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Policiales > Pasado cuestionado

Peatonal de San Juan: la doble vida del artesano que vendía muñecos de terror

El hombre mostró su arte a un medio sanjuanino. Su entrevista en video lo delató.

POR REDACCIÓN

27 de julio de 2022

En los últimos días, un artesano de la Peatonal de San Juan se hizo famoso por sus caretas y muñecos del terror. La gente se frenaba para ver su arte y sacarse fotos con su elaborado Chuky, pero todo eso que parecía ser un momento de gloria personal se derrumbó. La careta se le cayó. Una entrevista en video con un medio sanjuanino lo delató. El hombre era un estafador buscado en la provincia de Córdoba y ayer martes por la noche fue detenido por la Policía de San Juan.

Pablo Rivero, así se hacía llamar, habló con Tiempo de San Juan sobre sus diferentes productos artesanales. “Queremos mostrar un poco nuestro arte, fue algo nuevo que quisimos traer a recorrer un poco y a pasar las vacaciones de invierno acá en San Juan, una provincia que a mi esposa y a mi familia nos gusta demasiado”, decía sin tener ninguna vergüenza.

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Resultó ser que Pablo Rivero no solo hacía muñecos, sino que, en paralelo, se dedicaba a estafar a gente. Además de la estafa que le hizo al dueño de un taxi en Villa María, Córdoba, habría cometido otras en la provincia de Corrientes.

El artesano en realidad se llamaba Aaron Moisés Molinas Hernández.

Tras la denuncia de la víctima, el fiscal de Instrucción del Tercer Turno de los tribunales de Villa María, René Bosio, empezó a buscar el paradero de Rivero, con ayuda de su equipo de investigadores y de la Policía cordobesa.

En Villa María, Rivero empezó a manejar un remis de la empresa Donald y desapareció de la nada. El dueño del auto y de la licencia  se preocupó y lo llamó. Pero el hombre siempre tenía un argumento para no regresar: desde que le surgió un viaje a Buenos Aires hasta que tenía un familiar enfermo.

La víctima perdió todo tipo de comunicación con el chofer de su auto, pero la Policía estableció mediante el uso de la tecnología que el sujeto recorrió las localidades serranas Alta Gracia y Carlos Paz hasta terminar a la provincia de San Juan.

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Rivero no era encontrado hasta que la entrevista en redes lo delató. Finalmente terminó detenido en San Juan y punto de ser extraditado. Tras ser arrestado se conoció que Pablo Rivero en realidad es un chileno de nombre Aaron Moisés Molinas Hernández. Al artesano se le cayó la careta y el terror que venía resultó ser él.

Foto de nota, gentileza Tiempo de San Juan.

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