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Provinciales > A un mes del terremoto

Roberto, el pocitano que sueña con reconstruir la casa donde siempre vivió

El pocitano contó que sueña con levantar una casa en el mismo lugar. 

Roberto Fuentes contó que no puede trabajar porque tiene problemas en la columna y una rodilla, igualmente se mostró dispuesto a volver a construir su casa. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

POR Daniela Jácamo
18 de febrero de 2021

18 de febrero de 2021

Roberto Santiago Fuentes tiene 59 años, el terremoto de hace un mes lo dejó sin nada. Junto a su familia luchan por reconstruir su casa en el mismo terreno que su familia ocupa desde hace generaciones en la localidad de El Abanico, en Pocito.

Este cartel en la huella de ingreso sirve como una forma de alertar a las autoridades sobre la presencia del caserío en el que vive Roberto y otra media docena de familias. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Este pocitano no es muy alto, pero si robusto, de espaldas anchas "acostumbrado a trabajar", según él confiesa. Las canas de su cabeza y su barba contrastan con lo moreno de su rostro curtido por las jornadas de labores bajo el sol sanjuanino.

Cuenta que desde hace generaciones que su familia vive en la zona de El Abanico. A su casa se llega por una huella de poco más de un metro de ancho.

En el ingreso de este callejón hay un cartel escrito en un trozo de madera: "Acá también hay familias", reza la señal que alguien escribió en un intento porque no se olviden de que allí "también vive gente", aseguró uno de los vecinos que vive en esta media docena de casas rodeadas de parrales. 

La vivienda de Roberto se encontraba casi al final de este caserío de viviendas de adobe. El hombre contó que él construyó con sus propias manos las casa que "se le cayó" con el sacudón del 18 de enero. 

Esta huella de menos de dos metros de ancho lleva hasta las casas que se encuentran entre viñedos. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

"Yo era más joven, trabajaba en una empresa haciendo pozos negros, cuando salía a las 2 de la tarde venía a cortar adobes y a levantar las piezas, mi hijo mayor me ayudaba a enderezar los adobes para que se secaran más rápido. Fue muchísimo esfuerzo hacer mi casa, era bajita porque decidí ponerle el cañizo luego nomás. Es que no podía demorarme más porque no quería que mis niños pasaran frío", contó Roberto sobre la vivienda que vio desplomarse con el terremoto.

El pocitano contó que recuerda esa noche "como si fuera hoy". "Yo estaba en el patio tomando algo de aire fresco y conversando con mi hermano, mi hijo entró al dormitorio para ordenar las camas porque ya nos íbamos a acostar, sus hijas fueron detrás de su padre. Él les dijo que se fueran para el patio y cuando ellas estaban saliendo llegó el temblor", rememoró emocionado Roberto. 

En medio del remezón se cortó la luz y esto causó más desesperación de la familia. "Yo gritaba, buscaba a los niños en la oscuridad, me caí al suelo, hasta que sentí a todos cerca. Nos tiramos al piso abrazados a esperar que pasara el temblor que fue el peor terremoto que viví en mi vida", aseguró Roberto quien vivió el sismo de 1977 en Caucete, el de 1985 en Mendoza y el del mes pasado.

Estas son las plataformas en las que se asentarán las futuras viviendas. Los mismos vecinos las construyeron. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Después del terremoto, una vez que pudo ver que los suyos estaban bien, este hombre contó que se encontró con que "no tenía nada". Fue a pedir ayuda de la comuna y se encontró con una mujer que "me mandó a volar cuando le pedí asistencia. No para mí, sino para mis nietos", aseguró.

Poco después de este incidente, el hombre se enteró de que las imágenes se hicieron virales y hasta llegaron a despedir a la empleada que lo maltrató. "Lo lamento por ella, pero debo reconocer que, si bien pasé un mal momento, esto desató una ola de solidaridad impresionante", aseguró sonriente.

"Yo siento que todo San Juan nos ayudó, durante días decenas de familias vinieron a dejarnos ropa, mercadería, agua y todo lo que uno se pueda imaginar. Yo coloqué las donaciones en un mesón y fuimos armando bolsones y repartimos las cosas a base de las necesidades de los vecinos. Es que aquí nos ayudamos entre todos", relató el pocitano señalando al vecindario en el que creció. 

Carlos Olivera es vecino de El Abanico está reparando algunas paredes de adobe mientras espera una solución definitiva. Foto: Mariano Martín / DIARIO HUARPE.

Roberto junto a los vecinos de la zona ya construyeron las bases de cemento en las que irán asentadas las casas prefabricadas de madera que fueron donadas por la provincia de Misiones. El hombre contó que ya han colocado algunas casas, pero aún falta que instalen varias, ya que el proceso de colocación demora unos 4 días de trabajo.

Mientras tanto, los vecinos ya se reunieron y planean seguir construyendo habitaciones provisorias a la espera de que les entreguen una casa en los barrios que construirá el IPV. "A mí se me ocurrió usar lo que sobra de los palos rollizos cuando los cortan de canto, creo que con eso podemos hacer paneles de maderas y levantar habitaciones provisorias, así la gente estaría a resguardo", opinó.

Ante la pregunta de si se va a mudar a una casa de barrio, Roberto aseguró que no se quiere ir de "su lugar". "De este pedazo de tierra no me voy, acá vivieron mis abuelos, mis viejos y ahora mis nietos, prefiero que me ayuden con materiales para levantar mi casa", finalizó.    

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