz pero también triste porque había muerto Peñita, uno de nuestros compañeros”, manifestó Dalendati. Siguió: “No fue un vehículo nuevo, fue uno que lo refaccionaron y estaba tirado en el taller de Policía”, algo que a ellas no les importó, estaban felices con el logro.

La primera vez que desfilaron manejando el móvil policial lo hicieron un 25 de mayo, una jornada que quedó marcada en sus vidas debido a las reacciones de los presentes. “Las personas miraban asombradas, a algunos hasta les costaba asimilar que una mujer fuera manejando”, dijo entre risas Dalendati. Contó también una anécdota: “Las detenidas nos hicieron almohadones para que pusiéramos en los asientos porque éramos enanas”, expresó entre risas. “Rompimos el hielo en muchas cosas”, manifestó su compañera, Herrera.

Otro logro: el uniforme de combate

En la década del ´90 las mujeres policías debían asistir a sus puestos con los uniformes que incluían pollera y zapatos formales, algo que complicaba algunas situaciones como correr tras detenidas que algunas veces se escapan. “Era imposible, entonces empezamos a pedir el uniforma de combate”, indicó Herrera.

Al primero que le transmitieron la inquietud fue al actual presidente de la Corte, Guillermo de Sanctis quien dio a conocer esto y tras algunos idas y vueltas lo permitieron. “Él fue el primero al que le pedimos, después me llamaron de jefatura y lo confirmaron, logramos el primer uniforme de combate dentro de la institución, cuando salíamos nos teníamos que poner pollera y zapatos pero, con el tiempo se logra que haya un desfile con el uniforme de combate, fue algo histórico”, recordó Cabanillas.

Siguió la lucha y consiguieron las visitas íntimas para las detenidas

Cuando las tres mujeres trabajaron en la Alcaldía notaron que quienes estaban presas allí no tenían la posibilidad de recibir visitas íntimas de sus parejas por lo que comenzaron a tramitarlas y alcanzaron su objetivo. Es que ellas solo podían ir hasta la Alcaldía de varones, por lo que “decidimos crearles una pieza para que las detenidas pudieran ver a sus parejas el día jueves y el domingo, esto antes no existía”, aclaró Cabanilla.

Con esta victoria también llegó el miedo ante algo nuevo, algo con lo que nunca habían trabajado ya que, a pesar de que los hombres eran requisados, temían que en la habitación ocurrieran situaciones violentas. Por esta situación, “tuvimos mucho cuidado, estábamos pegaditas a la puerta”, confesaron entre risas.

Llegó la escuela para que las presas la terminen

En el periodo en el que Cabanillas estuvo a cargo de la Alcaldía también consiguieron algo muy importante, la escuela primaria para que quienes estaban detenidas puedan estudiar.

La tramitaron ya que “ninguna tenía estudios, eran todas contravencionales, prostitutas procesadas y penadas pero ninguna tenía instrucción”, dijo la jefa comisario.

“Ellas estaban chochas de la vida”, concluyó Cabanillas con una sonrisa en el rostro.

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