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Qué dice la letra chica del acuerdo con Estados Unidos y Argentina
Cancillería, todavía no publicó el texto del tratado bilateral en español, pero emitió un comunicado destacando logros que no aparecen en el documento oficial en inglés.
POR REDACCIÓN
Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo comercial bilateral donde el Estado Nacional asume 113 obligaciones, mientras que solamente 8 son deberes mutuos y 2 únicamente corresponden para el Gobierno de los Estados Unidos. El documento oficial, que fue publicado en inglés por la propia embajada norteamericana, no incluye los beneficios que prometió la Cancillería argentina.
En el texto, se indica que Argentina deberá permitir que las mercancías originarias de Estados Unidos y que cumplan con sus reglamentos técnicos y procedimientos de evaluación, ingresen al país sin revisiones adicionales.
De esta manera, la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), -el ANMAT estadounidense- será suficiente para la importación de medicamentos, alimentos y químicos, entre otros. Lo mismo ocurrirá con el Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos (FSIS), -el equivalente al SENASA- en carnes, aves y derivados que ingresarán al país solo con la autorización del FSIS.
El acuerdo no establece beneficios importantes para el agro argentino a cambio de importar bienes industriales, sino que Argentina se abre en ambos terrenos. El acuerdo establece cupos anuales de alimentos producidos en Estados Unidos que ingresarán al país sin pagar aranceles, como por ejemplo: 1.000 toneladas de queso; 870 toneladas de almendras; 80 toneladas de pistachos; 1.100 toneladas de papas, 80.000 litros de vino, 10.000 autos.
El Gobierno Nacional anunció un supuesto cupo de 100.000 toneladas de carne argentina que ingresaría sin aranceles a Estados Unidos, pero eso no solo no aparece en el acuerdo, sino que es al revés.
“Es una decisión del Gobierno de Estados Unidos que no está comprendida dentro del acuerdo“, sostuvo Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, en una entrevista televisiva reciente.
Algunos analistas en relaciones internacionales empezaron a detectar que este acuerdo no fue fruto una negociación, sino la expresión de una concesión por parte de la Argentina.
Al mismo tiempo, se eliminan los derechos de importación para computadoras portátiles, cables de fibra óptica y otros elementos tecnológicos, sin cupo. Tampoco se podrán establecer impuestos para software o plataformas de streaming. Este punto es recíproco, pero en los hechos beneficia a Estados Unidos al ser la primera potencia mundial en estos rubros.
Mientras tanto, Argentina permitirá y facilitará la inversión de Estados Unidos en su territorio para la exploración y explotación de minerales críticos y recursos energéticos y para proporcionar servicios de generación de energía, telecomunicaciones, transporte e infraestructura.
El acuerdo agrega que Argentina no debe imponer nuevas barreras a proveedores estadounidenses ni darles un trato menos favorable que a empresas nacionales o de cualquier otro país. Resumiendo en términos más simples, Estados Unidos supervisará la política industrial y de comercio exterior de Argentina.
También se compromete a cooperar con Estados Unidos “de manera consistente” para que se cumplan las sanciones y controles de comercio internacional que Estados Unidos aplica a los diferentes países.
En el campo de la energía nuclear y energética, quedará prohibido comprar reactores nucleares, barras de combustible o uranio enriquecido de ciertos países, con el foco puesto en China y Rusia.
Argentina no podrá subsidiar a sus empresas públicas “de manera tal que eso distorsione el comercio internacional” y en caso de que Estados Unidos lo solicite, deberá proporcionar información sobre todas las asistencias que brinda a empresas manufactureras nacionales.
¿Qué gana Argentina con el acuerdo?
Argentina gana poco y nada con el acuerdo. Ingresarán sin aranceles a Estados Unidos productos como té, mate, mangos y frutas tropicales, algunos jugos y café, entre otros pocos más.
En productos animales farmacéuticos y en acero y aluminio, siempre que sean para aviación civil y no para otros fines industriales, Estados Unidos promete no poner aranceles extra, o sea que quedan en el 10% estándar.
Si bien el acuerdo tiene que ser aceptado por ambas Cámaras parlamentarias, tanto Diputados como Senadores, el texto asegura que “entrará en vigor 60 días después de que las partes hayan intercambiado notificaciones certificando el cumplimiento de los procedimientos legales aplicables”. Cualquiera de las partes puede rescindir el acuerdo, pero el aviso debe ser de al menos seis meses de anticipación.
La reacción de los mercados
Este acuerdo comercial anunciado de esta manera, hizo escalar el precio de las acciones de San Miguel, la productora frutícola y exportadora de Tucumán, en un 20%, porque se espera que sea beneficiada en exportaciones, según indicó la Agencia Noticias Argentinas.
Por su parte, Inversora Juramento, dedicada a las actividades agrícola-ganaderas en el noreste del país, subió 17,8% y Molinos Juan Semino, el mayor productor de almidón y gluten de trigo del país, lo hace un 4,1%.
Por otro lado, los bonos soberanos argentinos avanzaron y el riesgo país se comprimió levemente, pero nuevamente cerró arriba de los 500 puntos básicos.
A nivel local, los Bonares operaron con totalidad de subas liderados por el Bonar 2030 y 2038 (+0,8%).
No obstante, los Globales treparon en su mayoría encabezados por el Global 2030, que avanzó un 0,9%. A contramano, el Global 2041 cayó 1%.
En tanto, en la plaza local el S&P Merval trepó 1,5% a 2.977.118,600 puntos, mientras que su contraparte en dólares salta 2,8% a 2.000,70 puntos a partir del retroceso de los dólares financieros.
Las acciones líderes cerraron al alza encabezadas por Grupo Supervielle (+4%), seguida de Transportadora de Gas del Norte (+3,9%) y Aluar (-3,9%).
En tanto, Metrogas subió 3,3% luego de que YPF lanzara su proceso de venta. En el otro extremo, Grupo Financiero Galicia y Banco Macro cayeron ambas 0,1%.
En síntesis, Argentina otorgará acceso preferencial al mercado estadounidense para exportaciones, en detrimento de la producción nacional incluyendo productos farmacéuticos, químicos, maquinaria, bienes de tecnología de la información, así como dispositivos médicos, vehículos y diversos productos agropecuarios.