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Agua subterránea para la crisis: los riesgos de usar la "última reserva" de San Juan

El agua que está bajo la tierra es la de mejor calidad y servirá para pasar la sequía actual, pero los especialistas alertan por el gravísimo impacto de un uso desmedido.

POR Carolina Putelli
10 de noviembre de 2021

10 de noviembre de 2021

El Instituto Nacional del Agua (INA) presentó en una reunión con actores claves en el INTA un informe sobre la disponibilidad de agua de la cuenca del Río San Juan. Los números indican que hay 35.800 hm³ disponibles en la cuenca del Valle de Tulum. Existen en total 179.000 hm³, pero de estos, el 80% no se puede o no conviene extraerlo, porque se encuentra a mucha profundidad o puede ser muy salina. Con estos valores se considera que la provincia cuenta con una riqueza aprovechable, pero para los especialistas echar mano a este recurso de forma desmedida o sin planificación puede presentar problemas muy graves a futuro. 

Tanto durante esta crisis como en anteriores, se compara las reservas naturales con un "dique" bajo la tierra. Con ese volumen y siguiendo esta lógica podría decirse que hay 23 diques que hoy son explotables. Pero al igual que las obras conocidas por todos los sanjuaninos, la reserva no es infinita, se desgasta y las condiciones actuales de sequía no le son ajenas. Cada vez hay menos agua bajo la tierra. 

Los especialistas coinciden en que perforar no es gratuito para sacar agua, si el acuífero se daña puede acarrear problemas que van desde aumentos de precios hasta terrenos que pueden ceder. Rubén Gianni, uno de los hidrogeólogos más reconocidos de San Juan e investigador del INA Centro Regional de Agua Subterránea (CRAS), aseguró a DIARIO HUARPE que son muchos los problemas que pueden producirse si la provincia sobreexplota el acuífero de la cuenca del Río San Juan. "La sobreexplotación se produce cuando se extrae más agua de la que ingresa por la recarga natural, pero el hecho es que hace años que no hay recarga", alertó. 

La recarga de la cuenca se produce cuando corre agua por el río o con las lluvias que suceden durante el año. Lo cierto es que las precipitaciones son apenas suficientes y el aporte más importante no se da porque todo lo que trae el río en los últimos siete u ocho años, calculó Gianni, se quedó en los diques porque apenas alcanzaba para aumentar la cota de los mismos y distribuirlo a través de los canales.

Esto no quiere decir que el agua haya quedado en los embalses, sino que se desvió a través de los canales para ser distribuida en un 90% para el riego de productores, principal uso del agua en la provincia. Pero con años de nevadas tan bajas, no fue posible desviar parte del agua por el lecho del río para que alcanzara a la recarga. "La zona principal de recarga está entre el dique Ignacio de la Roza y el puente de Albardón aproximadamente, porque en esa zona el terreno es más permeable. De ahí, por debajo de la tierra avanza lentamente, metro por segundo o hasta metro por mes, hasta rellenar el acuífero que llega hasta Sarmiento", explicó el especialista. Lo que circula por los canales y el sistema de riego no sirve para recarga y aquello que tras el riego puede percolar muchas veces llega contaminado con agroquímicos o contenidos de los pozos negros. 

Entre los problemas más urgentes que Gianni prevé es algo que ya está sucediendo y que podría empeorar: la extracción de agua subterránea será cada vez más cara. Es que el agua está bajando el nivel, en algunas zonas entre 14 o 15 metros en los últimos 10 años, como un pozo que él midió en las últimas temporadas en Sarmiento, o hasta 20 metros como denuncian algunos productores de Pocito. El bombeo en estos casos se vuelve más caro, un servicio que hoy para muchos hace que no sea rentable la producción. 

También los pozos están empezando a quedarse con las bombas en el aire, por encima del nivel del agua subterránea. Cuando esto sucede es necesario volver a perforar, lo que suma un costo que ahora está en los $10 millones para volver a hacer un pozo o profundizar el que ya está.

Estos aumentos se trasladan a primero a los productores, que a veces pueden llevarlo a aquello que sacan de sus fincas y los alimentos podrían subir de precio por este problema. En otros casos, por el tipo de producción, no podrán trasladar al precio final y podría significar que algunas fincas queden improductivas. 

"La política de sobreexplotación es una medida necesaria para poder sacar adelante la cosecha, pero es problema que se empiecen a ceder terrenos en algunos lugares, porque cuando se saca de agua de acuíferos confinados que están bajo presión, al disminuir la presión del agua se pueden producir hundimientos", remarcó Gianni. No se puede saber si pasará o no, pero ya ha ocurrido en otros lugares del mundo donde se dio explotación intensiva. 

Para el hidrogeólogo hay otro problema latente. Si bien Hidráulica está realizando pozos en lugares específicos para incorporar agua a los canales, también frenó la entrega de permisos para hacer nuevas perforaciones. El objetivo oficial ahora es empezar a trabajar de la mano del INA para hacer perforaciones cuidando en la medida de lo posible tanto la producción agrícola, que sin agua subterránea no podría sacar la cosecha de este año, como el acuífero. 

Pero hay perforaciones ilegales que están trabajando en paralelo con las permitidas, según comentó el especialista. Esto afectará aún más el acuífero porque son extracciones que no están previstas y no pueden ser controladas. 

En medio de este panorama, cada vez más complejo, Gianni aseguró que el agua subterránea es ahora el único recurso al que se puede recurrir, pero que San Juan debería empezar a verlo como lo que es: un bien que sin recarga puede dejar de estar disponible. Hoy por hoy, para recuperar el nivel ideal de la cuenca haría falta que circule por alrededor de 10 años agua por el lecho del río. Pero para esto la nieve en cordillera debería traer aportes extraordinariamente buenos, que permitan recuperar el nivel de los diques, regar y, además, dejar circular agua para recarga. Esto, con el calentamiento global como factor y una tendencia en baja de las nevadas en todo el mundo, no parece ser una posibilidad del todo cercana. 

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