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Departamentales > Tradición y folklore

El polvo, los caballos y los jóvenes: tres noches que confirmaron a Rawson como capital criolla

La XXIV edición del festival colmó el predio de Rawson y confirmó su crecimiento, con jóvenes protagonistas en el público y en el campo de destrezas, y una convocatoria que trascendió a San Juan.

Hace 2 horas
La jineteada está más viva que nunca, el recambio generacional se sintió en la Fiesta. FOTO: DIARIO HUARPE

El polvo del Médano de Oro volvió a levantarse como cada febrero, pero esta vez no alcanzó a posarse en ningún momento. Durante tres noches consecutivas, la XXIV Fiesta Nacional de las Destrezas Criollas y el Folclore convocó a una multitud que, aunque sin cifras oficiales, superó con holgura las 65.000 personas a lo largo de las jornadas del 6, 7 y 8 de febrero. El predio de Rawson se mantuvo colmado desde el atardecer hasta pasada la medianoche, con ingresos constantes y una rotación incesante de público.

La postal se repitió noche tras noche: familias completas con reposeras y mates, grupos de amigos, niños vestidos de gauchos, jóvenes que llegaban en conjunto y se quedaban hasta el cierre. A la convocatoria local se sumó público de otros departamentos de San Juan y visitantes provenientes de Mendoza, San Luis, La Rioja y otras provincias, consolidando el carácter regional y nacional del evento.

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Juventud en el centro de la escena

Uno de los rasgos distintivos de esta edición fue la fuerte presencia de jóvenes, tanto en el público como en el campo de competencia. Lejos de ocupar un lugar marginal, la juventud se integró de manera activa a la fiesta, apropiándose del espacio y de las tradiciones que la atraviesan. Se pudo ver, tanto varones como mujeres, de entre 12 a 17 años, con sus boinas, bombachas, y fajas caminando por el predio José Dolores en la noche de verano.

Los jóvenes, los protagonistas de esta Fiesta. FOTO: DIARIO HUARPE

“La verdad es que lo que más se ve es mucha juventud, y eso es muy importante”, señaló Fabio Salem, integrante del grupo Saypa y oriundo de Angaco. “Vos ves chicos que todavía no caminan y ya vienen vestiditos de gaucho, paisanitos, andando por el predio. Eso es fundamental para el gauchaje nuestro”, afirmó.

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La participación juvenil se expresó también en la música folclórica, en los bailes espontáneos frente al escenario y en los nuevos espacios incorporados este año, como el Sunset Gaucho, que concentró a un público joven durante el atardecer.

Salem junto a su familia. FOTO: DIARIO HUARPE

El recambio generacional en las destrezas criollas

La presencia joven no se limitó a las tribunas. En el campo, las destrezas criollas exhibieron un recambio generacional visible, con jinetes jóvenes provenientes de distintos puntos del país y una destacada representación sanjuanina. La Copa de Campeones, uno de los principales atractivos de la edición, reunió a referentes nacionales y a nuevas figuras, combinando experiencia y proyección.

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Desde el público, la valoración fue unánime. “La juventud se está aprendiendo en esto, tanto en las destrezas como en la música folclórica”, expresó José Rojas, visitante de Mendoza que asiste a la fiesta desde hace varios años. “Para los que nos gusta esto, es una satisfacción que los jóvenes lo sigan”, dice mientras enrolla el cuero duro sobre los estribos arriba de la tierra.

José Rojas, mendocino, en acción. FOTO: DIARIO HUARPE

Una fiesta vivida en familia

El carácter familiar volvió a ser uno de los sellos del evento. La presencia de niños y niñas, muchos de ellos vestidos con indumentaria tradicional, reforzó la idea de transmisión cultural de generación en generación. El Espacio Gauchitos y Gauchitas, destinado a las infancias, fue uno de los sectores más concurridos durante las tres jornadas.

“Esto se vive en familia, contentos, con amigos”, resumió Salen al describir el clima general. “Para toda la paisanada y para todo el gauchaje, esto es como nuestro Jesús María. Para los sanjuaninos, este es nuestro Jesús María”, comparó.

Rawson y la proyección nacional

La reiterada comparación con el Festival de Jesús María no aparece como un gesto casual. La Fiesta Nacional de las Destrezas Criollas y el Folclore consolidó en esta edición su proyección nacional, fortaleciendo vínculos con festivales de referencia y jerarquizando su propuesta artística y competitiva.

Con una grilla integrada en un 90 % por artistas locales, una convocatoria que desbordó el predio y una participación juvenil que atraviesa público, música y campo, Rawson cerró tres noches que confirmaron el crecimiento sostenido del evento. Una fiesta que, lejos de anclarse en la nostalgia, muestra que la tradición sigue viva, en movimiento y con futuro.

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