Algunas especies son capaces de soportar bajas temperaturas, requieren pocos cuidados y mantienen el color del jardín incluso en los meses más fríos del año
Existen especies de interior que pueden vivir solo en agua y se adaptan perfectamente a la humedad del baño. Son fáciles de cuidar, decorativas y ayudan a generar un ambiente más fresco.
Las hojas son el principal indicador del estado de salud de una planta. Cambios en el color, manchas o deformaciones pueden revelar desde exceso de riego hasta plagas o enfermedades, y actuar a tiempo es clave para salvarlas.
Con la llegada del otoño y el descenso de las temperaturas, algunas especies se adaptan mejor al clima fresco y mantienen el color en jardines y balcones.
Las cáscaras de huevo pueden aportar minerales al suelo, pero su simple colocación alrededor de las plantas no garantiza resultados y puede generar más problemas que beneficios si se hace sin preparación adecuada.